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Andalucía

Una nueva piel para las víctimas de la explosión del hotel de Tarifa

  • Francisco Fernández, que tenía quemado el 75% de su cuerpo, es uno de los 3.000 pacientes curados con trasplantes de tejidos

La consejera de Salud, Marina Álvarez, la segunda por la izquierda, con responsables de trasplantes del SAS y el paciente Francisco Fernández, segundo por la derecha. La consejera de Salud, Marina Álvarez, la segunda por la izquierda, con responsables de trasplantes del SAS y el paciente Francisco Fernández, segundo por la derecha.

La consejera de Salud, Marina Álvarez, la segunda por la izquierda, con responsables de trasplantes del SAS y el paciente Francisco Fernández, segundo por la derecha. / M. G.

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El pasado verano, como todos desde que tiene 16 años, Francisco Fernández se quedó sin vacaciones para trabajar. Dejó para después del calor las prácticas de su máster en Asesoría Fiscal porque las temporadas altas no están mal pagadas en el sector hotelero, y menos en Tarifa.

Como en los siete veranos anteriores, Fernández estuvo en el hotel 100% Fun, frente a la playa de Valdevaqueros, hasta que el 5 de agosto un transformador eléctrico explotó. Los ocho trabajadores del hotel que estaban cenando en el patio anexo quedaron expuestos a una bola de fuego. Dos murieron y los otros seis sufrieron quemaduras en gran parte de su cuerpo.

Un año y dos días después ha contado su historia acompañado por el doctor Tomás Gómez Cía, jefe de la Unidad de Grandes Quemados del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Él es quien ha acompañado a Fernández en una larga travesía de trece operaciones para recuperar el 75% de la piel que acabó destrozada por las llamas.

“Son pacientes complejos. Consumen al día las mismas calorías que un corredor del Tour”, ha explicado esta mañana Gómez Cía, que también aludió al riesgo de infección y a la dificultad para regenerar el tejido en la presentación del balance de donaciones de la región en el primer semestre de 2018.

Fórmulas para regenerar piel quemada

El doctor del Virgen del Rocío y su equipo –que son unidad de referencia para estos casos a nivel nacional– utilizan varias técnicas con los grandes quemados. La primera es el autoinjerto de piel del paciente, que “se puede hacer varias veces”, pero es difícil en víctimas con más del 50% de su piel dañada. Entonces entran en juego los “sustitutivos cutáneos”, uno de los cuales es una piel sintética “parecida al plástico” y que sirve como solución temporal.

Lo mismo ocurre con la piel de un donante cadáver, que “es de la máxima calidad posible”, pero es rechazada por el cuerpo del paciente en “dos o tres semanas”. En los primeros seis meses de 2018, el Banco Andaluz de Piel –con sede en Córdoba y con instalaciones en Sevilla– ha recibido 63.973 centímetros cuadrados tejido en 31 donaciones. Ocho pacientes han recibido injertos con esta piel desde principios de año y entre ellos se encuentra Francisco Fernández, que pasó por su última intervención –en el dedo meñique de su mano derecha– en marzo.

“Tengo claro que cuando llegue el momento voy a donar lo que pueda”, ha anunciado el joven tarifeño antes de pedir a las familias que se animen a donar los órganos y tejidos de sus allegados fallecidos. El coordinador de Trasplantes del Servicio Andaluz de Salud, Juan José Egea, ha reconocido que hay reticencias a la hora de donar tejidos como la piel.

“Tratamos el cuerpo con el máximo respeto para que no se note desde fuera”, ha garantizado Egea. Para lograrlo, se retira el tejido de los miembros inferiores e incluso se salvaguardan los tatuajes. Sólo se descartan los donantes con algún tipo de infección o con la piel “erosionada”, ha asegurado el responsable regional de trasplantes después de explicar que incluso se pueden utilizar pieles tatuadas, ya que el uso de piel de donante cadáver es temporal.

Estado en el que quedó la mesa donde comía Francisco Fernández, en el hotel de Tarifa Estado en el que quedó la mesa donde comía Francisco Fernández, en el hotel de Tarifa

Estado en el que quedó la mesa donde comía Francisco Fernández, en el hotel de Tarifa / Erasmo Fenoy

Por ese motivo es necesaria una solución definitiva en las víctimas de grandes quemados que, como Francisco Fernández, tenían afectada más de la mitad de su superficie corporal y, por lo tanto, no pueden curarse sólo con autoinjertos. Las dos manos y el brazo derecho del joven tarifeño quedaron regeneradas con su propia piel, pero sus miembros inferiores necesitaron injertos de piel autóloga, generada con ingeniería tisular en el hospital Virgen de las Nieves de Granada.

“No es la misma piel, pero funciona”, ha afirmado el doctor Gómez Cía. Fue él quien explicó cómo “a partir de una pequeña biopsia” de piel con una superficie menor a un DNI se puede lograr un metro cuadrado de piel en varias semanas. “No hay ningún otro centro en España que haga esto”, ha sentenciado el médico.

Gracias a esta tecnología puntera y al Banco de Piel que dirige en Córdoba Rafael Villalba, el joven tarifeño víctima de la deflagración pudo ayer contar que, con mucha rehabilitación, su nueva piel va adquiriendo una flexibilidad que cada vez se acerca más a la que tenía antes del 5 de agosto de 2017.

Todavía se medica para paliar los picores y el dolor que aún sufre. También recibe tratamiento psicológico, pero es el ejemplo de que la solidaridad puede salvar vidas. Este año no vuelve al hotel, pero retoma su vida poco a poco, como los 3.429 pacientes que han recibido un implante de tejidos para mejorar su calidad de vida.

La consejera de Salud, Marina Álvarez, ha presentado esta mañana los datos de trasplantes de órganos, pero ha hecho especial hincapié en las donaciones de tejidos, como la piel, las córneas, huesos y tendones e incluso válvulas, arterias y venas. En este primer semestre se han registrado 132 donaciones de este tipo, 32 de las cuales sólo fueron de tejidos y el resto combinada con órganos. 

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