Cronología de un adiós

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Un aficionado venció el sábado la resistencia de Manuel Castaño y el club se movilizó para destituir a Paco Chaparro · El lunes, a la una y media, ya estaba Lopera convencido del cambio por Nogués

Cronología de un adiós
Cronología de un adiós
Javier Mérida / Sevilla

10 de abril 2009 - 05:02

"¿Castaño, es que no lo ves, que quieres llevarnos a Segunda? Vete tú con él, que eres el único que falta". La frase pertenece a un aficionado de Preferencia y la sufrió el único bastión que le quedaba a Paco Chaparro el sábado en el palco durante el partido contra el Numancia. Ya bajando las escaleras, el jurista tenía claro que no se iba a quemar más en su defensa del técnico trianero. A partir de ese instante, se pone en marcha la maquinaria para el relevo en el banquillo verdiblanco.

Sábado noche

El presidente del Betis, José León; el director deportivo, Manuel Momparlet; y el gerente de la entidad, José Antonio González Flores, esperan más de una hora después de acabado el partido una llamada sin éxito de Manuel Ruiz de Lopera, quien no da señales de vida ese día. León, sabedor de que Castaño ha tirado la toalla, ya desliza que hay que hablar con el consejero delegado a la mayor brevedad para convencerlo de que destituya al entrenador.

Domingo de Ramos

Lopera presencia las procesiones del día en su balcón de la calle Sierpes y tampoco llama a ninguno de sus consejeros. León se compromete con el vicepresidente Rufino González y con el gerente en que el lunes irá a ver a Lopera a sus oficinas para hablar con él en nombre de todo el consejo de administración, ya que la voluntad de todos es que Chaparro no siga un día más.

Lunes por la mañana

Mientras Chaparro entrena al equipo en la ciudad deportiva, León se dirige a la calle Jabugo y cuando llega se encuentra que ya están allí Momparlet, su ayudante en la secretaría técnica Juan Merino y el gerente. Entre los cuatro convencen a Lopera de que lo mejor es darle el equipo a José María Nogués de inmediato. Fuentes próximas a Chaparro dicen incluso que Lopera se siente "acorralado", ya que no era muy partidario de la destitución por hallarse el Betis fuera de los puestos de descenso. Sea como fuere, a la una y media de la tarde, el máximo accionista cede a la presión y da su brazo a torcer.

Se le conmina a que se reúna con Nogués a las cinco de la tarde, pero fija la cita para las ocho y cuarto porque quiere asistir al besamanos del Gran Poder.

Castaño participa en el programa de Radio Marca a nivel local, que conducen Agustín Varela y Andrés Ocaña, y deja una frase que suena a lapidaria, aunque al jurista, en principio, no le habían informado de la reunión matinal, ya que Lopera pidió secreto absoluto a León, González, Momparlet y Merino. Pero, seguramente, alguno se habría ido de la lengua y Castaño comentó: "Cuando los resultados no llegan, no hay alma ni piedad".

A la par, el consejero que más defendió a Chaparro y que incluso instó a su renovación hace unas semanas publicitó a Nogués conmo el hombre ideal llegado el caso de un relevo en el banquillo.

Lunes por la tarde

Nogués llega a la hora señalada en compañía de Momparlet y enseguida llega a un acuerdo con Lopera, quien le duplica la ficha que tenía en el filial por los nueve partidos que dirigirá al Betis en el presente curso. Además, le firma una campaña opcional, que a su vez doblará lo que percibirá esta temporada, si deja al equipo en Primera División.

Al poco, ambos salen del despacho del presidente y, mientras el ya nuevo entrenador, se marcha a su domicilio, el director deportivo acude rápidamente a las oficinas del club en el estadio.

Lunes por la noche

José León, Rufino González, Manuel Castaño y José Antonio González Flores esperan la llegada de Momparlet a Heliópolis y es el director deportivo quien rápidamente avisa a Paco Chaparro de que debe ir al club porque deben hablar con él. "¿Voy solo o con Santigosa?", pregunta el trianero, sabedor de que su destitución es un hecho.

Los presentes en el estadio, a los que se une el otro jurista del consejo, Jaime Rodríguez Sacristán, lo invitan a que lo haga en solitario, ya que son más de la nueve de la noche y no se va a tratar el tema del finiquito. Chaparro dice que está viendo procesiones y que tardará un poco. Sí es cierto que su hijo Paco, que lo acompañó al estadio, estaba a esa hora en la esquina de Méndez Núñez con Moratín viendo el Cristo de Las Aguas. Fue estando con el crucificado de Illanes cuando recibió la llamada de su padre, junto al que llegó al estadio pasadas las diez de la noche.

Fue José León quien tomó la palabra y le comunicó al entrenador su destitución, acordada por unanimidad del consejo de administración y de la secretaría técnica, debido a los malos resultados cosechados por el equipo.

También llaman por teléfono a su hombre de confianza y preparador físico, Carmelo del Pozo, pero éste no acudió a la reunión por encontrarse en Madrid, ciudad a la que suele acudir todas las semanas porque está preparando el curso de entrenador.

Chaparro, cuando recibe la noticia, más o menos le dice a los presentes que ellos sabrán lo que hacen y se marcha lógicamente enfadado de las instalaciones. Apenas atiende el teléfono e incluso niega la mayor a algún periodista. Pasadas las once de la noche, el club lo anuncia en su web oficial.

Martes Santo

Mientras Chaparro y sus ayudantes se despiden de la plantilla, con un discurso en el que el técnico culpa también a sus futbolistas de la situación, el agente de éste, José Emilio Santigosa, hace números en el estadio con el gerente de la entidad. Las cantidades a percibir por el técnico quedaron claras, otra cosa es el finiquito que ahora le diga Lopera al gerente que le presente al trianero. Éste, en principio, no está dispuesto a renunciar a un céntimo.

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