Cómics

“A dormir, Lunella…”

Detalle de la portada del cómic. Detalle de la portada del cómic.

Detalle de la portada del cómic.

La pizpireta protagonista de esta colección se verá las caras con una amenaza que viene del mundo onírico.

Pero antes de meternos en materia, como prólogo a este nuevo arco argumental, el guionista Brandon Montclare, junto a Gustavo Duarte, dibujante con una clarísima influencia cartoon, nos regalan una Historia de Navidad, en la que Moon Girl va a experimentar en sus propias carnes lo que significa meterse en la piel de Santa Claus por una sola noche, ya que el generoso (y barbudo) anciano tiene un pequeño problema que solo la heroína y su fiel compañero de aventuras, Dinosaurio Diabólico, pueden resolver.

De regreso a la bendita cotidianidad de la existencia de la protagonista, esta se percatará, entre bostezo y bostezo, de que algo inusual le está sucediendo a ella y, sobre todo, a los que le rodean. Profesores, compañeros de clase, incluso la gente por la calle parecen haber sido picados por una horda de mosquitos tsé tsé, ya que todo dios anda medio dormido, con el consiguiente peligro que esto significa.

La solución al enigma llega en el momento en el que la niña cierra los ojos y se queda sopa, ya que en ese otro mundo, el de los sueños, hay un nuevo habitante. Alguien que por naturaleza no pertenece allí, y por lo tanto está haciendo todo lo posible para regresar al mundo de la vigilia, cosa que está alterando ambos lugares, con las consecuencias que ya he descrito anteriormente…

Mal Sueño es un chaval, que como su nombre indica, trastoca todas las leyes del lugar en el que habita, y lo hace subido en su peligrosa mascota, Quimera Nebulosa, un ser salido de su imaginación y que va a causarle más de un dolor de cabeza a Moon Girl, por no decir nada de las pocas migas que hará con Dinosaurio Diabólico.

La solución a este problema que ya se escapa del territorio de la calle Yancy y amenaza con contagiar, y sumir en el más profundo de los sueños, a la ciudad de New York, solo tiene un nombre, y vive en una lujosa casa, un sancta santorum muy especial al que se dirigirá la protagonista junto a otro héroe que conoce muy bien el mundo onírico, Sonámbulo.

Solo los tres héroes serán capaces de plantarle cara al rebelde chaval y averiguar qué o quién lo llevó al mundo de los sueños.

Como viene siendo costumbre, el dúo Brandon Montclare- Natacha Bustos nos regala una divertidísima aventura, en la que la dibujante española se puede soltar el pelo, trasladando al papel mundos imposibles que se salen de la viñeta, en contraposición con esas escena de calle, hogareñas o en el instituto, que tan bien se le dan ilustrar.

Un arco argumental dibujado por Natacha Bustos al completo y que, a excepción de alguna portada que será publicada en el siguiente, y último, volumen de la colección, es la despedida de esta de título, que desgraciadamente concluye en el número 47.

La vamos a echar mucho de menos, ¡así que toca disfrutar de esta apasionante aventura!

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