Coosur Betis-Baxi Manresa | La crónica Triunfo vital y permanencia bética al zurrón (86-70)

  • El Betis vence al Manresa y deja, a falta de que sea matemática, atada la salvación

  • Ndoye y Feldeine comandaron el ataque verdiblanco y Spires, Pablo Almazán y Kay, una defesa que dejó en 13 y 12 puntos al rival en dos cuartos

Ndoye machaca ante el jugador del Manresa Hinrichs.

Ndoye machaca ante el jugador del Manresa Hinrichs. / D. Ligero (ACB Photo)

La permanencia está en el saco para el Coosur Betis. Sólo hace falta ya cerrarlo. Ponerle el lacito a una difícil temporada en la que el arreón final del equipo, de la mano del técnico catalán, que de los 10 encuentros más recientes ganó seis. El último ante el Baxi Manresa por 86-70, con una gran defensa por momentos y un dominio en el rebote que le permitió atacar con seguridad para dejar definitivamente, que no de forma matemática aún, sellada la salvación.

Objetivo cumplido y hasta con cierta holgura al final. En su presentación hablaba Joan Plaza de sufrir hasta el último cuarto del último partido y con tres jornadas por disputar aún, aunque algunos rivales directos como el Gipuzkoa, el Fuenlabrada y el Bilbao Básket tiene algunos aplazados más, el equipo hispalense, por mucho que se quiera vender de puertas para adentro y el discurso de que no hay nada que celebrar, lo tiene hecho.

Le ha dado el preparador catalán empaque al equipo. El tiempo fue su mejor aliado y hoy Ndoye es mucho mejor jugador, Feldeine agarró su rol de líder sin miedo, los bases han ido a más (empezando desde muy abajo, bien es cierto) y teóricos secundarios como Spires, Pablo Almazán, Jerome Jordan o Borg han ido para arriba como el grupo, que por fin va teniendo hechuras de equipo y con una filosofía clara: morir por cada balón, intensidad en defensa y atacar el rebote con todo. Cuando todo se compagina o, al menos, se combinados de esas características el juego del cuadro verdiblanco fluye con más alegría, desde el faro en el que se ha convertido un Ndoye que empieza a ser uno de los pívots más dominantes de la liga y que debería ser uno de los pilares sobre el que construir, junto al técnico, claro, el Betis del futuro.

Con 19 rebotes de ataque, aunque concedió 15, el Betis dominó la lucha bajo los aros

Porque queda temporada por delante, pero con la permanencia a falta de ponerle la guinda estas semanas son las que marcan la diferencia a la hora de la planificación, ya que cabe recordar que sólo Pablo Almazán tiene contrato asegurado para la próxima campaña. Jugar ahora con el tiempo también es importante y no esperar a que esté el saco requetecerrado.

El partido era decisivo y así lo entendió el Betis desde el inicio ante un rival que llegaba bajo mínimos con las últimas bajas de Báez y Ferrari, que se unía a la de Dani Pérez. Por ello, Mason, con menos tiros de lo lo que en él es habitual, hizo de director de juego improvisado, pero tuvo que irse pronto al banquillo por una torcedura en el tobillo y el joven Dani García tuvo que echarse el equipo a su espalda, mientras que Feldeine intercambiaba canastas con Janning. El choque se aturulló por momentos. Manresa quería correr y quizá no tenía esta vez las armas para ello con tanto lesionado y el cuadro quería local empezó a sacar provecho de ello. Paso a paso, canasta a canasta, defensa a defensa, desde el 18-13 del final del primer cuarto empezó a atacar con criterio, a defender mejor los bloqueos ciegos con los que los visitantes sacaban tanta ventaja para anotar bajo los aros y a abrir una pequeña brecha con buenos minutos de Spires y un Pablo Almazán que no dudaba en irse al suelo para rebañar cualquier balón en pista.

Feldeine ataca durante el partido ante el Manresa. Feldeine ataca durante el partido ante el Manresa.

Feldeine ataca durante el partido ante el Manresa. / D. Ligero (ACB Photo)

Hasta +13 tuvo el cuadro verdiblano (40-27), ya con Mason de vuelta al parqué, aunque al descanso el cuadro catalán, con Eatherton y Hinrichs haciendo un buen juego entre pívots para encontrar superioridades, el resultado fue de 45-37 al descanso. Había todavía que remangarse y seguir trabajando. Plaza corrigió algunos aspectos y el Betis puso la directa en el tercer cuarto, con una buena defensa que dejó al rival sólo en 12 puntos. Esto le permitió rondar la veintena de puntos de renta, con Ndoye mandando bajo los aros y un juego bastante coral (jugaron todos menos Magassa) en el que todos sumaban a su manera: Borg y Almazán ponían intensidad, Spires y Kay se fajaban en el rebote, los bases dirigían, Ouattara no se escondía...

La zona, con Mason persiguiendo a Feldeine, del inicio del cuarto definitivo no descentró al Betis, que alcanzó los 20 puntos de renta (69-49) con un tiro libre de Ndoye (7/9 desde la personal tras recibir nueve faltas en el encuentro). Parecía hecho, pero no es el Manresa, y menos con Pedro Martínez al mando, un equipo que baje los brazos con facilidad. A golpe de triples de Rafa Martínez el cuadro visitante le metió el miedo en el cuerpo a los locales y Plaza paró el partido con 73-60. Feldeine sacó un 2+1 y dio algo de tranquilidad a los suyos, pero Eatherton contestó desde el triple y Janning puso a los suyos a 10 puntos (80-70) a 2.40 minutos de la conclusión.

Los jugadores del Betis hacen piña y celebran la victoria ante el Manrea. Los jugadores del Betis hacen piña y celebran la victoria ante el Manrea.

Los jugadores del Betis hacen piña y celebran la victoria ante el Manrea. / D. Ligero (ACB Photo)

No quería sorpresas Plaza y llamó de nuevo a los suyos a capítulo. Jordan exigía a sus compañeros defensa y el técnico tiró de Almazán para sostener al rival. El intercambio de errores corría a favor del Betis, que cerró el choque desde la defensa para acabar ganando por 86-70 un partido vital, con el que deja pie y medio en la ACB. Con cuatro triunfos sobre el descenso, debería perder los tres encuentros que le quedan y el Bilbao ganar cuatro de los cinco que tiene (Gipuzkoa ya no lo podría superar) para darle un vuelco a la situación. Toca ser realistas y hablar ya de que el objetivo está en las manos y ponerse desde ya manos a la obra en la planificación del próximo curso, para, de una vez, mirar más hacia arriba que hacia abajo de verdiblanco en la Liga Endesa.

    

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