Coosur Real Betis 86-81 Morabanc Andorra Slaughter recarga la confianza bética

  • Los de Curro Segura se imponen al Andorra, liderados por los 27 puntos del escolta, aunque debieron cerrar antes el choque

  • Dominaron el partido casi por completo, pero esta vez, ganando el rebote, aguantó en el último acto

Slaughter trata de zafarse de la defensa de Jelinek. Slaughter trata de zafarse de la defensa de Jelinek.

Slaughter trata de zafarse de la defensa de Jelinek. / Juan Carlos Muñoz

Respiro en San Pablo. Un suspiro de tranquilidad le salió a más de uno cuando Jelinek falló un triple que podía empatar el choque en el último cuarto, al que de nuevo entró en Coosur Real Betis por delante, tras el que aceleró el conjunto de Curro Segura a por su segundo triunfo en la liga ante un Andorra que fue de menos a más y acabó teniendo opciones pese al dominio local, que tuvo rentas en torno a la quincena y llegó a los 10 minutos definitivos ganando por ocho. Aguantó el tipo en el periodo decisivo de la mano de un desatado A.J. Slaughter, que sumaba puntos sin parar y se sacó de la chistera una mágica asistencia para que Sipahi, solo desde el triple, colocase el 84-78 que mataría el choque a menos de un minuto del final, para sumar una victoria, la segunda en la ACB, que debe dar tranquilidad y reforzar al grupo en lo que está haciendo bien, que es mucho, pero también poner el acento en el cambio que da el equipo en los momentos en los que los partidos se ganan o se pierden (dejó al rival en 31 puntos al descanso), porque el final fue una moneda al aire.

Y eso que los de Segura fueron superiores de principio a fin, pero por sus errores, los regalos de un Rivers que no paró de entregar balones al rival y la inconsistencia interior, pese al buen trabajo de Izundu y Niang en defensa, no acabó de cerrarlo. Dejó con vida a su rival y pese a ir ganando por 78-70 a cinco minutos del final dejó al Andorra creer en sus posibilidades. Dos pérdidas consecutivas de Sipahi y la aparición de Diagne, un seguro desde la personal pese a sus casi 2,10 metros, le dieron la ocasión a Jelinek de meter a su equipo en el choque, pero erró y en el mano a mano en el que se enfrascaron el checo y Slaughter salió ganador el bético.

Tuvo que salir Whittington, casi inédito en el choque por sus problemas estomacales, pero sellar el triunfo desde el tiro libre ante un respondón Hannah que se negaba a claudicar, pero su equipo lo hizo, y perdiendo el rebote. Todo un logro para este Betis que gana, ha aprendido a sufrir para hacerlo y se carga de confianza antes de visitar el próximo domingo al Unicaja.

Por primera vez en seis jornadas el equipo bético (36) superó a su rival (32) en la faceta reboteadora

Izundu demostró que lo que sabe hacer lo hace bien. Potencia por dentro, briega en la pintura y puntos machacando el aro. El a, b y c para un interior que no intenta lo que no puede hacer. Una conexión suya con Sipahi le dio la primera ventaja al cuadro verdiblanco (8-7), que se quedó clavado mientras su rival seguía sacando réditos de su acierto exterior. El 8-15 podía ser peligroso, pero apareció el mejor Betis, ese que enchufa, porque tiene muchos puntos en sus manos, desde cualquier lado y defiende agresivo la primera línea de pase del rival provocando pérdidas. A ello se sumó la segunda personal de Diagne, baluarte andorrano, en el minuto 8, y el Betis firmó un 13-0 de parcial lanzado con dos triples de Slaughter, que está para jugar mucho en este conjunto, y que rompió Jelinek.

Lo mejor es que el Betis se encontró con su baloncesto, dominando por momentos esa rémora que venía siendo el rebote y se quitó de encima los nervios iniciales para espantar a golpe de canasta cualquier fantasma.

Obi pugnapor un rebote con Sy y Nacho Llovet. Obi pugnapor un rebote con Sy y Nacho Llovet.

Obi pugnapor un rebote con Sy y Nacho Llovet. / Juan Carlos Muñoz

Sin una referencia interior, pues Ibón Navarro decidió proteger a Diagne, sufrió el conjunto del principado más, pues sus tiradores ya no recibían tan liberados al generar menos espacios por dentro y el acierto fue cayendo al tiempo que los béticos, comandados por un Oliver que sabe darle al equipo lo que necesita en los minutos que está sobre el parqué, mantenían la puntería (5/7 al descanso frente al 6/16 de su rival) sin fiarlo todo al tiro exterior, sino que Obi y Niang ofrecían otras posibilidades. Una canasta del senegalés elevó la renta sevillana a los 11 puntos, pese a las tres pérdidas casi consecutivas de un desacertado Rivers, con Slaughter tirando del carro ante un Andorra depresivo que cometió su primera falta en el segundo cuarto a 8 segundos de tomar el camino a los vestuarios con la máxima renta hasta entonces de los locales (44-31).

El Betis dejó a su rival al descanso en 31 puntos, pero bajó el nivel defensivo después

Slaughter la elevó a 15 en la reanudación, pero el Betis cortocircuitó y un parcial de 0-10 abrió de nuevo el encuentro. Segura llamó los suyos a capítulo con un tiempo muerto y la acción tuvo reacción: un 9-0 que se cocinaron entre Izundu y Sipahi dio aire de nuevo al Betis, que rotaba para que sus jugadores no se dejasen una gota de sudor sobre la pista. Todos menos un Slaughter enchufado, que anotó un lejano triple al que le siguió otro de Borg (61-47).

Los de Ibón Navarro estaban tocados y perdidos sin Diagne, con tres faltas en el banco, pero Malmanis no dio la puntilla fallando dos triples liberados y una rigurosa antideportiva de Borg, como lo fue antes la de Sipahi, cortó el ritmo sevillano, que entró con ese +8 al último parcial. Lo hizo perdiendo el rebote –aunque acabó imponiéndose en esta faceta clave– y entrando en en bonus muy pronto, pero este partido no se podía escapar. Slaughter asumió el rol de líder sin miedo y pese a que el Andorra se asomó al choque con el triple de Hannah, mal defendido por Sipahi y una tonta falta de Malmanis, el Betis amarró un importante triunfo para respirar y seguir su progresión.

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