Una disciplina por y para ciegos
polideportivo
El goalball es el único deporte paralímpico ideado específicamente para personas con discapacidad visual. El único equipo andaluz en la máxima categoría es el de Sevilla.
Habitualmente, el deporte paralímpico adecua diferentes disciplinas a unas deficiencias determinadas: adaptación de las reglas para participantes concretos. Sin embargo, el nacimiento del goalball merece mención aparte: fue creado específicamente para personas ciegas y con discapacidad visual.
En esta disciplina participan dos equipos de tres jugadores cada uno. Se basa principalmente en el sentido auditivo para detectar la trayectoria de la pelota en juego -que lleva cascabeles en su interior-. La orientación es primordial para saber estar situado en el lugar más apropiado en cada momento, con el objetivo de interceptar el balón o lanzarlo hacia la portería contraria.
En el CRE Luis Braile, cerca de Santa Justa, se entrena el mejor club andaluz de goalball. El equipo masculino es el único de la región en la máxima categoría y las chicas compiten en segunda.
Javier Aguilar es el entrenador de ambos conjuntos desde hace unos meses. Una de las reglas que más le impactó fue la ausencia de ruido. "Tanto la grada como los jugadores deben estar callados; si se rompe el silencio, los árbitros tienen que parar el partido", explica el técnico.
Los antifaces permiten equiparar a los deficientes visuales con los invidentes. "No hay escusas, sino igualdad de condiciones", afirma Javier Serrato, jugador.
Además del sentido auditivo, es muy importante el físico. "Una parte de los entrenamientos está enfocada a la prevención de lesiones; es un deporte explosivo y con posturas que se salen de la estructura anatómica", explica Aguilar, que encuentra en sortear el error desde atrás el factor más determinante: "Lo más importante es la defensa; la portería mide nueve metros y con tres jugadores es muy difícil marcar; evitar el fallo es clave".
Una de las confusiones más frecuentes es la comparativa con el fútbol para ciegos, otra modalidad. "No tiene nada que ver. Es como si dices que el baloncesto es el fútbol sala pero sin porterías", asegura Serrato, que, además, es uno de los mejores en este particular deporte a nivel nacional.
Una nueva temporada para seguir escalando
El Goalball Sevilla es actualmente el club con mayor nivel de toda Andalucía. Si bien el equipo femenino compite en la segunda división, el masculino debutó la pasada temporada en la máxima categoría nacional logrando en quinto puesto. Ambos conjuntos entrenan en el CRE Luis Braile (cerca de la estación de Santa Justa). El equipo femenino llegó a ser campeón de España en 2012 y los chicos lograron su mejor resultado la pasada temporada. La presente campaña pinta bien para ambos, aunque como recuerda el entrenador Javier Aguilar, "no sólo es importante el goalball, sino la transmisión de valores y experiencias".
Del 'boom' de Barcelona 1992 al subcampeonato de Europa
El goalball surgió tras la II Guerra Mundial, cuando un austriaco inventó esta disciplina para dar cancha a muchas personas que sufrieron problemas visuales tras la contienda. Por ello, se trata del único deporte paralímpico creado desde un primer momento para ciegos y deficientes visuales. Por su parte, en España fue un profesor de educación física quien inició su implantación. Tras descubrirlo en los años 80 gracias a unas jornadas de deportes para ciegos en Italia, Diego Monreal empezó a difundir la idea, que encontró un impulso con los Juegos Paralímpicos de 1992. En Barcelona la selección española compitió por primera vez gracias a su clasificación automática como organizadora; a partir de ahí, fueron formandose clubes por toda la geografía española. En Sevilla existía un centro de recursos educativos -al que acudían tanto andaluces como extremeños- en el que en este contexto se empezó a ofertar la práctica del Goalball a partir de jornadas lúdicas en torneos colegiales. Con la entrada del siglo XXI, se formó el primer equipo de goalball en la ciudad hispalense, el Sevilla Goalball, a raíz de la iniciativa de la ONCE. El mayor éxito a nivel internacional de la selección hasta el momento es el subcampeonato de Europa en 2013, del que fue partícipe el sevillano Javier Serrato.
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