Cuchillo sin filo
Francisco Correal
Zapatos en una panadería
Fútbol l Liga BBVA
BARCELONA: Valdés; Alves, Piqué (Márquez, 75'), Chygrynskiy, Maxwell; Sergio Busquets, Xavi (Iniesta, 65'); Keita, Messi, Henry; e Ibrahimovic (Pedro, 86'). ATLÉTICO DE MADRID: Roberto; Perea, Ujfalusi, Pablo, Antonio López; Assunçao (Koke, 70'), Jurado; Maxi, Simao (Cleber Santana, 57'); Agüero (Sinama Pongolle, 73') y Forlán. Goles: 1-0 (2') Ibrahimovic. 2-0 (16') Messi. 3-0 (30') Alves. 4-0 (42') Keita. 4-1 (45') Agüero. 4-2 (85') Forlán. 5-2 (93') Messi. Árbitro: Mejuto González (asturiano). Amonestó a Simao, Assunçao, Ujfalusi, Maxwell y Pablo. Incidencias: Unos 78.000 espectadores en el Nou Camp.
La orquesta azulgrana suena cada vez más afinada. El Barcelona más vistoso de la temporada se deshizo con contundencia del Atlético de Madrid, gracias a uno de esos arranques de partido fulgurantes que dejó sin argumentos al conjunto madrileño que, una vez más, hizo gala de una candidez desproporcionada en su visita al Camp Nou.
Al cuarto de hora, los de Guardiola ya habían fabricado media docena de ocasiones y había transformado dos de ellas. Ibrahimovic abrió la lata con un toque sutil sobre la salida de Roberto tras recibir una asistencia al espacio de Sergio Busquets. Messi hizo el segundo, tras controlar con el pecho un pase picado de Xavi y sentar al meta del Atlético con un finta de esas que sólo se atreven a dibujar los cracks.
Roberto, con apenas un partido de experiencia en Primera, empezó a vivir, como en su día Coupet, su particular pesadilla sobre el césped del Camp Nou. Los constantes errores de sus compañeros de zaga no le ayudaron precisamente a lucir con mayor dignidad. Tampoco el planteamiento de Abel, que dispuso una defensa adelantada tácticamente tan mal interpretada que dejaba vendido a su guardameta una y otra vez. A la media hora, Daniel Alves hizo el tercero en un lanzamiento de libre directo. Un golpeo seco a la cepa del poste que Roberto no supo atajar.
Una diablura de Messi por la banda izquierda acabó con el cuarto de Keita, y el único error de la defensa azulgrana en toda la primera mitad fue aprovechado por el Agüero para recortar distancias al filo del descanso.
El Atlético mordió más tras la reanudación, presionó más arriba, se echó un poco más atrás, y optó por un fútbol más físico y directo, rendido ante le evidencia de que a este Barça es imposible derrotarlo con sus mismas armas. Con el partido ya sentenciado, el cuadro de Guardiola quitó el pie del acelerador y se dedicó a tocar y tocar, se olvidó de Roberto y también de emplearse con intensidad. Así, en una de esas jugadas aisladas, llegó el intrascendente gol Forlán en uno de esos disparos secos tan suyos.
Pero, como suele ocurrir en los Barcelona-Atlético de Madrid, siempre hay tiempo para ver algún tanto más. Messi, como no, fue el encargado de cerrar la cuenta en el descuento, al culminar una combinación entre Iniesta y Valdés.
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