Tomás de Perrate | Crítica

Flamenco esencial

Tomás de Perrate con Antonio Moreno en el tema que da nombre a esta obra. Tomás de Perrate con Antonio Moreno en el tema que da nombre a esta obra.

Tomás de Perrate con Antonio Moreno en el tema que da nombre a esta obra. / Óscar Romero/Bienal de Flamenco

Tomás de Perrate cantó con el acompañamiento de Alfredo Lagos, Paco de Amparo, Refree o los miembros de Proyecto Lorca. Pero no hubo grandes diferencias de repertorio con uno y otro tipo de acompañamiento. Lo que muestra que, hoy día, las diferencias entre vanguardia y clasicismo son más de actitud que estéticas. O ni eso siquiera. Con momentos sublimes como el que daba título a la obra con un Perrate fabuloso y el acompañamiento magistral de Antonio Moreno, un músico superdotado, que tan sólo con una mesa, un plato y una cuchara le ofreció un acompañamiento perfecto, clásico, son sus variaciones instrumentales y todo, sus falsetas, al cante esencial por soleá de Tomás. O las deliciosas sevillanas de Alosno, un prodigio de delicadeza, para las que Refree inventó una nueva forma de acompañar la voz flamenca, que ya ensayara en su día con Rosalía. El músico catalán también ofreció un instrumental sombrío, espectral, rotundo, junto a Proyecto Lorca. La nana estaba concebida también como un momento cumbre aunque la maestra Inés Bacán cantó algo acelerada. Lo mismo pasó en la seguiriya y, sobre todo, en la soleá de la Serneta en donde la guitarra de Alfredo Lagos, habitualmente serena, corrió más de la cuenta.

Con el acompañamiento de Paco de Amparo, Tomás de Perrate evocó ese dúo para la historia que formó en los sesenta su padre con Diego del Gastor, otro momento impagable de la función de anoche. Y es que el flamenco de Perrate de Utrera, el flamenco esencial de posguerra, con esa huida a la caverna, con esa búsqueda de la línea básica, de la emoción fundamental, tiene mucho que ver con la música contemporánea de ese momento, con el impulso existencialista que supuso, también, el pop de los últimos sesenta, los de la guerra de Vietnam y el desencanto con los paraísos artificiales que empezaban a mostrar su cara más sombría. Por eso que Tomás de Perrate cante con el acompañamiento instrumental de Proyecto Lorca o Refree  nos parece de una lógica aplastante. Y nos congratula el hecho de que el utrerano se haya sumado a este movimiento de búsqueda que tan estimulante está resultando en el cante flamenco contemporáneo. Una tendencia que en décadas anteriores se limitaba unas puras aventuras en solitario, por el virus reaccionario que aquejó al cante jondo en esa época. Pero que hoy es un impulso generacional que tiene entre sus mejores manifestaciones a Rocío Márquez, La Tremendita o Rosalía. Tomás de Perrate demostró que lo masculino tiene también acomodo en este impulso, en este desperezarse del cante flamenco actual.

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