Jorge Fernández. Presidente del Consejo Andaluz de Colegios Médicos

"La Junta no dice la verdad y ha metido el sueldo de los médicos en un debate político que no ayuda"

El presidente del Consejo Andaluz de Colegios Médicos, el doctor Jorge Fernández.

El presidente del Consejo Andaluz de Colegios Médicos, el doctor Jorge Fernández. / M. G.

El departamento que encabeza Catalina García en la Junta de Andalucía desveló hace unos días el sueldo que cobra, según sus datos, un médico de familia de media y prendió la mecha. La cifra exacta, 97.888 euros al año que, aunque ese montante incluye el plus por carrera profesional y jornada complementaria ha indignado, enfadado y dejado en estado de shock a los facultativos andaluces que tachan el dato de "falso", según han lamentado tanto médicos como sindicatos y organizaciones de facultativos, y ante el que hoy está previsto que el Gobierno andaluz dé explicaciones. Lo analizamos con el presidente del Consejo Andaluz de Colegios de Médicos (CACM), Jorge Fernández.

- Empecemos por el principio... ¿Cuánto cobra un médico de familia en Andalucía?

- Es muy complicado decir cuánto cobra un médico de familia en Andalucía puesto que todo depende de muchísimos factores. Nosotros no podemos establecer cuál es la media, pero lo que sí sabemos es que esos 98.000 euros que se han dicho están muy alejados de la realidad.

- Pero, ¿se puede llegar a cobrar esa cantidad?

- Tendría que darse la situación de un médico que tuviera más de 55 años, que tuviera los cinco niveles de carrera profesional y que, además, siguiera haciendo guardias, que con esta edad ya tienen la posibilidad de dejar de hacerlas. Es una situación que puede darse, pero, desde luego, es excepcional.

- ¿Por qué cree que la propia Administración difundió esa cifra primero para luego, ante las críticas, matizarla y rebajarla a 78.000?

- Yo creo que esto entra dentro de un debate político en el cual se dice si los médicos ganamos más o menos que antes y, aunque hay que reconocer que sí, que nuestro sueldo ahora está mejor que en épocas pasadas, y que se ha hecho un gran esfuerzo por mejorar, no se dice la verdad con esa cifra y, al final, es una forma de hacer política, que ha hecho mucho daño y creado una crispación enorme entre los médicos de familia. Primero, porque porque no se está diciendo la verdad porque esa cifra no es real; y, segundo, porque es inoportuno, ya que puede dar la sensación entre los propios ciudadanos de que los médicos se quejan mucho, pero tienen un sueldo maravilloso. Creo que no se ha medido el dar este dato.

- ¿Ha abierto un nuevo frente entre el colectivo médico y la Administración andaluza?

- Absolutamente y, lo peor de todo, es que es innecesario. Los médicos de familia están en una situación de mucha saturación. Se ve en la elección que hacen los nuevos profesionales para formarse. La Medicina de Familia es una especialidad que no se elige por la sobrecarga laboral que tienen. Que encima se diga que son unos privilegiados en cuanto al suelo, cuando además no es verdad lo que se ha dicho, ha creado una gran indignación.

- Hablando de frentes. La falta de médicos es un mal endémico y generalizado en todo el país, agudizado en la rama de la Medicina Familiar. ¿Dónde diría que está el problema?

- La falta de médicos es una falta de previsión que se hizo en su momento y que hace que el sistema se encuentre ahora con circunstancias como un elevado porcentaje de médicos que se jubilan o las posibles reducciones de jornada, unido a unas condiciones laborales que, aunque han mejorado, siguen siendo motivo de críticas, no sólo aquí, sino en toda España.

- ¿A qué cree que se debe la falta de residentes interesados en esta especialidad?

- Ahí creo que entra en juego la necesidad de hacer  atractiva la medicina de familia. Si no se hace un cambio radical en el modelo, en las funciones del médico de familia con tiempo para la formación, la docencia o la investigación y en la forma de ejercer la medicina se va a suceder lo que ya ha ocurrido este año, que se han quedado 39 plazas de residente de familia sin cubrir. Y esta situación se ha dado en dispares partes del país, con zonas muy castigadas. Mientras esto no ocurra, la Medicina de Familia no será atractiva.

- ¿Por qué Jaén como punto negro de la elección de los nuevos MIR de familia en la última convocatoria?

- Sinceramente, no lo sabemos. Es algo que hemos estado conversando con algunos compañeros del Colegio de Médicos de Jaén y desconocemos qué ha pasado. A mí me duele especialmente porque yo hice la especialidad en el hospital Ciudad de Jaén y después tuve trabajando durante cuatro años en Linares y me parece que es una provincia maravillosa para para vivir. No encontramos una explicación porque, además, las vacantes se han quedado en Jaén capital. Es preocupante y pensamos que es algo que debería investigarse.

- En el lado opuesto, un año más, las primeras plazas del MIR en adjudicarse han sido las de Dermatología, una especialidad sin guardias y sobre la que existe la idea de que se vive mejor. ¿Lo comparte?

- Ahora es Dermatología, pero anteriormente era Cardiología.  En general, el perfil del médico joven ha cambiado. En mucho aspectos. Y son cambios que nosotros tenemos que asumir. Que se elija dermatología porque es una especialidad en la que a lo mejor las guardias no son tan malas como pueden ser, por ejemplo, las de un ginecólogo, un anestesista, un pediatra o un médico de urgencias. Yo entiendo que eso se mire hoy en día. Es una realidad y es verdad que llama mucho la atención. Lo entendemos como cambios generacionales en cuanto a valorar lo que es la medicina. A su favor, tengo que decir que la dermatología es una especialidad fundamental que tiene un impacto importante en la calidad de vida de los pacientes y la responsable de tratar algo tan frecuente hoy en día como es el cáncer de piel.

- ¿Cree que ha cambiado la forma en la que se entienden las vocaciones?

- Sí. Creo que se entienden de forma distinta, aunque eso no significa que sea peor. A los compañeros de mi edad, la vocación nos ha hecho involucrarnos de una forma enorme en lo que es nuestra profesión y, a veces, nos ha llevado, incluso, a abandonar a nuestra familia nuestra familia haciendo más guardias o incluso no cogiéndonos bajas. Tampoco sé si ese punto era positivo. Pero ahora entiendo que haya otras prioridades. Que se quiera tener tiempo libre, dedicarle el tiempo al ocio, a la familia, a viajar... Yo no lo veo mal. Lo sí creo es que hay que adaptar el sistema a ello. Un ejemplo lo tenemos en esos pueblos que no se cubren con médicos de familia. A lo mejor no se puede mantener el sistema de que haya un médico de lunes a viernes. Creo que es el momento de pensar en una flexibilización de la contratación para que el médico esté trabajando con las condiciones que mejor se adaptan a su vida. Hay países que ya lo están haciendo. 

- ¿Cómo se solucionan las listas de espera?

- Tiene una solución muy difícil. Sólo hay que ver que se da por toda España, en comunidades autónomas gobernadas por distintos partidos políticos. De hecho, en Andalucía, siempre las hemos tenido. Es un problema muy demagógico y de confrontación, pero no es fácil por varios motivos. En primer lugar tenemos más población que teníamos antes, además es una población más envejecida que requiere una mayor atención y, además, la medicina ha cambiado y ahora hay más carteras de servicios. Sin embargo, esto no ha conllevado un incremento en las plantillas de los hospitales. Tenemos la misma que hace 30 años. Y aquí volvemos un poco a ese problema original de la falta de médicos. Hay que hacer una previsión a largo plazo por la que los grandes hospitales tienen que crecer para hacer la cirugía compleja y tienen que crecer también las plantillas. Pero si no tenemos médicos la solución no es nada fácil.

- ¿Qué significa para un sistema sanitario público que para dar el servicio con menos esperas siempre tenga que recurrir a la sanidad privada o a las peonadas?

- Yo creo que la sanidad privada debe ser un complemento para que al paciente no se le alargue la respuesta, pero siempre y cuando se haga el mayor esfuerzo porque el sistema público funcione. Es decir, no podemos permitir que haya restricciones en la contratación de médicos por falta de dinero, como ocurrió a final del año pasado, y sin embargo, sí haya dinero para la sanidad privada. Y aprovecho aquí para reflejar una situación que nos tiene muy expectantes y es que, faltan médicos, pero esta semana salen los MIR de quinto año y nosotros esperamos que haya una contratación masiva de estos de estos especialistas porque son necesarios, evidentemente dónde la Administración diga que los son, pero no se nos pueden escapar y a día de hoy seguimos sin saber qué va a pasar con ellos.

- ¿Qué opinión le merece el anuncio de las 10.000 contrataciones al mes este verano para cubrir vacaciones y garantizar la asistencia?

- Los médicos el problema que tenemos es que nunca nos han sustituido porque no han tenido quien lo haga. Si no hay médicos en la Bolsa a día de hoy, difícilmente nos van a sustituir en verano. Entiendo que esas contrataciones serán, fundamentalmente, de personal de enfermería. No van a paliar la falta de médicos.

- ¿Qué retos tiene actualmente Andalucía en sanidad?

- El reto más importante creo que es el tema de la gestión. Tenemos ahora mismo la mayor inversión que se ha tenido en la historia en Andalucía, pero, sin embargo, no estamos viendo los resultados que deberíamos  tener. Cuando hablamos de gestión no solamente afecta a la Consejería. Afecta a todos. Necesitamos buenos gestores a nivel de Consejería y a nivel de los hospitales y, desde luego, decir que la nueva directora gerente de Servicio Andaluz de Salud es una apuesta creo que es muy positiva para nuestro sistema. Pero también creo que los profesionales también tenemos que implicarnos en la gestión del día a día y, qué duda cabe, los ciudadanos tienen también que implicarse en el sistema sanitario porque, por ejemplo, no pueden quedarse citas sin cubrir. Tenemos que ser coherentes y responsables con el uso de la sanidad. Hay que usarla bien y no abusar de ella. Eso es un compromiso que tenemos que tener todos. La conclusión es que, con más dinero, tendríamos que tener mejores resultados y, sin embargo, eso no está pasando.

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