Madrugada

Noche de luces y sombras

Muchas reflexiones se podrían hacer sobre la Madrugada de este año 2009. Lo más importante es que las cofradías completaron sus estaciones de penitencia con absoluta normalidad y gran lucimiento. Pero también ha habido otra Madrugada, con una serie de leves y aislados incidentes que provocaron en las personas que se encontraban viendo el paso de las cofradías algunas carreras y varios sustos. Todos los días de la Semana Santa se producen incidentes e intervenciones de la Policía por distintos motivos, pero el eco de la Madrugada y el recuerdo de aquel fatídico año 2000 hacen que en esta noche cualquier incidente que se produzca, aunque sea de poca importancia, se amplifique al máximo hasta el punto de causar un verdadero nerviosismo entre el público.

Varios sucesos acontecieron en la noche. El primero de ellos, tuvo lugar sobre las 12:00 en la zona del Puente de Triana. Tras una pelea, una persona recibe un pinchazo por arma blanca en el muslo. Se trata de un incidente aislado que no estaba relacionado con la Semana Santa, según el Centro de Coordinación Operativa (Cecop) del Ayuntamiento de Sevilla. No fue, por tanto, al paso de la cofradía de la Esperanza de Triana como se comentó en un principio. Desde el Cecop aseguran que el suceso ha sido sacado de contexto poniéndose la gente muy nerviosa al serle trasladadas informaciones erróneas e inexactas.

El segundo de los acontecimientos de la noche tiene lugar en la Magdalena tras salir el Calvario y cuando se dispone a pasar la hermandad de la Esperanza de Triana. Un hombre agrede a su esposa. Varias personas que presenciaron los hechos, entre ellos algunos nazarenos y costaleros, salen detrás del individuo para retenerlo. Tras la intranquilidad, que ya reinaba en el ambiente, una parte del público se pone a correr sin saber de qué y por qué, mientras otra parte pedía calma y tranquilidad. Rápidamente intervino la Policía que detuvo a esta persona y dejó controlada la situación. Fue otra situación aislada, aunque esta sí que tuvo alguna incidencia, indirecta, sobre las procesiones. Para tranquilizar al público y tener controlada la situación, la entrada del Silencio en su templo fue con las luces de la calle encendidas, y no apagadas como suele ser habitual cada Madrugada.

En el Santuario de los Gitanos, cuando salía la hermandad, una pelea provocó que se cerraran, por unos instantes, las puertas del templo. Otra vez el desconcierto, aunque, rápidamente se vuelve a la normalidad. Desde el Cecop quieren dejar bien claro que todos estos incidentes entran dentro de lo habitual en una celebración de las características de la Semana Santa, y destacan que ha sido una Madrugada tranquila.

ESFUERZO MACARENO

En lo puramente cofradiero, la Madrugada empezó este año media hora antes. A las 12:00 en punto se ponía en marcha la hermandad de la Macarena, mientras varias hermandades del Jueves Santo aún regresaban a sus templos. Mucho temor había este año a que se volvieran a producir los retrasos del año pasado. La clave para que esto no ocurriera la tenía la Macarena, cuyo paso de palio debía estar a su hora en la Campana. Así fue. Encomiable esfuerzo el de la hermandad con los nazarenos dispuestos en filas de 3 y de 4. Los nazarenos de los tramos de la Virgen tuvieron que realizar un especial esfuerzo al tenerse que comprimir todo su cortejo en la calle Trajano.

A las 1:20 salía la Macarena de la basílica. La primera llamada de Antonio Santiago estuvo dedicada a todos los niños de Sevilla: "Para que no les falte la Esperanza". A partir de ahí se fueron desatando las emociones en todos los puntos de la ciudad. El Silencio pedía la venia en la Campana, y, minutos después, era el Señor del Gran Poder el que iniciaba su camino desde San Lorenzo. Llamó poderosamente la atención la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso con el mato azul bordado por Fernández y Enríquez siguiendo un diseño de Garduño. Era la segunda vez que la Dolorosa llevaba el manto donado por Lopera. Una lástima que esta magnífica pieza de bordado no se use más a menudo.

La agradable temperatura de la noche animó a la gente a echarse a la calle para ver las cofradías. Muchas personas en la zona del Duque, que desde las once esperaban para ver a la Macarena provistos, cómo no, de las sillitas plegables. El uso de estas sillitas se está convirtiendo en un verdadero problema, al creerse las personas con derecho a ocupar un trozo de la calle impidiendo que por esa parcela pueda pasar el público. Esta circunstancia, que viene aconteciendo durante toda la Semana Santa, se agravó aún más en la Madrugada. Hasta tres y cuatro filas de sillas plegables había en zonas como la Magdalena, Laraña o el Duque impidiendo el paso de las personas y provocando auténticos tapones. ¿Dónde quedó aquella cultura de la bulla de Semana Santa?

A las 3:05 la Macarena pedía la venia en la Campana. A esa misma hora comenzaba a salir los Gitanos. Muy emotivos fueron los momentos previos a la salida de la Virgen de las Angustias por el fallecimiento el pasado martes de uno de sus costaleros. La banda de las Nieves de Olivares interpretó dentro del santuario la marcha Encarnación coronada en honor al costalero de 37 años fallecido. Especialmente emotivo fue el Ave María de esta marcha cantado por todos sus compañeros. Su costal y su medalla figuraron bajo las trabajaderas del paso durante la estación de penitencia.

derecho a la vida

La Esperanza de Triana dedicó la estación de penitencia al derecho a la vida. El hermano mayor, Adolfo Vela, hizo la primera llamada al palio de la Esperanza que gustó muchísimo con el original tocado veneciano: "Nadie tiene derecho a quitarle la vida a los más indefensos". Muy lucido el discurrir de los pasos de la cofradía, cuyo misterio hizo una entrada en la Campana muy sobria, sin perder el estilo trianero, y con llamada de Paco Ceballos para el arzobispo coadjutor, incluida.

Como un reloj, llegaba el palio de la Macarena al inicio de la carrera oficial. Es impresionante el silencio y la admiración que despierta en el público el paso de la Esperanza, que siempre resulta tan fugaz tras la larga espera. A esa misma hora, el Silencio volvía por Cuna camino de San Antonio Abad y el Calvario se extendía por Tetuán y Rioja a la espera de entrar en la Campana. Todo se estaba desarrollando a la perfección. Los Gitanos, que cambiaron su recorrido de ida para pasar por la mañana por Santa Ángela y el palacio de las Dueñas, fue la última hermandad en entrar en la Campana. Muy lucido los dos pasos que dejaron algún retraso al final.

Por la mañana el frente anunciado por meteorología atravesó Sevilla dejando algunas gotas a su paso, pero que no revistieron la más mínima importancia. Las tres hermandades de capa se lucieron especialmente en sus barrios cerrando una Madrugada espléndida la Virgen de las Angustias que se recogió en su templo sobre las 15:20.

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