Historias lamentables | Estreno en Amazon Prime Vídeo Del 'cuñadismo' como una de las bellas artes cómicas

Chani Martín, uno de los grandes hallazgos de esta hilarante comedia negra. Chani Martín, uno de los grandes hallazgos de esta hilarante comedia negra.

Chani Martín, uno de los grandes hallazgos de esta hilarante comedia negra.

En algún lugar intermedio entre el esperpento, los chistes de cuñados 2.0, Relatos Salvajes, Ventajas de viajar en tren o The game (ya verán, ya), Historias lamentables nos reconcilia con Javier Fesser después de aquella Campeones de tan infausto recuerdo como grandes dividendos y reconocimiento académico.

Un Fesser que vuelve aquí, con uno de esos guiones que algunos llamarían redondo, por los fueros de sus celebrados primeros filmes, aunque con un paulatino abandono del absurdo por el absurdo en favor de una sucesión de situaciones y una galería de personajes sacados de la observación deformante de lo real y esa querencia por las maneras del tebeo que ha estado siempre presente en el director de los Mortadelos.

Dividida en cuatro relatos independientes levemente conectados por algún pequeño guiño, Historias lamentables da carta de naturaleza al cuñadismo celtibérico en su retrato satírico del hijo trepa y acomplejado de la empresa familiar, el veraneante levantino pejiguera e insoportable, la solitaria separada insufrible y aprovechada, el inmigrante africano de buen corazón y el pequeño empresario defraudador y maño a los que ponen la percha, el gesto torcido y el rostro singular unos fabulosos Pol López, Chani Martín, Laura Gómez-Lacueva, Matías Janick y Alberto Castrillo-Ferrer, auténticos y gloriosos hallazgos que, junto a una galería más amplia de secundarios, llenan la pantalla de una desbordante autenticidad caricaturesca.

Tipos lamentables, mezquinos y patéticos, un poco racistas, viciosos, mentirosos, misóginos o simplemente estúpidos, lanzados a un vertiginoso mecano narrativo con un prodigioso sentido de la progresión, la sorpresa, el giro, el trile, la repetición o, ya en su tramo final, el retruécano, habilidad que Fesser ha conseguido llevar aquí hasta el más sofisticado grado de depuración.

Realizan estas Historias lamentables además una reescritura posmoderna, vistosa y exportable de la mejor comedia española y el humor negro, la actualización de un tono, una tipología, unas situaciones y unas maneras interpretativas que, unidas al virtuosismo de la puesta en escena, alcanzan una explosión cómica sin precedentes en la carrera del director. Que esta película de origen y vocación popular llegue antes a las plataformas que a las salas no deja de ser una anomalía que reducirá su disfrute al ámbito de los convivientes, cuando su potencial especular se vería enormemente amplificado en una sala llena de público. Para eso, por lo visto, habrá que esperar hasta primavera de 2021.