Más bonito que bueno
real betis
El Betis firma una primera vuelta mediocre, aun lejos de la zona peligrosa, exhibiendo un fútbol algo por encima de sus prestaciones · Las lesiones en ataque, atenuante; la endeblez defensiva, un hándicap
Es más lo que se le intuye que lo que realmente es. Con este aserto podrían definirse las sensaciones que ha arrojado el Betis una vez doblado el ecuador de la competición. Si el análisis se centrase únicamente en el fútbol exhibido por el equipo de Paco Chaparro, y más concretamente en su idea valiente y ofensiva, quizá habría que subirle al equipo algún peldaño en la tabla clasificatoria. Pero, amén de la mala fortuna en algunos partidos y de lesiones de hombres de mucho calado que pueden oficiar como atenuantes, es justo colegir que el equipo verdiblanco ha mostrado carencias ostensibles en las dos áreas.
Es por ello que entre la desproporción existente entre las ocasiones de gol que genera y las que se reflejan en el marcador, y la facilidad con la que vende su portería en ocasiones, con fallos puntuales e individuales más que colectivos, la decimotercera plaza que actualmente ocupa no ande en consonancia con lo presupuestado cuando el balón echó a rodar allá por los estertores de agosto.
Decimotercero. Justo la posición que habitó al término de la campaña anterior, en la que de la mano del actual técnico logró virtualmente la permanencia a falta de cinco jornadas tras una fulgurante victoria en el Vicente Calderón. 21 puntos en el casillero, justos los mismos que al finalizar la primera vuelta hace ahora un año gracias a que Chaparro dio un giro radical a los resultados que el Betis venía obteniendo de la mano de Héctor Cúper, destituido en la jornada 14ª.
Empero, la gran diferencia es que si entonces la ventaja sobre la zona de descenso era de un exiguo punto, hoy el colchón es amplísimo, tanto que son seis los puntos en los que el conjunto verdiblanco aventaja al 18º clasificado, el Espanyol. También son tres los puestos por encima en la clasificación, lo que implica que hay más rivales metidos en líos que en la temporada 07-08.
Sea como fuere, si la Liga es la competición de la regularidad es porque cada cual suele acabar en su sitio. Así, este Betis pergeñado para habitar la zona media e incluso optar a dar una alegría a su desnutrida parroquia va a tener que conformarse en la Liga, a lo sumo, con lo primero, ya que necesitaría casi el doble de puntos de los logrados para habitar la zona UEFA allá por junio. Algunos fueron los atenuantes que van a impedir semejante logro, pero también hay que mirarse en los intestinos.
Mal ajuste defensivo
De la calidad de los defensores verdiblancos hablan a las claras varias situaciones. La primera de ellas es que el entrenador ha preferido reconvertir nuevamente a un centrocampista, Arzu, en zaguero ante su escasa confianza en gente como Melli o Rivas. Lima, lógicamente, apenas cuenta y Nano, cedido al Valladolid, es actualmente suplente en el equipo pucelano.
A balón parado, además, encajó goles en despistes puntuales de sus defensores, como el del pasado domingo en Valladolid, cuando Luis Prieto cabeceó a placer un libre directo. Pero los desajustes no han venido sólo por el centro. El lateral derecho Nelson, en un par de ocasiones, no dio el paso adelante y rompió el fuera de juego en sendas jugadas que finalizaron en gol. Los fallos puntuales de Casto en la portería también fueron evidentes, aunque no muy determinantes hasta el último que le permitió su entrenador, el de Almería, ya que le costó la derrota al equipo
Un mediocampo fiable
La política de refuerzos del Betis se centró en la línea más débil, el centro del campo, y a fe que está dando resultados. Mehmet Aurelio, de más a menos, y Emana, de menos a más, se han convertido en los pilares del equipo en su eje medio. Si el brasileño es el sostén del equipo cuando actúa como medio de cierre, el camerunés oficia como nexo de unión con la delantera y, encima, es el máximo goleador del equipo con 7 tantos en la Liga.
Capi es el complemento ideal de ambos, por su derroche físico y por su facilidad para eludir rivales y conducir el balón hasta el borde del área, donde Emana aparece por sorpresa y llega al remate o busca asociaciones con Sergio García.
Edu y Mark González
Con todo, el hándicap más importante del equipo se halla en la delantera. Los dos futbolistas más decisivos del equipo la pasada temporada, Edu y Mark González, apenas han participado en la presente, y eso en una plantilla cogida con alfileres como la verdiblanca es decisivo.
Incluso, las lesiones menores de algún extremo o las bajas ocasionales de Sergio García por sus expulsiones han pesado en la trayectoria del equipo. Tanto es así que Chaparro se ha visto obligado a recurrir a Diego Segura, delantero del filial, de 24 años, que no apunta a futbolista del primer equipo por lo visto hasta la fecha. Hombres como Pavone o José Mari, éste hasta que tiró la toalla, han desempeñado un rol principal en el equipo cuando su papel, en teoría, no iba más allá de ser simples actores secundarios. Incluso Damià y Juanma son titulares casi indiscutibles debido a las lesiones de las dos estrellas citadas anteriormente.
Atrevido hasta la osadía
Loada incluso fuera de Sevilla, la apuesta por la posesión del balón y la búsqueda casi constante de la portería contraria como estilo de juego no ha encontrado justa correspondencia en los resultados y no sólo por los errores defensivos o frente a la portería rival. El Betis, en ocasiones, ha mostrado una falta de oficio impropia e incluso en situaciones de inferioridad ha arriesgado en pos de la victoria en lugar de preferir conservar el empate. Tan osado que incluso lo hizo ante rivales de postín.
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