La doma, el caballo y el rey

Olimpismo

El jinete Juan Manuel Muñoz hizo realidad el sueño de competir en unos Juegos Olímpicos durante el pasado mes de agosto · El actual dominador nacional en la modalidad hípica se estrenó a lomos de 'Fuego XII'

La doma, el caballo y el rey
Miguel Lasida / Sevilla

08 de noviembre 2008 - 05:02

Ha habido caballos en la historia casi tan célebres como sus dueños. Babieca, del Cid; Rocinante, del Quijote; hasta Imperioso, de Jesús Gil... Pero quizá sea Bucéfalo el caballo que más leyendas ha generado. Cuentan las crónicas que cuando el joven Alejandro Magno logró amaestrarlo, su padre Filipo, perplejo ante la fiereza del equino, dijo: "Hijo mío, busca un reino igual a ti, porque en la Macedonia no cabes".

Juan Manuel Muñoz ya no cabía en Écija y España y acudió a los Juegos Olímpicos a lomos de Fuego XII. Juan Manuel probó al fin el gusto de la gloria. "Cuando empecé, hace unos veinte años, mi única meta era ir a unos Juegos", explica Juan Manuel. "Con el tiempo, llegué a pensar que ya no me tocaría a mí".

La ventaja de un deporte como la doma clásica es que la edad del jinete no tiene por qué ser rémora. "Desde luego, yo amenazo con volver. La edad no es un problema para nosotros. De hecho, el deportista acreditado más longevo era un jinete japonés de 64 años. Hablé con él y lo vi tan fresco como un melón. Ni una arruga".

Después de casi veinte años domando equinos de toda condición, Juan Manuel quizá percibió eso de la chamusquina del arroz. Pero el fuego, más que arruinar, iluminó el sueño de Juan Manuel. "Cuando vi a Fuego XII me di cuenta que ésa era mi oportunidad de ir a unos Juegos. Es el mejor que jamás he montado".

En la doma olímpica hay dos elementos inseparables, el jinete y el caballo. Tanto monta, monta tanto. De la compenetración entre ambos depende la gloria o la burrada. "Los caballos de calidad son los más difíciles de domar. Tienen carácter, sobre todos los jóvenes como Fuego, y son más expresivos. Ha de ser una danza entre los dos, lo más armónico y lo más expresivo posible".

Resulta difícil conseguir la armonía con ejemplares como Fuego XII. En los caballos se repite eso de que la juventud es un grado, pero bajo cero. "Tiene 10 años. La edad en la que un caballo rinde mejor es de los 10 a los 15. A Fuego le queda para rato". De ahí que a Juan Manuel también le quede rato para acercarse a ese ideal de estatua ecuestre clásica, si es que el jinete astigitano es capaz de dominar la fogosidad de su caballo de hierro. "Es un semental muy caliente, que ve a una yegua y se pone como un tren".

La importancia del factor caballar en los deportes hípicos lo evidencia que el COE enviara a los Juegos, junto al fisioterapeuta para el jinete, a un veterinario para el animal. Otro más, los cuidados en los pesebres. "Las cuadras tenían aire acondicionado, así como las pistas cubiertas donde entrenábamos. El calor no era mayor que el de Écija, pero hacía una humedad exagerada".

Más de un chino envidiaría la temperatura ambiente de la que dispone el caballo de competición. O quizá no. Es muy probable que los chinos ni siquiera sepan de la existencia de deportes como la doma clásica. Los chinos, según los ojos de Juan Manuel, ocupan su tiempo libre en otros menesteres. "En el día en el que cierran las tiendas y no se trabaja, los chinos se reunían en la calle. Jugaban a las cartas y a una especie de bolos. Las mujeres, sentadas, se despiojaban unas a otras".

Mucho se ha reseñado de los contrastes sociales en China. La versión de Juan Manuel viene desde Hong Kong, sede de la hípica. "Junto a Taiwán, Hong Kong es la ciudad más europea de China. Hay edificios relucientes, aunque con la mugre campando al lado. Es un llamativo contraste entre el lujo y gente despiojándose en las plazas".

Y a pocos de esos ciudadanos chinos se les pasaría por la cabeza la existencia de un deporte como la doma, y que tenga, para más inri, la categoría olímpica. Y si en China son mil y pico de millones de chinos, tantos millones menos de competencia para luchar por una medalla. Es éste el discurso de los que alegan que no valen igual todos los metales olímpicos.

"Si eso se dice porque no todos puedan comprarse un caballo, te digo que yo soy un simple adiestrador y que los caballos no son de mi propiedad. Si es por la dificultad de introducirse en este deporte, admito que no es barato recibir una clase de doma, pero tampoco lo es recibir una clase de tenis".

En la doma no sólo hay que conocer al caballo o mantener una línea física, también se debe cuidar el oído. La danza del binomio caballo-jinete se contonea al ritmo de una música concreta. "Me la compone Michael Ertman, afamado compositor alemán. Hace piezas específicas para cada caballo, dependiendo del tranco, del movimiento y del acople de la pareja. A mí me hizo un tema spanish, que gusta mucho por ahí".

Abunda en ello: "Es que lo español gusta mucho en el extranjero. Mi familia estuvo conmigo en China. Y cómo la liábamos... Cantábamos y bailábamos sevillanas por el metro. Los chinos se paraban a hacernos fotos. Lo spanish gusta y no nos damos cuenta. Triunfamos adonde vamos. Ojalá fuera igual en otros ámbitos".

Juan Manuel, rey de la doma española, salió de Écija sobre FuegoXII para mostrar de qué era capaz lo patrio en China. Y pequeña en comparación quedó la gesta de Alejandro Magno, que salió rey de Grecia para hacer el mayor imperio de la Antigüedad montado sobre su Bucéfalo.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último