Los consejos de Cardo y el ánimo de la calle
Conforme pasen las horas y se acerque el momento del partido, la efervescencia emocional irá creciendo. Unai Emery lo está notando ya en su persona desde hace dos semanas o más. Por eso está tratando de enfriar ese desborde emotivo del que no es ajeno. "Tenemos que dar el equilibirio en las dos direcciones, la del corazón y la de la cabeza dentro del campo", explicaba ayer después de desvelar que ha recibido muchos ánimos en la calle y también algún que otro consejo.
Manolo Cardo se especializó en ganar derbis en la primera mitad de la década de los 80. Y del mítico entrenador coriano, primer Banquillo de oro del Sevilla, Emery se guardó algún consejo: "Lo pude conocer en una comida en su casa. Manolo Cardo es grande, es grande. Y esas conversaciones de entrenador a entrenador aportan muchísimo, los consejos que me dio me los quedo para mí, pero fueron muy buenos", explica un Emery que afronta su primer derbi en Nervión tras estrenarse en Heliópolis el curso pasado.
El vasco, que se entrega a su trabajo y sale poco, también recibe señales fuera de su ámbito laboral, muchas: "Estás en contacto con aficionados a pie de calle que te lo recuerdan de manera cariñosa. Como me dijo alguien del Sevilla, el que no te dice nada por la calle es del Betis", dijo con buen humor el de Fuenterrabía.
Emery está encantado con esta situación de permeabilidad que se vive en las vísperas del derbi. "Es la grandeza del fútbol, y eso, lo que se vive en Sevilla, que se concentra mucho, engrandece el fútbol, y es positivo. Somos unos agradecidos por esta situación, y también tenemos que disfrutarlo desde la responsabilidad de hacer felices a muchos trabajando".
La motivación ante un partido de estas características se genera en todos los niveles y planos. "Esa pasión que se transmite desde los dos lados se va metiendo hacia dentro, y nuestro presidente también nos lo ha transmitido, en el entrenamiento con nosotros, en el acto de Paco Gallego, esa pasión, esa emoción y lo que genera". Por eso, Emery ha preferido encerrarse con los suyos, para que ese cúmulo de señales no sobremotive. Pero las señales llegan y seguirán llegando. Vaya que si llegarán.
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