La aldaba
Carlos Navarro Antolín
Rodalies y la vergüenza del tren Huelva-Sevilla
El puchero es uno de los platos del invierno por excelencia en Andalucía. Este guiso toma el nombre del recipiente de barro en el que se cocina a la manera tradicional. De origen campesino, el puchero trata en esencia de aprovechar las sobras de otras comidas. En concreto, este plato procede de la zona de Huelva y Sevilla, donde había cultivos de garbanzo, y aunque tiene unas características que lo hacen único, la receta varía según la zona... Y los trucos de cocina que son marca de cada casa.
La tradición establece que el puchero ha de tomarse como dos platos. Primero, la sopa, para la que se prepara un caldo donde cuecen, además de los huesos, la carne de ternera, el pollo, la costilla, el jamón o el tocino que luego forman parte del segundo plato. Este guiso suele acompañarse de pan blanco y un chorrito de limón. Curiosamente, el arroz del puchero es propio de Andalucía occidental, no así en Andalucía oriental, donde solo añaden los fideos. Además, en Sevilla, Huelva y Cádiz, a este guiso se le agrega un ingrediente estrella para darle ese olor y sabor tan especial.
La hierbabuena fresca siempre ha formado parte del puchero. Tradicionalmente, el caldo se tomaba en un vaso con hojas de esta hierba aromática, a modo de consomé. No obstante, en la parte oriental de la región tampoco es habitual echarle una rama de hierbabuena al puchero. En cuanto al segundo plato o pringá, se acompaña de garbanzos y hortalizas como patata, zanahoria, apio, nabo o puerro. En algunos pueblos, sobre todo en la zona de Málaga, se sirve como un único plato, y a la sopa solo se le añaden los garbanzos, el picadillo y unos tacos de jamón.
Al día siguiente, se suelen aprovechar las sobras de la pringá para preparar croquetas, a las que también se les puede picar un poco de hierbabuena fresca.
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