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Hora de rebuscar en el armario

  • Emery debe lograr que Iborra, Deulofeu y Aspas, infrautilizados, se sientan importantes en enero. Carriço no se entrenó por precaución y Coke probó de medio.

Después de desentumecer los músculos ante el Celta el sábado, es hora de que el Sevilla dé un giro de tuerca en su concienzudo plan para el saturado enero. Es hora de rotar. Llega la alternancia de partidos coperos y ligueros con la visita de mañana a Los Cármenes. Y ahí entrará en juego la capacidad de Unai Emery de embarcar para la causa a tres jugadores que atravesaron los cuatro primeros meses de competición en un segundo vagón y a los que el entrenador no va a tener más remedio que dar más protagonismo: Iborra, Deulofeu y Iago Aspas. Los tres futbolistas han jugado menos minutos de los que hubieran deseado.

El caso más palmario ha sido el de Iborra, cuyo peso específico en la plantilla ha sido tan escaso en lo que va de temporada que incluso Emery, en su día, no puso reparo alguno a que el espigado medio salga en la reapertura del mercado. De hecho, no juega desde finales de octubre, en aquella extravagante prueba de Lieja, donde tan extraño se sintió como mediapunta. Pocos días después se lesionó de un tobillo y hasta finales de diciembre no volvió a estar disponible, aunque no ha reaparecido. Ante el Celta, el ex levantinista volvió a quedar fuera de la lista.

No obstante, la baja de Cristóforo para lo que queda de campaña por su nueva operación de rodilla hace que el foco vuelva a alumbrar a Iborra. A la ausencia del uruguayo hay que unir la consabida de Mbia durante este enero por la Copa de África. Y a todo ello se unen las bajas puntuales por sanciones o nuevas lesiones: Krychowiak no podrá jugar el domingo en Almería por cumplir su primer ciclo de cinco amonestaciones y el comodín Carriço encendió otra luz de alarma ayer al no poder entrenarse por una sobrecarga muscular.

Todo está tan cogido con alfileres hoy en el centro del campo del Sevilla que, en espera de que Monchi y su secretaría técnica concrete alguna operación en el mercado invernal, Unai Emery se ve forzado a improvisar. Y así, junto a un Iborra muy activo, se pudo ver en la sesión preparatoria de ayer, con su máscara protectora, a otro centrocampista por accidente: Coke. El madrileño, que actuó no pocas veces en el centro del campo cuando defendió la camiseta del Rayo Vallecano, sólo lo hizo de forma muy ocasional como sevillista: en la vuelta de la eliminatoria europea ante el Betis, por ejemplo.

Krychowiak está saturadísimo de partidos y tendrá que descansar algún encuentro más en enero; Banega sigue muy irregular, sin terminar de mostrar un ritmo adecuado; Carriço prefiere actuar de central, donde se ha asentado al lado de Pareja, y sacarlo de ahí es desvestir un santo para vestir otro, y aunque el portugués tendrá que volver a la sala de máquinas, también habrá sitio para Iborra. A Emery no le queda otra.

Deulofeu ha jugado más que Iborra: 10 partidos de Liga el primero (457 minutos) y sólo 5 el segundo (337'). Pero tampoco está gozando del papel que ansiaba el pasado verano para volver reforzado al cubil barcelonista. Todo lo contrario. Su relevancia mengua. No termina Emery de embarcarlo para que explote su potencial. Contra el Eibar, en un partido trabado que demandaba un revulsivo desde el banquillo, apenas disfrutó de los 11 últimos minutos. Y en el partido del pasado sábado en Nervión, el catalán se tuvo que conformar con ver todo el partido desde el banquillo.

Ahora que el calendario se comprime y hay que repartir los esfuerzos, otros factores invitan a pensar que Deulofeu va a gozar de más oportunidades para reivindicarse de una vez. El primero, el empecinamiento de Emery en hacer de Aleix Vidal un lateral derecho apto para la Primera División. Incluso con Figueiras disponible, ha preferido el vasco dar la titularidad al ex extremo del Almería. El segundo elemento que juega a favor de Deulofeu es el delicado físico de Reyes, el compañero que le ha tomado la delantera en las preferencias del entrenador. El utrerano no va a soportar la carga de partidos que le llega.

Finalmente, el tercer jugador que debe recuperar la alegría es Iago Aspas. En la Copa respondió a la perfección ante el Sabadell y mañana apunta a titular de nuevo en Granada. Sólo 90 minutos ha jugado en la Liga, pero si sigue convenciendo en el torneo del KO, puede aprovechar el estado de confusión de Bacca y el dubitativo rendimiento de Gameiro, que no es el de la pasada campaña.

Los frentes se ramifican, los efectivos no sobran. Es hora de que Emery tienda la mano a los orillados. No le queda otra.

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