Elecciones Andalucía

Los tres escenarios de las elecciones andaluzas

  • Los sondeos indican que el PSOE ganará este domingo las elecciones, pero la victoria puede ser muy amarga

Los candidatos de Adelante Andalucía, Antonio Maíllo y Teresa Rodríguez, en Torremolinos. Los candidatos de Adelante Andalucía, Antonio Maíllo y Teresa Rodríguez, en Torremolinos.

Los candidatos de Adelante Andalucía, Antonio Maíllo y Teresa Rodríguez, en Torremolinos. / EP (Málaga)

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Andalucía va este domingo a las urnas. Todo indica que el PSOE, con Susana Díaz, será el partido más votado, pero eso no asegura la gobernabilidad. Cuatro partidos, o cinco si Vox logra entrar en la Cámara autonómica, se reparten la representación en una competición muy reñida. A continuación, se ofrece una pequeña indicación de los tres escenarios de las elecciones en Andalucía que darán esta noche. Van desde la victoria ajustada a otra tan amarga, que supondría el cambio en la Presidencia de la Junta después de 36 años de gobiernos socialistas.

 

El cambio

 

Para que haya una alternancia en el Gobierno de la Junta, los dos partidos de centro y derecha, Ciudadanos y PP, deben sumar, al menos, 55 escaños. Las formaciones de Juanma Moreno y de Juan Marín están de acuerdo que sumarían sus escaños para acabar con los 36 años de Gobiernos socialistas. Ningún sondeo ha dado una opción a esta suma, pero esto no lo hace imposible, sólo poco probable. El presidente sería aquel que haya obtenido más escaños de los dos, aunque Ciudadanos preferiría utilizar el criterio de conceder el liderazgo a quien haya crecido más. Casi es lo mismo. Si suman, habrá cambio.

El problema de esta mayoría es que Ciudadanos ha venido creciendo a costa del PP, aunque le ha quitado algunos votos también al PSOE. En la última semana de campaña ha aparecido un tercer partido de derechas, aunque por el flanco extremo: Vox.

Todos coinciden en que Vox opera del mismo modo: también le quita votos al PP, aunque hay una parte nada desdeñable que proviene de Ciudadanos. Si no moviliza a nuevos votantes, por ejemplo de la abstención, estaríamos a ante la misma suma. Y eso sin contar con los restos: cada voto que Vox no consiga materializar en escaños será voto perdido que puede ir tanto al adversario de la derecha, como a PSOE, a Adelante Andalucía.

La posibilidad de éxito de este bloque del cambio depende en buena medida de la participación. En 2015, apenas rozó el 63% y esta vez podría ser mucho más baja. La campaña ha ganado con los días, pero no ha tensionado al electorado. De todos modos, una participación por debajo del 60% perjudicará a la izquierda y, en especial, al PSOE, donde ahora están los electores menos comprometidos.

Si Moreno o Marín fuera el presidente de la Junta, la carrera política de Susana Díaz habría tocado a su fin esta misma noche.

 

 

Una victoria amarga

 

El PSOE de Susana Díaz gana las elecciones, pero obtiene menos escaños que la suma del PP y de Ciudadanos. Eso colocaría a los socialistas en una posición de franca debilidad. Todo lo que sea bajar de 42 escaños es una amarga victoria, un resultado complicado de gestionar, tanto para los socialistas como para Susana Díaz.

Este balance dejaría al PSOE en manos de Adelante Andalucía, la formación de Podemos y de IU, coliderada por Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo. Como las derechas sumarían más que el PSOE, los socialistas necesitarían los votos de apoyos de la izquierda desde el primer día. No valdrían las abstenciones, ni para elegir al presidente del Parlamento ni para investir a Susana Díaz.

Adelante no ha aclarado cómo se produciría ese apoyo a los socialistas. Ni Maíllo ni Rodríguez quieren a Susana Díaz como presidenta ni aspiran a un Gobierno de coalición. Ni siquiera a un pacto de legislatura. Sólo su compromiso de no dejar pasar a un presidente de derechas hace pensar en su alianza con el PSOE.

La fuerza de negociación de Adelante dependerá de su resultado. Si son la segunda fuerza, sus peticiones serán más duras. Es posible que pidan al PSOE un candidatos distinto, tal como hizo la CUP con Artur Mas. Pero el caso es muy diferente: Mas acudió a esas elecciones en una lista compartida con otros partidos y en la cuarta posición. Si se mantienen en esta exigencia, habrá una repetición de las elecciones autonómicas.

Una salida a esto sería que Ciudadanos se contradijese y formarse Gobierno con los socialistas, pero la campaña de Juan Marín se ha basado en este rechazo. Una estrategia que no sólo es suya, sino acordada por Albert Rivera.

Adelante Andalucía ha hecho una campaña muy dirigida a su parroquia, pero efectiva, muy activa, son de los pocos que han sabido llenar sus mítines. Con un apoyo similar al que obtuvo IU y Podemos en 2015, pero con mayor abstención y el voto de la derecha dividida, su segundo puesto es muy factible.

A medida que bajen de los 20 escaños, que son los que tienen en la actualidad, su fuerza de cambio irá disminuyendo. Pero, incluso, así, el acuerdo de investidura con Susana Díaz es muy complicado.

 

 Mayoría reconfortante

 

El PSOE gana, necesita el apoyo de otros, pero obtiene más escaños que la suma de Ciudadanos y del PP. En ese caso, Susana Díaz sólo necesitaría que Adelante Andalucía se abstuviese en su investidura. También impediría que Juanma Moreno y Juan Marín se ofreciesen a una sesión de investidura, porque los socialistas la tumbarían sólo con sus votos.

Este es el escenario que se ha dado en la anterior legislatura. El PSOE, con 47 escaños, sumaba más que los 40 de los naranjas y los populares. Se trata de una situación muy cómoda para el PSOE, porque, en caso de que no hubiese acuerdo con Adelante, la coalición de izquierda quedará muy expuesta a la acusación de que ha sido quien ha impedido el acuerdo. Éste sería difícil, pero menos complicado de conseguir.

Sin embargo, las expectativas del PSOE no son buenas para lograr este escenario. Susana Díaz y su partido le han impreso poca tensión a esta campaña, su electorado está desmovilizado y hay una militancia dividida aún desde las primarias. Ningún pedrista ha entrado en las listas provinciales, y eso se nota. Ni los ministros ni los dirigentes federales ni el propio presidente se han implicado en esta campaña electoral, y no por falta de interés, sino porque la dirección del PSOE andaluz no lo ha querido.

En los últimos días, consciente de que la movilización de su electorado era muy baja, el PSOE andaluz se abrió a esta colaboración.

 

Escrutinio

 

A partir de las 22:00 horas de este domingo, los resultados electorales reales comenzarán a acercarse al escenario final. No obstante, hay que considerar que las elecciones autonómicas son el resultado de ocho circunscripciones, por lo que los últimos escaños bailarán hasta el final en un escenario tan reñido. 

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