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Cómics

Fuera del Granero Negro

  • ¿Existe un final para la peor de las pesadillas? Llega a las librerías la conclusión de 'Gideon Falls', serie que ha mantenido a los lectores con los vellos de punta

Detalle de una viñeta de la obra.

Detalle de una viñeta de la obra.

¿Por qué nos gusta el terror? ¿Qué extraño y bizarro placer hayamos en pasarlo mal? Y no hablo solamente del manido susto, recurso que en el género ha quedado relegado casi al completo. Hablo más bien de esa sensación que, poco a poco, se va apoderando del espectador (en este caso lector) y que, valiéndose de buenos argumentos e imágenes que impactan en nuestras retinas, nos hacen rememorar esos momentos y sensaciones una y otra vez aun cuando ya han pasado varias horas desde que salimos de esas ficticias situaciones…

No soy psicólogo, así que no os voy a dar una respuesta. Lo que sí sé, después de haber recorrido los senderos del terror desde hace mucho, que tengo el olfato entrenado para distinguir una buena y original propuesta de un argumento manido, que solo juega con los oxidados resortes de uno de los géneros en los que considero es más complicado trabajar.

Jeff Lemire, guionista canadiense por el que siento especial devoción, tiene entre sus armas creativas una especial capacidad para dotar a sus personajes de sentimientos, y esto hace que empaticemos con ellos en el minuto uno.

Pero además de ésta, pienso que la gran baza con la que cuenta el guionista, y que le ha hecho, por méritos propios, poseedor de una de las más fulgurantes, originales y exitosas carreras dentro del vasto mundo del comic-book estadounidense; que no es poca cosa, conociendo la inmensa cantidad de publicaciones que cada mes llegan a las librerías, es lo bien que se mueve entre géneros.

Totalmente inclasificable, de un salto pasa del drama familiar (Royal City) con ribetes fantásticos, al relato posapocalíptico (Sweet Tooth), la ciencia ficción (Descender/Ascender), a crear una de las mejores y más originales franquicias superheroicas que se pueden encontrar ahora mismo en el mundo viñetil (Black Hammer) y, por supuesto, una creación que sólo le ha dado satisfacciones, y que ahora concluye en su sexta entrega.

Me refiero, claro está, a la escalofriante Gideon Falls, un vertiginoso viaje a través de una miríada de multiversos, distintas versiones de esta ciudad en la que sus protagonistas se han enfrentado al horror más absoluto e imparable y que en esta conclusión, una vez conocidos algunos de los misterios que envolvían al relato, tendrán que lanzarse de cabeza a la búsqueda de Danny, ese hombre que oculta su rostro tras una de esas mascarillas quirúrgicas que, por desgracia, hemos llegado a conocer tan bien en el mundo real…

Pero lo malo es que tanto Fred, el sacerdote que está dudando de su fe desde que llegó a Gideon Falls, como la alucinada Doctora Annie Wu, una psicóloga que ha sufrido en sus propias carnes que los alocados argumentos de su paciente (Danny) son reales, demasiado reales y Clara, la sheriff del lugar y su padre (que buscan a su perdido hermano y hijo), están todos separados en distintas versiones de la urbe.

El pasado, el presente y el futuro se confunden en esta huida hacia adelante, en la que el único objetivo es poder encontrar a ese personaje tan deseado por las peligrosas hordas poseídas por un sardónico gesto, esa sonrisa que transmite terror y que es el símbolo del Mal más absoluto, ese ente que estaba atrapado dentro del ominoso Granero Negro y que, tras su destrucción por parte de los protagonistas, va tras ellos, sin importar en el lugar o tiempo en el que se encuentren.

Y así, sin adelantar más del argumento, dejo a los peones colocados tras este tablero tan especial, en el que solo un salto de fe puede conducirles a ¿el Infierno?

No me cansaré de repetir lo original que me parece esta propuesta, en la que Jeff Lemire ha mezclado con habilidad el terror más absoluto con la ciencia ficción, resultando como producto un oscuro caleidoscopio, una peligrosa montaña rusa que te puede conducir hasta la más horrible de las pesadillas.

Pero claro, todo guionista necesita de un obligado acompañante en el viaje creativo, un dibujante. Y en este caso no imagino esta historia plasmada en el papel por otro que no fuera el italiano Andrea Sorrentino, que nos agarra con su arte y nos balancea, nos da la vuelta, haciendo que caigamos dentro de la página, ese lugar en el que él manda y exprime al máximo y con talento todos los recursos de la narración gráfica, el cómic.

Pareja artística muy bien avenida, han trabajado en largas etapas al frente de personajes como Green Arrow u Old Man Logan, y tras un breve regreso al universo del arquero esmeralda en su aniversario, ya están anunciando una nueva miniserie publicada por la editorial Image, Primordial, que mezcla al ciencia ficción, el thriller y la Guerra Fría en un cóctel que luce de lo más atractivo.

Sólo uno de los protagonistas de este cómic tiene la solución, la llave que puede detener el horror… Pero, ¿quién sabe? Tal vez el oscuro bucle en el que se han convertido sus vidas no termine nunca. Para saberlo, enfrentaos a El fin, el sexto volumen de Gideon Falls

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