El mejor quiebro de Vadillo
El extremo cambia la voluntad de Mel con su trabajo diario, refrendado en los partidos ante Sporting y Celta El club ya inició los contactos para renovar el contrato del puertorrealeño.
Las lágrimas de Álvaro Vadillo el pasado miércoles cuando anotó el primer gol del Betis frente al Sporting no significaban únicamente la alegría de un chaval de 21 años por su regreso triunfal al fútbol. Tras cada gota que se derrotaba por las mejillas del espigado extremo de Puerto Real se escondía una sesión de duro trabajo a la sombra. Sesiones para, una vez metido el cuerpo en caja con la edad, fortalecer la musculatura y abrigarlo tras las dos graves lesiones sufridas. Sesiones sintiéndose casi un apestado al tenerse que entrenar esta pretemporada apartado de sus compañeros... de su amigo Francisco Varela, quien lo acogió en su casa cuando él había rescindido el contrato de alquiler de la suya porque se veía fuera del Betis. Y sesiones, también, entrenándose a tope para vencer la voluntad de su entrenador, quien, en silencio, con esa mirada hosca que lo adorna en tiempos de exigencia seguramente apretaba su puño derecho cuando Vadillo, ajeno a todo, no miraba cómo controlaba cada acción de su pupilo.
Así, con muchísimo trabajo fruto de una madurez impropia de su edad, ha logrado el puertorrealeño cambiar la voluntad de Pepe Mel. Aunque mejor podría decirse que ha logrado reconquistarla.
Porque el técnico madrileño es el padre deportivo de Vadillo. Éste, prácticamente, no ha tenido otro entrenador en su vida profesional, si se exceptúan los paréntesis con Garrido, Calderón, Velázquez y Merino. Debutó de su mano en Primera División el 27 de agosto de 2011 en Los Cármenes, dos semanas antes de cumplir 17 años. Ese estreno parecía destinado a Sergio Rodríguez, quien hoy aún no ha debutado en el Alcorcón, pero éste se lesionó y Mel se la jugó con el extremo como titular.
Éste se mostró firme en su apuesta, pero la musculatura del chaval, frágil entonces, no aguantó un cuerpeo con Sergio Ramos en el Santiago Bernabéu el 15 de octubre y su rodilla derecha quedó hecha añicos.
Fue la primera de las dos graves lesiones que ha sufrido el joven extremo de Puerto Real. Tardó casi seis meses en volver, pero algunos más en coger la forma y la temporada siguiente, la 12-13, no acabó de explotar y Mel decidió que alternara sus presencias en las alineaciones con el filial.
Sin acabar de adquirir el punto idóneo y también salpicado por continuas molestias y pequeñas lesiones musculares, transcurrió el siguiente curso, en el que Vadillo incluso disputó cinco partidos en la Liga Europa y se estrenó como goleador, ante el Vitoria de Guimaraes (1-0).
Cuando todo hacía parecer que la temporada 14-15 iba a ser la suya, tras unas primeras semanas de verano modélicas, el 31 de julio de 2014 la triada vino a visitarlo otra vez. Fue en un amistoso en Marbella y la vida deportiva del puertorrealeño parecía quebrarse por completo. Estaba a punto de cumplir 20 años, pero una segunda lesión grave de rodilla...
"Nada ni nadie me quitará las ganas y la ilusión de seguir haciendo lo que más me gusta. Ya volví una vez y ésta no va a ser menos. ¡Gracias!", escribió el chaval en su cuenta de Twitter.
Y así fue. Vadillo regresó a los terrenos de juego la pasada temporada, ya cuando Mel se había hecho cargo del banquillo. Pero el feeling que parecía existir entre ambos se esfumó. El comportamiento del futbolista, su forma de entrenarse, las oportunidades desaprovechadas sobre el césped... Todo sumado acabó con la paciencia de Mel, quien al comenzar este curso decidió su descarte, convencido de que en el Betis no iba ya a repuntar. Pero la fortuna, por una vez, se alió con Vadillo. La confianza del club en su fútbol motivó unas cláusulas para repescarlo que el Rayo Vallecano desestimó cuando parecía fichado y se quedó en el Betis. Y como había hueco en la plantilla, fue inscrito.
El resto de la historia lo escribe él. "Parece que vengo de vuelta y tengo 20 años", dijo en una entrevista en estas páginas el pasado 11 de septiembre, un día antes de cumplir los 21. Vadillo asumía su parte de culpa en el descarte. "Y respeto a Mel. La madurez que te otorgan estas experiencias es positiva. Voy a empezar de nuevo pero con el bagaje que ya tengo de estos cuatro años", añadió aquel día, tres meses antes de que su entrenador demostrase que el rencor no anida en él.
Ahora, incluso ha dicho que si continúa en esa línea va a seguir en el Betis. Vadillo acaba su contrato en junio y tenía ofertas para salir en enero, pero ningún club pagaba un solo euro por sus servicios, lógico, además, al quedar libre. Hoy, el panorama ha cambiado radicalmente. Eusebio Rufián, su representante, no para de recibir llamadas, pero el Betis es la primera opción de Vadillo. Hay prevista una reunión con Eduardo Maciá para después del partido de vuelta ante el Sporting (15 de diciembre). La misma iba a ser para tratar su salida en enero, posibilidad que ya no estará sobre la mesa y sí la de ampliar el vínculo actual.
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