Estas son las 33 playas de Andalucía que pueden desaparecer en menos de 75 años
Málaga y Cádiz concentran la mayor parte de las playas en riesgo, mientras Huelva se enfrenta a una pérdida millonaria de arena por el avance del mar
Así está Matalascañas este fin de semana tras los destrozos provocados por el paso de la borrasca Francis
La borrasca Francis ha dejado en la última semana una imagen tan impactante como reveladora en el litoral onubense. Más de 30 metros del paseo marítimo de la urbanización de Matalascañas quedaron gravemente dañados tras el embate del temporal: dos chiringuitos arrasados, pavimento desplomado y una devastación total que ha conmocionado a vecinos y visitantes. No se trata, sin embargo, de un episodio aislado ni excepcional. Es, según advierten los expertos, un anticipo de lo que puede convertirse en la norma en las próximas décadas.
El cambio climático ya no es una amenaza futura, sino una realidad que se manifiesta con temporales cada vez más intensos, especialmente en las zonas costeras. Lo ocurrido en Huelva es solo un ejemplo de un proceso mucho más amplio que amenaza a todo el litoral andaluz, donde el aumento del nivel del mar y la erosión costera avanzan de forma inexorable.
Un litoral en retroceso
Según los estudios elaborados por la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, en el marco del Plan Andaluz de Acción por el Clima (PAAC), el impacto del cambio climático sobre la costa andaluza será significativo incluso en los escenarios más optimistas. Los modelos analizados proyectan que de aquí a 2050 se perderán entre 5 y 25 metros de playa seca en buena parte del litoral, siendo la Costa del Sol el tramo más afectado.
A más largo plazo, la situación se agrava. En función del tipo de playa y de la composición de sus sedimentos, el retroceso podría intensificarse de manera notable. Las playas abiertas, de sedimento fino y con mayor profundidad de cierre, figuran entre las más vulnerables y, en los casos más extremos, podrían sufrir retrocesos permanentes de hasta 65 metros en el año 2100.
El informe de la Junta es contundente: si se materializa el escenario más desfavorable, el aumento del nivel medio del mar podría provocar la desaparición total de hasta 33 playas andaluzas, con especial incidencia en la Costa del Sol y en el litoral occidental de Cádiz.
La “lista negra” del litoral andaluz
El estudio de la Junta sitúa en situación crítica principalmente a las provincias de Málaga y Cádiz, que corren un serio riesgo de quedar sumergidas en las próximas décadas. En la provincia gaditana, los informes señalan a La Costilla y Galeones (Rota); Cruz del Mar y Camarón (Chipiona); La Victoria y Cortadura (Cádiz capital); La Barrosa (Chiclana); Santa Catalina, Levante y Valdelagrana (El Puerto de Santa María); y Roche (Conil).
En la Costa del Sol, la relación es igualmente extensa. Están amenazadas Torre del Mar y Valle Niza (Vélez-Málaga); La Caleta, El Candado y La Misericordia (Málaga); El Faro y Río Verde (Marbella); Los Álamos y El Bajondillo (Torremolinos); Santa Ana (Benalmádena); Los Boliches-Gaviotas y Carvajal (Fuengirola); y Butibamba (Mijas).
Uno de los casos más ilustrativos es el de la playa de Carvajal, en Fuengirola. Según las proyecciones, en 2050 habrá perdido alrededor del 74% de su anchura actual, y medio siglo después, en 2100, podría desaparecer por completo, sin apenas orilla visible.
Huelva y la pérdida masiva de arena
Los informes autonómicos también advierten de una grave pérdida de sedimentos en varias playas de la provincia de Huelva, muchas de ellas de altísimo valor medioambiental. La más simbólica es Matalascañas, situada en el entorno de Doñana, que podría perder unos 12,5 millones de metros cúbicos de arena. A ello se suma la playa de Castilla (Almonte), con una merma estimada de 7,8 millones de metros cúbicos, y la playa de Levante (El Puerto), que adelgazaría en 6,4 millones.
La conexión entre estas cifras y lo ocurrido recientemente en Matalascañas es directa. Los destrozos causados por la borrasca Francis no son un hecho puntual, sino la consecuencia visible de una costa cada vez más frágil, incapaz de amortiguar la fuerza del mar como lo hacía décadas atrás.
Las más vulnerables al escenario extremo
Según los especialistas, los volúmenes de arena potencialmente perdidos guardan relación directa con la longitud de cada playa. Entre las más vulnerables figuran Levante, La Victoria, La Anegada, Río Verde, Artola, Los Boliches, Carvajal, Campo de Golf, Guadalhorce y La Caleta, repartidas entre Cádiz y Málaga.
Si se cumple el escenario extremo de cambio climático, para el año horizonte 2100 desaparecerían por completo playas del litoral gaditano occidental, como Micaela, Cruz del Mar, La Victoria, Sancti-Petri y Roche, así como varias de la Costa del Sol, entre ellas Nueva Andalucía, Fuengirola, Los Boliches, Benajarafe y Caleta de Vélez.
Avisos científicos y necesidad de anticipación
Este estudio del Gobierno andaluz se suma a un largo listado de advertencias científicas sobre el futuro, poco alentador, del litoral andaluz. El pasado mes de agosto, la Junta anunció el desarrollo de dos iniciativas para analizar en profundidad los impactos del cambio climático, prever su evolución en distintos escenarios y contar con herramientas que permitan actuar con antelación.
En 2024, la organización ecologista Greenpeace también alertó sobre la gravedad de la situación en su informe “Crisis a toda costa”, en el que reclamaba medidas urgentes y estructurales, más allá de soluciones temporales, como el retroceso de las áreas urbanizadas.
Todas las actuaciones proyectadas, de carácter técnico y estratégico, se integran en el programa de adaptación al cambio climático de la Junta de Andalucía, que subraya su compromiso con una gestión rigurosa y planificada del litoral. Un reto mayúsculo ante un horizonte en el que, como demuestran los datos, el mar avanza y el tiempo para reaccionar se acorta.
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