El adiós de un equipo de leyenda (81-95)

REsultado y crónica del España-Estados Unidos

Un monstruoso Ricky Rubio (38 puntos) mantuvo con vida a España ante Estados Unidos, pero por quintos Juegos Olímpicos consecutivos los americanos fueron el tope

Ricky Rubio se lamenta ante Adebayo y Durant.
Ricky Rubio se lamenta ante Adebayo y Durant. / FIBA
José Manuel Olías

03 de agosto 2021 - 08:45

La misma película de los últimos cinco Juegos Olímpicos se repitió en Saitama. Allí donde España se coronó por primera vez campeona del mundo 2006, Estados Unidos, el tótem de este deporte y eterno gran favorito, volvió a ser el tope de la mejor generación de jugadores de la historia del deporte español, la más ganadora. Un heroico Ricky Rubio, seguramente en el mejor partido de su carrera (38 puntos, récord de España en unos Juegos) se empeñó en combatir hasta los minutos finales con una actuación monumental, pero faltó acompañamiento, un punto de físico y algo de fe. Fue entre conmovedor y desgarrador ver el partido del catalán, pero el fuego que mantenía Pau Gasol se apagó 20 años después del bronce iniciático de Estambul'01 en Tokio. Cuartos en Atenas'04, finales en Pekín'08 y Londres'12, semifinales en Río'16 eran los antecedentes. En Tokio'20, esa derrota contra Eslovenia derivó en un duelo anticipado de nuevo. Y volvió a ser la frontera de los Gasol, Rudy, Sergio Rodríguez y Llull, seguramente todos en su último partido con la selección, una generación de leyenda que se irá sin el oro olímpico, el único hueco en un palmarés monstruoso. Dos platas y un bronce, más las mejores finales de la historia, es el balance.

Perdió España (81-95) en un partido en el que se soñó durante la primera mitad, con fundamento, cuando se dominó por 10 puntos (39-29), difuminados por Kevin Durant (43-43 al descanso). También hubo un intento en el cuarto final, después de que se hubiera rebajado de 16 a seis puntos. Seguramente hubo muchas cosas mejorables y reprochables en la gestión del partido, pero sólo salen palabras de agradecimiento por un viaje maravilloso. Pero, aunque cueste criticar a este equipo, lo cierto es que había una sensación de equipo abordable enfrente. Majestuosa acumulación de jugadores, con Kevin Durant (29 puntos al final) al mando, pero con cortocircuitos y boquetes en los que España hurgó hasta explorar sus límites. Tuvo un colchón siempre Estados Unidos desde que revirtiera esa situación delicada en el segundo cuarto, no obstante. Durant, probablemente el mejor anotador del mundo, fue un látigo implacable que aparecía cuando había un atisbo de problema para los estadounidenses, cada vez más cuajados como equipo tras llegar en cueros.

Scariolo intentó cosas diferentes. Redujo el minutaje de los Gasol (nueve Marc y seis Pau), Willy Hernangómez le respondió con magníficos minutos en los dos lados de la cancha en la primera mitad y le dio motivos para que volvieran. Una zona 3-2 con Claver en la cabeza, Garuba en la última intentona como cinco, Sergio Rodríguez y Ricky juntos... Pero ganar el partido exigía un acierto en el tiro al que no se llegó. Fue de un 30% en triples (7/23) y sólo un 45% en el acumulado de tiros de campo. Bajar del 50% era letal. Y lo cierto es que se tuvieron opciones claras, sobre todo en el arranque de la segunda mitad, con dos bandejas claras de Claver, enorme atrás, otra de Ricky y una más tarde de Willy que se salieron. Estados Unidos crecía y cada vez dejaba menos opciones de tiro. Una buena descarga del Chacho en el tramo final del tercer cuarto permitía volver a la vida tras pasar de los 16 puntos en contra a los seis (63-69).

Podía ser un contexto en el que España apretara y Estados Unidos convulsionara. Pero para ello se exigía un acierto atacante que sólo tuvo Ricky Rubio (9/13 en tiros de dos, 4/7 en triples y 8/8 en libres), ninguneado en forma de traspasos en la NBA pero con una trayectoria de 10 años como base titular en la mejor liga del mundo. Quizá fuera parte del plan de Popovich permitir que Rubio anotara pero no hiciera jugar, el balón no fluía. El último impulso bajó a los 10 puntos tras una antideportivo sobre Sergio Rodríguez, pero después siempre había un americano libre cuando compartían el balón que frustraba.

La medalla se perdió ante Eslovenia, ésta era una bola extra envenenada. Comienzo un nuevo ciclo, aunque la regeneración haya sido constante, en el baloncesto español. El adiós de los más grandes su consuma. Aunque hay brotes verdes por detrás, tendrán que combatir con una leyenda que será una muy exigente vara de medir de esta selección en el futuro, un equipo casi indestructible al que sólo queda aplaudir y al que sólo le faltó el oro olímpico. Comienza el futuro, pero cuánto se disfrutó en el pasado.

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