La aldaba
Carlos Navarro Antolín
Los adoradores, los nuevos agradaores
Los Lakers de Los Ángeles rompieron de forma brillante la histórica racha victoriosa de los Celtics (92-83), en un choque de máximas pulsaciones que resultó un disfrute para los sentidos. Los californianos se tomaron una pequeña revancha en lo que fue una reedición de la pasada final de la NBA, comandados por un magnífico Kobe Bryant (27 puntos y 9 rebotes) y secundados por su lugarteniente Pau Gasol (20 puntos y 5 asistencias).
Boston volvió a contar con la aportación de su trío mágico. Kevin Garnett se fue hasta los 22 puntos y 9 rebotes, mientras que Paul Pierce y Ray Allen agregaron 22 y 14, respectivamente. Ésta significó la victoria 1.000 en la NBA para Phil Jackson, el técnico más joven en lograr esa marca.
Gasol, encargado de felicitar las fiestas al público del Staples Center minutos antes del pitido inicial, anotó 7 puntos consecutivos en el tramo final (9 en los últimos cinco minutos) para sellar la victoria de su equipo.
Espoleados por el tremendo ambiente en las gradas, digno de una final de la NBA, los jugadores de Jackson se lanzaron como un perro de presa a por su rival, pero la experiencia del Big Three impidió que Boston se amilanase.
Sólo el base Rajon Rondo, errático y precipitado, pareció acusar ciertos nervios, lo mismo que ocurría con Odom y Gasol en el bando local. El español falló sus cuatro primeros tiros, aunque realizó en esos minutos una destacada labor en defensa a Garnett.
Quien tiraba del carro en los Lakers era Bryant, totalmente enchufado, asumiendo la responsabilidad en ataque y muy agresivo en defensa, hasta el punto de provocar el éxtasis con un impensable robo de balón, que recogió Ariza y que éste salvó de irse fuera para que Vujacic anotase con personal. El escolta anotó un triple y dos tiros libres después para dar a su equipo la primera ventaja sustancial (39-29, m.19).
Enfrente surgió la figura de Garnett, con seis de seis en el tiro hasta el descanso (51-45), que le fue ganando la batalla, tanto física como mental, a Gasol, desconcertado por la permisividad de los árbitros.
Bynum y Gasol despertaron en la reanudación, pero los Celtics no renunciaban al partido. Pierce adelantó a los suyos (62-64, m.33) por primera vez desde el final del primer periodo, aunque la reacción de Boston recibió contestación con dos triples consecutivos de Odom.
Con 71-67 arrancó el último periodo. A falta de siete minutos (77-75), Jackson y Rivers pusieron toda la artillería en pista. Y en ese panorama, reapareció la figura española de los Lakers, que sacó todo su orgullo para anotar siete puntos consecutivos (88-83, m.47) y redimirse de su irregular primera mitad ante los ojos de su público.
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