La pelota de papel

Athletic, la dificultad de lo simple

  • El fútbol pretencioso y artificioso de Berizzo metió en un peligroso laberinto a un equipo que se ha disparado con el plan, más primario pero muy efectivo, de Gaizka Garitano

Raúl García, con Iñaki Williams a su lado tras marcar ante el Eibar. Raúl García, con Iñaki Williams a su lado tras marcar ante el Eibar.

Raúl García, con Iñaki Williams a su lado tras marcar ante el Eibar. / Javier Zorrilla (Efe)

¿En qué se parece el Athletic Club al Atlético de Madrid aparte de sus camisetas? Desde la revolución que supuso el relevo de Diego Pablo Simeone por Gregorio Manzano, no se recuerda una mejoría más acentuada con un cambio de entrenador como la que ahora disfrutan por Bilbao. Con Eduardo Berizzo todo era oscuro como la boca de un lobo y hoy, con Gaizka Garitano, a la infantería rojiblanca le brillan los ojos con el mismísimo fulgor de la Champions: a 6 puntos la tienen ya, con el añadido de que quien ostenta ahora esa anhelada cuarta plaza es un admirable advenedizo, el Getafe.

Diez puntos han sumado los leones de los últimos 15 posibles. Sólo Real Madrid (12) y Barcelona (11) han pescado más. Y el descenso, que vieron tan de cerca no hace mucho, lo tienen ya a, precisamente... a esos mismos 10 puntos que se han llevado a la buchaca en sus últimas jornadas, gracias a las victorias ante Betis (2-0), Huesca (0-1) y Eibar (1-0) y el empate ante el Barcelona (0-0). La única derrota, en el derbi en Anoeta (2-1).

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Gaizka Garitano cogió al equipo en la jornada 15ª antepenúltimo en la tabla y tres puntos por debajo de la salvación, y ahora lo tiene a cuatro puntos de la Liga Europa y a seis de la Liga de Campeones. Con el técnico de Derio, el Athletic ha sumado 22 puntos de 33 posibles, una media inglesa que, en una Liga completa, supondrían 76 puntos, una cosecha que casi siempre ha asegurado la Champions. Y más este año, en el que todo apunta a que el cuarto clasificado final acabará con menos de 70.

Con Berizzo, el Athletic abrió la Liga venciendo al Leganés en San Mamés (2-1), pero luego encadenó nada menos que 13 jornadas sin ganar, desglosadas en ocho empates y cinco derrotas. El 3-0 ante el Levante sentenció al Toto en la jornada 14ª y el aire ya empezó a virar en el estreno de Garitano con aquel penalti tan polémico ante el Girona, en el último minuto, que transformó Aduriz para regalar una fabulosa bocanada de oxígeno a su afición (1-0).

Muchas veces, un golpe de fortuna, o una decisión arbitral injusta que te beneficia, sirve para cambiar una tendencia, regatear al destino. Y fue lo que le pasó a Athletic Club, que tardó cuatro jornadas en salir de la zona caliente.

En las 11 jornadas con Garitano, sólo han mordido el polvo en el referido derbi con la Real. Han dejado a cero la portería en San Mamés en sus últimas cuatro comparecencias, con equipos complicados además como son el Sevilla (2-0), el Betis (1-0), el Barcelona (0-0) y el Eibar (1-0).

La plantilla, desde luego mucho mejor de lo que jugaba con Berizzo, ha asimilado su manual pragmático, muy lejano a ese artificioso fútbol de toques inocuos y fútbol monocorde que manaba de las órdenes de Berizzo.

La pareja Yeray-Íñigo Martínez sostiene el andamiaje con muchos jugadores por detrás del balón para evitar sorpresas y, a la vez, tratar de sorprender con juego directo a los espacios, a Muniain e Iñaki Williams, o salidas rápidas por la banda buscando la testa de Raúl García y Aduriz. Parece fácil, primario, pero no lo es. Es la dificultad de lo simple. De temer por el descenso a mirar a las estrellas...

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