Noches mágicas | Estreno en Movistar+ y Filmin ¡Qué grande fue el cine italiano!

Los tres jóvenes protagonistas de 'Noches mágicas', de Paolo Virzì. Los tres jóvenes protagonistas de 'Noches mágicas', de Paolo Virzì.

Los tres jóvenes protagonistas de 'Noches mágicas', de Paolo Virzì.

El espectador cinéfilo tiene un entretenimiento añadido ante Noches mágicas, la nueva película de Paolo Virzì (La prima cosa bella, El capital humano, Locas de alegría) que se estrena hoy en Movistar+ y Filmin. A saber, intentar averiguar quiénes son uno por uno los directores, productores, guionistas y actores, de Fellini a Mastroianni, de Antonioni a Cristaldi, de Scola a Benigni, aludidos o que desfilan por este homenaje al cine italiano en forma de comedia ambientada en la Roma del verano de 1990 durante la celebración del Mundial de Fútbol. 

Porque esas noches mágicas del título no son otras que las del adiós entre nostálgico, satírico y amargo a una época de esplendor de una cinematografía que, en su doble vertiente popular y culta, entre los premios en festivales y la explotación en salas, brilló con su luz propia en el mundo durante al menos tres o cuatro largas décadas desde el final de la Segunda Guerra Mundial, con las oleadas neorrealistas y modernas, hasta la definitiva llegada del berlusconismo y sus depauperados modelos audiovisuales.

Un homenaje en forma de comedia coral que deambula por una Roma idealizada de fiestas, premios, restaurantes populares, oficinas del cine y comisarías de guardia para desplegar su trama de investigación de la muerte de un productor canalla del que son acusados tres jóvenes aspirantes a guionistas que han llegado a la ciudad para recoger su premio en un concurso que supuestamente les abrirá las puertas de la industria.

A través de su periplo nocturno, frenético, parlanchín y fascinado, de sus encuentros, descubrimientos y desencantos, Virzì va trazando un panorama a mitad de camino entre el circo y la parodia, en unas formas que se querrían fellinianas pero que asumen su condición aplanada en un tono de farsa nostálgica sin demasiada mordiente ni autocrítica sobre la deriva del actual cine italiano.

Noches mágicas funciona mejor en su retrato de personajes que en su estructura narrativa circular y episódica, pretexto para dar juego a una larga serie de veteranos y secundarios que, de Giancarlo Giannini a Roberto Herlitzka pasando por Ornella Mutti o Paolo Bonacelli, resultan bastante más atractivos que un trío protagonista marcado por los caracteres antagónicos y una cierta caricatura de la juventud cinéfila e ilusionada.