Balonmano | Primera Estatal

Triunfo de infarto sobre el líder del BM Montequinto (28-27)

  • El entrenador del Colegio Maravillas Benalmádena pidió un tiempo muerto al final que cortó una opción de contraataque de los suyos para empatar

Los jugadores del BM Montequinto celebran eufóricos el triunfo sobre el líder. Los jugadores del BM Montequinto celebran eufóricos el triunfo sobre el líder.

Los jugadores del BM Montequinto celebran eufóricos el triunfo sobre el líder. / M.G.

El Balonmano Montequinto se impuso este sábado al líder provisional del Grupo F de Primera Estatal Masculina, el Maravillas Benalmádena, en un partido vibrante, jugado de tu a tu, que no defraudó en las expectativas creadas y que concluyó con un resultado favorable a los quinteños de 28-27.

Los primeros minutos fueron de preponderancia defensiva, con un gran protagonismo de los porteros, Álvaro Espino en el Montequinto y Diego Jiménez en el Maravillas Benalmádena. Prueba de ello es que se llegó a la mitad del primer tiempo con un marcador de 6-5.

En los minutos siguientes ambos conjuntos intentaron la escapada, pero la defensa 6-0 local desbarató el esfuerzo malagueño y los locales se chocaron una y otra vez con el buen hacer del guardameta visitante. En el tira y afloja en el que se convirtieron los últimos minutos de esta primera parte, los visitantes lograron llegar al final con una ventaja mínima 11-12.

La segunda mitad fue totalmente diferente, muy física, con una velocidad vertiginosa por parte de los malagueños, que conseguían desbordar el repliegue local y llegaban con facilidad a la meta quinteña. Pero el conjunto de Ricardo Márquez supo jugar bien sus cartas, con una buena circulación y con una defensa cerrada que permitía cortar balones y lanzar primeras oleadas que, pese a las buenas intervenciones de Diego Jiménez, quizá uno de los más destacados de su equipo, mantenían las espadas en alto, sin que ninguno de los dos conjuntos consiguiera el despegue.

En las postrimerías, Maravillas intentó deshacer la igualdad planteando una defensa individual que les llevó a estar un gol por debajo a falta de menos de un minuto. Cuando habían conseguido interceptar un ataque quinteño y faltaban segundos para la finalización, su entrenador pidió tiempo muerto y cortó un ataque que podría haber supuesto al menos el empate. La jugada de estrategia marcada para ese mínimo periodo no les dio resultado y el BM Montequinto doblegó finalmente al líder en un partido de infarto.

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