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Festival Contenedores 2019 Qué pasa (cuando no pasa nada) en la Plaza del Pan

  • La cita de arte performático y de acción propone este martes y este miércoles, en su decimonovena edición, una experiencia colectiva en torno al trazado y la memoria del céntrico lugar de Sevilla

Vista de la Plaza de Jesús de la Pasión o, como es más conocida, la Plaza del Pan. Vista de la Plaza de Jesús de la Pasión o, como es más conocida, la Plaza del Pan.

Vista de la Plaza de Jesús de la Pasión o, como es más conocida, la Plaza del Pan. / Antonio Pizarro

Atento como siempre estuvo a los sorprendentes pasadizos de la memoria y al asombro agazapado en los pliegues de las minucias cotidianas, el escritor Georges Perec, autor de La vida instrucciones de uso, Me acuerdo o Las cosas, se instaló durante tres días de 1974 en la plaza de Saint-Sulpice, en París, y durante ese tiempo no paró de narrar lo que veía a su alrededor, describir sus rincones y observar y catalogar situaciones. El resultado de aquella experiencia entre la escritura y la performance fue el libro Tentativa de agotamiento de un lugar parisino, y en él ha encontrado Rubén Barroso, artista e incansable activista del arte de acción en Sevilla, un espíritu afín a la "investigación de comportamientos y la creación de situaciones" en la que el festival Contenedores, uno de sus múltiples proyectos, se ha centrado en los últimos años.

En la decimonovena edición de esta iniciativa, Barroso, siguiendo la idea de Perec y reforzando el "espíritu flaneur" de Contenedores, repetirá hoy y mañana –durante doce horas, de ocho de la mañana a ocho de la tarde– esa remota experiencia parisina. Después de "mucho tiempo estudiando espacios en la ciudad", explica el artista, eligió la Plaza del Pan. "Me llamó la atención porque es un lugar, al fin y al cabo de tránsito, por donde pasa casi todo el mundo: la Sevilla de los barrios que va a las tiendas de Puente y Pellón, la Sevilla del centro y, claro, los turistas. Y raramente se detiene allí nadie. Van al Salvador o a la Alfalfa, y por allí pasan de largo. Es más, creo que la mayoría de la gente ni siquiera sabe que no se llama Plaza del Pan, sino de Jesús de la Pasión... Me interesan los trazados urbanos, tanto los funcionales como los íntimos de cada uno: por dónde pasa, por qué, a qué vivencia cotidiana lo asocia".

"Para mí es un paso más en estas investigaciones que estoy llevando a cabo sobre otras ideas de ciudad a partir de la acción y la observación, algo que entronca con otros proyectos míos como La Fonoteca de Sevilla, que a través de la escucha pretende suscitar otra percepción de la ciudad o comprender otros niveles de la misma", explica Barroso. La idea de la acción en la Plaza del Pan, continúa, es "intentar agotar el lugar, es decir, narrar, catalogar, observar todo aquello que pasa cuando no pasa nada, como decía Perec, analizar las pequeñas cosas que ocurren en un sitio aparte de lo que ya está supuestamente catalogado, como por ejemplo la actividad comercial, que en este caso sería lo más evidente. La intención es captar la esencia de lo mínimo-cotidiano. A Contenedores suele asistir público, por lo que esta vez puede que la propuesta sea algo más extraña; digamos que se trata de invitar al público a observar de otra forma, por lo que el show, digamos, será la propia ciudad tanto como la propia capacidad de cada espectador de ponerse a analizar con otro punto de vista".

Fotografía de Rubén Barroso de la Plaza del Pan reflejada en un escaparate. Fotografía de Rubén Barroso de la Plaza del Pan reflejada en un escaparate.

Fotografía de Rubén Barroso de la Plaza del Pan reflejada en un escaparate. / Rubén Barroso

A los espectadores –casuales o no– que pasen estos dos días por la céntrica plaza a la espalda del Salvador se les dará información sobre el proyecto –que en una "segunda fase" se encarnará en una película y en un libro que reunirá experiencias similares que se llevarán a cabo también mañana en Madrid, Barcelona o Valencia–... y poco más, sonríe Barroso. "Es que se trata precisamente de eso. No es una performance como tal, ni teatro en la calle. Yo mismo no sé qué va a pasar, me limito a plantear una situación, pero no tengo ni idea de lo que puede pasar y eso justamente es lo que me parece excitante. Pero es que además –añade entre risas– también es honesto: tampoco sabe la mayoría de la gente de esta ciudad que yo llevo casi 20 años haciendo este festival. Así que, como ya sabemos lo que hay, juguemos con lo que no sabemos".

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