De la alegría de Rubén al sabor agridulce de Miki
El punta destaca su buena racha, mientras que el defensa mezcla el estreno con las últimas jugadas
Si al finalizar el encuentro los semblantes de los jugadores béticos reflejaban el malestar por el gol encajado en el último suspiro, con el paso de las horas y, sobre todo esta mañana, el ambiente ya era algo diferente. La plantilla otorgaba su justo valor al empate conseguido, sobre todo tras lo visto en el césped. "Ojalá en Albacete también hubiéramos amarrado ese punto", decía más de un miembro de la expedición.
Sobre esa mezcla de alegría y decepción también se debatían algunos de los protagonistas del encuentro. El más feliz era Rubén Castro quien, ante su gente, prolongó su racha goleadora por quinta jornada consecutiva, lo que le puso a tiro el récord del Toro Aquino, que anotó con la camiseta bética durante seis jornadas. Por ahora iguala con Gastón Casas, que consiguió una racha similar a la del canario.
"No conocía el dato hasta que lo vi en la prensa. Siempre es bonito conseguir cosas y más aun si se consigue ayudar al equipo. Ayer no sirvió para ganar, pero al menos conseguimos un punto que a la larga será positivo", comenta Rubén, quien admite que pasa por un momento dulce de juego: "La confianza que me ha dado el grupo también es importante y se está viendo con los goles. Me acogieron con los brazos abiertos y se nota. Siempre es bonito marcar y también en un partido que siempre es especial".
Si Rubén era el rostro de la alegría, una sensación diferente se intuía en Miki Roqué. El canterano por fin cumplió su sueño de debutar con el primer equipo verdiblanco, algo que parecía casi imposible cuando la mala fortuna provocó que se lesionara durante la pretemporada. Esa alegría por el estreno se mezclaba con ese repaso mental a las últimas jugadas del encuentro, en las que el central cometió la falta de la que llegaría el gol del empate. "Creía que llegaba a tiempo, pero no fue así y no pude frenarme", expresaba el central, que le dio muchas vueltas a la jugada cuando llegó al hotel de concentración tras el encuentro.
Con el apoyo de sus compañeros y del propio Pepe Mel, el bético parecía que ayer ya sí disfrutaba de su estreno con la camiseta del Betis. "Uno trabaja para esto y reconforta conseguirlo. Hay que estar en buenas condiciones para cuando el míster lo estime oportuno y si ha sido ahora, bienvenido sea", dice el central, quien en su semblante ofrecía esas dos caras de la moneda que provocaban la alegría de su estreno y la tristeza del postrero empate.
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