Cómics

Viñetas en femenino

  • Un grupo de profesionales de diferentes medios ponen sus recuerdos en manos de ilustradoras que los van a plasmar en unas personales páginas

Ilustración de portada. Ilustración de portada.

Ilustración de portada.

Escritoras, periodistas, presentadoras de programas de la televisión, actrices, directoras de cine, deportistas, cantantes y compositoras… La mayoría son nombres que conocemos a la perfección ya que forma parte, de una manera u otra, de nuestro propio devenir.

Tal vez no hayamos leído ningún artículo, o tarareado una canción compuesta por una de ellas, o disfrutado de su interpretación en una película o serie de la tele. Pero os apuesto lo que queráis a que, de una manera u otra, en algún momento de nuestras vidas, su nombre, una fotografía con su rostro, se ha cruzado, aunque sea durante un segundo, con nuestras miradas.

Profesionales de primer nivel se abren por completo en una experiencia única. Cogen su pasado y lo transmiten en forma de guion (la mayoría) para que formen parte del mundo del cómic y la ilustración, medios con los que hasta este especial momento no han tenido ningún tipo de relación.

Cuando os diga sus nombres, vais a asentir, dándome la razón. Ellas son Julia Otero, Lola García, Diana López, Estefanía Molina, Eva Amaral, Leticia Dolera, Sandra Sabatés, Almudena Grandes y Patricia Campos… Y los lápices que van a llevar sus vidas a las viñetas, al papel, pertenecen a Ada Diez, Agustina Guerrero, Akira Pantsu, Ana Oncina, María Hesse, Raquel Riba Rossy, Sandra Cardona Sara Herranz y Sala Soler. Todas ellas acompañadas por una evocadora portada de Esther Gili.

A priori, ninguna de las protagonistas de este volumen tiene nada que ver entre ellas, ni las autoras de los guiones ni las ilustradoras, pero como por arte de magia, un invisible lazo surge de la lectura de los diferentes relatos, uniéndolas.

En estas personales historias se habla de padres e hijas, hombres que comprendieron y dieron alas de libertad; conoceremos mundos que, por desgracia, no están en este, en el que las mujeres gozan de todas las ventajas; la desgarradora experiencia de una joven que conocerá demasiado bien una terrible palabra, “anorexia”…

Otras reclaman la importancia de que las mujeres opinen, que una mano femenina levantada entre una multitud de hombres sea tenida en cuenta, ocupando el lugar que le pertenece en el mundo de la información; navegaremos a través de la letra de “Soledad”, una tonada dedicada a muchas mujeres; contemplaremos, atónitos, como la conversación de dos amigas en un bar es el reflejo del machismo en el mundo audiovisual; viajaremos en el tiempo para conocer a varias generaciones de mujeres, fuertes, sufridas, trabajadoras, que sin ellas saberlo, forjaron la herencia de su última descendiente.

Completando este viaje tan especial por el universo femenino, una honda reflexión a través del mundo de la creación, de la ficción y los recuerdos. Y como colofón, la singular experiencia que llevó a su protagonista a surcar los cielos y, de ahí, a poder cumplir su sueño en tierras africanas.

Recomendaría encarecidamente la lectura de este volumen a todos aquellos hombres que aún dudan del papel de la mujer en la sociedad actual, en todos los estamentos, y como su camino hasta ellos no ha sido precisamente un camino de rosas.

Por otro lado, a todos aquellos que las consideramos iguales en el día a día, supondrá sin ninguna duda una experiencia enriquecedora en todos los sentidos.

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