La capacidad para adaptarse al medio (1-0)

Betis - Villarreal · la crónica

El Betis suma tres puntos importantes ante el equipo de moda por su gran trabajo para rentabilizar el gol de Igiebor. El Villarreal buscó un fútbol imposible por el césped y los hombres de Mel fueron a lo práctico.

Foto: Antonio Pizarro
Francisco José Ortega / Sevilla

29 de septiembre 2013 - 22:46

El Betis añadió tres puntos importantísimos a su casillero clasificatorio por la capacidad que tuvo el equipo de Pepe Mel para adaptarse al medio en el que se desarrolló el partido contra el Villarreal. El césped del estadio Benito Villamarín exige unas soluciones concretas para el juego y los verdiblancos se pusieron el disfraz de camaleón para amoldarse a esas dificultades. Nada de complicarse la existencia con toques cortos imposibles, un juego más efectivo que efectista y protegerse atrás para aguardar con paciencia a que llegara el gol salvador. Lo hizo en el minuto 36 después de que Igiebor fuera capaz de meter en la red un rechazo de Sergio Asenjo y a partir de ahí la cuestión era mantener el balón lo más lejos posible de Sara. Tan retirado estuvo que en el segundo periodo no se pudo anotar en el bloc del cronista ni una sola ocasión clara para el Villarreal, que era el que perdía.

La gran virtud de Pepe Mel desde que arribara al Betis para llevarlo desde Segunda División hasta la competición europea es su capacidad para amoldar al equipo a las circunstancias que se vayan produciendo. No existe un solo Betis de Mel a pesar de las comparaciones que de vez en cuando salen de los labios de los futbolistas. Sí son coincidentes sus propuestas en su afán por llevar el protagonismo del juego, pero a partir de ahí todo puede ser diferente en función de lo que éste, el juego, demande en cada momento puntual de un partido, de una temporada o de lo que sea.

Mel, que es sabio en sus razonamientos balompédicos, ha entendido que el césped exige en la actualidad una defensa sólida, una zaga valiente que tire la línea muy lejos y de manera sincronizada para que los rivales caigan en fuera de juego o, en su defecto, Sara pueda salir con ventaja. Con la imposibilidad de conducir la pelota, por ahí ya se gana una protección atrás complicada de ser superada por los contrarios. Pero hay más, nada de complicaciones en toques en la zona de atrás que pueden provocar pérdidas con una hierba tan irregular. Si hay que pegarle arriba, se hace sin rubor por mucho que pueda estar mal visto por el purista de turno. Segundo punto del ideario verdiblanco ayer.

El tercer mandamiento de este catecismo, éste más novedoso en esta ocasión, está ahora en la superpoblación del centro del campo. Con Reyes, Matilla, Igiebor e incluso Verdú había un montón de piernas para interceptar cualquier intento de aproximación del Villarreal en ese juego que busca de tocar para atrás para que siempre lo vea mejor el que toca de cara.

Cuarta exigencia del técnico madrileño, da igual que se prescinda de las bandas, entre otras cosas porque es casi imposible progresar por ellas. En este sentido, Vadillo tuvo mucho más tarea de gregario que de líder del equipo. Por la otra zona no había un efectivo concreto y por allí acudieron tanto Verdú como Igiebor, o los laterales, pero sin habitar jamás en ellas.

Y para finalizar, lo más complicado sin Rubén Castro en el campo. Lógicamente, efectividad máxima en la primera que se presentara en el área rival, pero sin el máximo goleador de eso se encargó Igiebor después de un disparo de Verdú rechazado por Sergio Asenjo. En ese bloc de notas al que anteriormente se aludía para las opciones del Villarreal, sólo se pudo anotar en el haber de los locales esa pared entre Jorge Molina y Verdú que acabó con una buena intervención de Sergio Asenjo al catalán. Corría el minuto 82 del encuentro, camino del epílogo por tanto.

Pues todo eso, todo lo que demandaban las circunstancias de este Betis-Villarreal, lo hicieron los verdiblancos casi a la perfección. Apenas existieron errores a la hora de ejecutar esas tareas indicadas por Pepe Mel a los suyos. Se exceptúan los 20 primeros minutos del encuentro, esa fase en la que el Villarreal salió con la idea de dominar el encuentro y le proporcionó varios sustos a un Sara muy acertado en todo lo que le llegó, y el equipo de moda del fútbol español, por detrás del Atlético de Madrid por supuesto, jamás se sintió cómodo en el Benito Villamarín. Todo lo contrario, se fue diluyendo conforme se daba cuenta de que Mel había colocado minas por todos lados para impedir que pudieran acercarse hasta Sara.

El técnico heliopolitano tiene, además, un importante general sobre el terreno de juego en la persona de Amaya. El central madrileño realizó un partido soberbio, siempre interpuso su corpachón entre los menudos delanteros que vestían de amarillo y tanto Jonathan Pereira como Aquino o el propio Giovani salían despedidos cada vez que se cruzaban con él. Además, y en eso tuvo también la ayuda de toda la línea de cuatro de atrás, el Betis salía al fuera de juego de una manera perfectamente sincronizada y hacía que los visitantes cayeran una y otra vez en la trampa.

Perfecta, por tanto, la ejecución de ese otro fútbol tan necesario muchas veces a pesar de las proclamas de muchos profetas en el sentido de tener siempre el balón y el bla, bla, bla que rodea en todo momento a este maravilloso deporte llamado fútbol. En este juego, la cuestión principal es amoldarse en cada momento a las circunstancias para empequeñecer a un rival de la manera que el juego vaya demandando en los diferentes tramos de un partido. El Betis, de la mano de las ideas de Mel, supo hacerlo este domingo, como lo sabe ejecutar en muchísimas ocasiones y el dato objetivo indica que ya tiene tres puntos más en su casillero clasificatorio después de forzar con toda justicia la primera derrota de ese Villarreal que tantos piropos acumulaba. Y los tiene por la sencilla razón de que supo ponerse ese disfraz de camaleón para rentabilizar el solitario gol de Igiebor y sin necesidad de sufrir en exceso tampoco, que conste.

13 Comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último