Sueños esféricos
Juan Antonio Solís
Sí a todas las proposiciones indecentes
Miguel García habló ayer, once días después de sufrir un infarto durante el Salamanca-Betis, y aseguró que el "fútbol no lo es todo" en la vida. El jugador, que se ha visto obligado a dejar de jugar, dice que trata de "asimilar" su nueva situación, pero que si "algo" le ha quedado en su forma de vivir, después de estar 25 segundos muerto, es que el "fútbol es secundario".
Miguel García, nacido hace 31 años en Albacete, quiso "agradecer a todos" las atenciones que ha recibido, entre ellos nombró al doctor "Tomás Calero y a la afición del Betis", que coreó su nombre y el de su equipo en el Helmántico nada más producirse el triste suceso.
En una rueda de prensa masiva que él vio normal, ya que es el "único que ha sobrevivido a este palo tan duro", explicó: "Durante el partido sentí presión en mi cuerpo, aunque lo achaqué a una camiseta térmica que llevaba, pero me la quité en el descanso y sentí alivio".
Apenas se acuerda de lo ocurrido esa mañana antes del desmayo, aunque cuando se reanimó y abrió los ojos se dio cuenta "de la gravedad de lo que había ocurrido". Ahora tendrá que dejar el fútbol, pero desea seguir vinculado a él, "porque es lo único" que sabe hacer. Miguel García no encuentra motivos a lo que le ha ocurrido, ya que tras la muerte de Puerta la Junta de Andalucía ofreció exámenes exhaustivos del corazón y a él, que jugaba en el Cádiz, no le detectaron ninguna anomalía física. "El fútbol es cada vez más físico", argumenta para explicar estos episodios.
También te puede interesar
Lo último
No hay comentarios