Coosur Real Betis-Joventut

Que el año no sea como se empieza (57-78)

  • El Betis cae de manera clara ante un efectivo Joventut en su estreno en la ACB tras un tercer cuarto para olvidar

  • El 46% de efectividad desde el triple de la Penya frente 22% local marcó las diferencias

  • San Pablo, sin público, sonó a baloncesto

Niang, con el balóne n una mano, trata de zafarse de Tomic. Niang, con el balóne n una mano, trata de zafarse de Tomic.

Niang, con el balóne n una mano, trata de zafarse de Tomic. / José Ángel García

El Coosur Real Betis se estrenó esta temporada en la Liga Endesa con una dura derrota ante el Joventut (57-78) que decidió el choque en un excelso tercer cuarto (9-27 de parcial) ante un equipo muy fallón en ataque, condenado por un mal que vuelve a repetirse: la efectividad del rival desde el triple aprovechando tiros demasiados liberados. Fue un mal encuentro de los verdiblancos, que, a remolque, aguantaron el tirón en la primera parte, se hundieron en el tercer acto y fueron incapaces de enmendar algo el luminoso en el último.

Tiene mucho trabajo, y tiempo, por delante Curro Segura, después de una pretemporada atípica y trabajar con una plantilla con ocho caras nuevas, la mayoría debutantes en la ACB. No suele ser lo más recomendable, de salida, y tras la puesta de largo se confirmó y un mal encuentro en el que le faltaron puntos a los verdiblancos, con Ouattara (10) y Niang (9) como máximos anotadores, y piernas para llegar antes a tapar al lanzador verdinegro, que una y otra vez tenía tiempo para armar el brazo desde fuera con tranquilidad. Y si a eso le sumas a Tomic y un Birgander (13 puntos) hecho ya para la alta competición, las diferencias están claramente marcadas.

Debe ser complicado meterse en faena en un ambiente tan frío, y no sólo por el aire acondicionado de San Pablo. Se oye todo. Desde los tacos al lamento por el bote tonto en el pie. Es lo que toca y cuanto antes se acostumbre uno mejor le irá. Y quizá a este Betis que descansó en la primera jornada de una Liga Endesa de nuevo con 19 equipos le costó meterse en el choque en un primer tiempo en el que fue a remolque peleando cada rebote para no desengancharse del rival.

Kay, ante Brodziansky. Kay, ante Brodziansky.

Kay, ante Brodziansky. / José Ángel García

Una cosa dejó claro el equipo de Curro Segura desde primera hora. El triple ya no es una forma de vida (5/22), dos sólo en los tres primeros cuartos, aunque sigue concediendo demasiado al rival en el perímetro. Mientras que no vaya al tiro libre, Ndoye parece ser una buena referencia a la que buscar por dentro y en su estreno en la ACB no dudó en el cara a cara con Tomic, al que llevó bajo canasta varias veces a base de culazos. También Ninag en la conexión con Campbell. Pueden formar una bonita sociedad en el bloqueo y continuación. Pero se nota demasiado un cañonero en la línea exterior, sobre todo después de disfrutar en los últimos partidos de la campaña pasada de la magia de Erick Green. Y eso que Ouattara enchufó pronto un triple, pero no parece que vaya a ser el lanzamiento de tres puntos la seña de identidad verdiblanca.

Esa canasta del alero francés le dio la primera ventaja al cuadro sevillano, pero la defensa era incapaz de llegar a las esquinas cuando el Joventut movía rápido el balón y los lanzadores de la Penya hacían pagar caro esa rémora atrás. Un mal que pasó factura por momentos el curso anterior y esta pretemporada y que debe corregirse todavía. Aun así, pese al acierto de López-Aróstegui y un Pau Ribas intermitente, se mantenía el Betis, agresivo por momentos en defensa cuando el contrario baja la velocidad. Un robo de Pablo Almazán acabó con Bassas placándalo cuando enfilaba solo la canasta. Pero de la antideportiva el Betis apenas sacó un punto desde la personal, después de fallar dos triples en la posesión y Ribas hizo pagar el error del ataque local con un triple (13-16). Detalles que al final de un choque sí pueden marcar.

El 8/22 en tiros libres del Betis fue un lastre encabezado por los pívots y Feldeine

Repitió después el ex azulgrana con el quinto de la Penya en el primer cuarto (15 puntos de sus 21 desde más allá de la línea de los 6,75 metros) poco antes de que Mike Torres se estrenara en la ACB después de pasar por todas las categorías del baloncesto español. Aunque sin aplausos desdela grada, al base no se le olvidará este momento. Ni tampoco que de momento parece por delante de Harrow en la rotación.

En el segundo acto lo pasó peor el Betis, al que se le nubló las ideas en ataques. Mala circulación y balones que no llegaban a su sitio para acabar con malas selecciones de tiro. Tuvo que llamar a su tropa Segura a capítulo cuando el Joventut amenazaba con abrir brecha (21-30) con Feldeine haciendo la guerra por su cuenta. Mala puesta en escena en un equipo en el todavía se recuerda a Green. Tampoco brilló Campbell, que no supo bajar de revoluciones nunca ni anotar como de él se espera. Solventó el conjunto verdiblanco el mal momento encontrando dentro a Ndoye y con los puntos de Ouattara para llegar al descanso 33-35. Ni tan mal después de todo.

Ndoye lucha pro el rebote ante Joel Parra. Ndoye lucha pro el rebote ante Joel Parra.

Ndoye lucha pro el rebote ante Joel Parra. / José Ángel García

Pero lo que se veía venir cayó de golpe en el tercer cuarto. Un parcial demoledor de 9-27 que deja claro el interés de los nuevos dueños de la Penya en reverdecer viejos laureles y de un Betis que rebaja en 400.000 euros su presupuesto. Los números, en baloncesto, son como el algodón, que no engañan. Ribas se entonó, Bassas se puso a dirigir, Tomic a mandar en la zona y los verdiblancos se deshicieron con un Kay desaparecido, un Feldeine pasado de revoluciones y Ouattara tratando de tirar del carro con muchas ganas pero poco acierto. Los triples no entraban porque los lanzadores, al contrario que el rival nunca estaban liberados y cuando lo hacían fallaban y por dentro Ndoye necesita una bombona de oxígeno cuando se sienta en el banquillo y Niang es efectivo cuando se la dan arriba.

Fue abriendo la brecha un Joventut muy efectivo que seguía haciendo sangre con Birgander en la zona y con sus exteriores, mientras se desesperaba Segura viendo cómo sus pívots fallaban uno tras otros los tiros libres (8/22 en todo el partido el equipo) y era incapaz de cambiar la dinámica para que los suyos frenasen la sangría exterior y Ouattara decidía hacer la guerra por su cuenta fallando hasta cinco tiros consecutivos, algunos mal seleccionados y otros bajo canasta. Banquillazo justificado, pese a las ganas, más que otros, que le ponía. La desesperación por no anotar se tradujo en una pobre defensa que la Penya aprovechó para finiquitar el choque entrando en los 10 últimos minutos con 20 puntos de renta (42-62). Visto para sentencia.

Quedaba por ver para qué daba el arreón bético para maquillar el resultado y alguno su estadística. La ventaja que superó la veintena de puntos se puso en16 y Carles Durán pidió tiempo muerto para despertar a su equipo. No admite relajación alguna el técnico y aun con una buena diferencia Bassas se llevó una buena reprimenda. Una antideportiva de Parra sobre Feldeine pudo darle algo de emoción al choque con 54-70 con 3.30 minutos por jugarse, pero el escolta falló los dos tiros libres y en el saque se lió con Campbell para perder la pelota. Respuesta: dos más una de Ventura y camino del autobús ya, unos, y de casa para otros. A éstos les queda trabajo por delante visto lo visto. Faltan puntos y piernas atrás después del primer partido de temporada. Queda por mejorar, pero hay mucho tiempo por delante para hacerlo.

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