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"Tengo ya mono de baloncesto; el descanso obligado se ha acabado"

nikola radicevic. jugador del betis energía plus

El base asegura que vuelve "más fuerte mentalmente" tras un esguince que dio continuidad a su lesión de cadera

Acaba contrato, pero confía en seguir en Sevilla, "su segunda casa"

Nikola Radicevic. / José Ángel García
Pablo Salvago Sevilla

13 de noviembre 2016 - 02:33

Como muchos otros, aterrizó en la capital andaluza siendo un niño. Lo sabe y lo reconoce. No oculta lo que le debe al club, tanto en lo deportivo como en lo personal, por lo que con su regreso (de nuevo) a las pistas a la vuelta de la esquina, Nikola Radicevic (25-04-1994, Cacak, Serbia) sólo piensa en una cosa: "baloncesto". En su quinta temporada en la entidad hispalense el balcánico ha pasado por todo: trabajo oscuro de aprendizaje y banquillazos; "muchos", rememora por sus inicios entre risas; explosión; rol de líder; el sueño americano (fue drafteado por los Nuggets); caída por las lesiones; reaparición y recaída... Con apenas 22 años Radicevic parece un veterano de guerra ya, aunque insiste en que le queda "mucho por aprender". Quizá -y afirma que le gustaría- en Sevilla. Acaba contrato al final de esta campaña, pero tras recuperarse de un golpe en la rodilla que al principio "tenía mala pinta" sólo quiere concentrarse en jugar para el equipo. "Ya es hora, ¿no?".

-Si echa un vistazo atrás, parece que lo ha mirado un tuerto.

-La verdad es que sí, porque todo fue muy seguido y por mala suerte. Nada sucedió porque no me cuidase. Fueron golpes fortuitos y lo de la peritonitis... Menos mal que me ocurrió estando aquí. En cuanto a las lesiones, son cosas que pasan en el deporte profesional. Es la parte mala de nuestro trabajo, pero he salido reforzado y más fuerte mentalmente de todo esto.

-Seguramente ante el UCAM volverá a tener minutos. ¿Uno juega con miedo ya?

-¿Miedo? ¿Por qué? ¿Por la rodilla, por la cadera...? No puedo salir a la pista a jugar con miedo. Sería malo para mí y para el equipo. Estoy a tope. Confío en todo el trabajo que hemos hecho.

-¿Se puso en lo peor tras lesionarse de la rodilla en Tenerife?

-Me asusté mucho. Fue un golpe muy doloroso y me temí lo peor tras un año muy complicado. Lo primero que pensé es que era algo grave. Todo se quedó en el susto para lo que pudo ser, pero como he dicho antes, son cosas que pasan. He visto las imágenes y es algo imposible de prevenir. Mala suerte, porque Grigonis se resbaló por la pegatina del tiro libre. No me quería lesionar. Al menos en 28 segundos me dio tiempo a hacer una asistencia a Zoric.

-Y otro parón. No hay manera de que arranque.

-Después de más de un año de descanso, tengo mono de baloncesto. El descanso obligado se ha acabado. Y eso que en verano no paré. En Serbia trabajé a diario con mi entrador personal, Aleksander Matovic, y un preparador físico. Entre ellos y el fisioterapeuta del club y el preparador físico diseñamos un plan. Quería llegar bien al inicio del curso después de una temporada en blanco.

-¿Y a partir de ahora qué?

-Después de pasar un año muy difícil mi primer objetivo es volver al nivel de antes de la lesión de la cadera. Es difícil retomar el camino tras estar más un año casi parado. Se pierde ritmo de competición por mucho que no pares de trabajar en pos de la recuperación, pero estoy seguro que regresaré al nivel de antes. Sólo quiero jugar y disfrutar. No quiero pensar más allá, porque en todo este tiempo he echado de menos este deporte, que es mi vida. Sólo quiero pensar en el baloncesto, jugar, disfrutar y sufrir en la pista.

-¿Ha pensado alguna vez en este tiempo qué hubiese pasado de no haberse lesionado?

-Cuando me lesioné de la cadera estaba en mi mejor momento de forma. Claro que lo pensé alguna vez. Todo el mundo lo hubiese hecho, pero me di cuenta de que hacerlo era una tontería. No puedo cambiar el pasado ni podía perder el tiempo: o me lamentaba o me levantaba. Decidí levantarme y lo hice con más fuerza.

-Ostracismo al inicio, explosión, lesiones... ¿Ha crecido demasiado rápido en Sevilla?

-Vine aquí con 18 años. Fue mi primer paso para ser un hombre. Al principio es verdad que jugaba poco, aprendiendo con Aíto y Satoransky a mi lado. Esto es deporte y hay quien vive mucho en poco tiempo y al contrario. Al final lo que hay que hacer es aprender de cada vivencia y para ser mejor. Aún soy joven, pero he vivido ya mucho por todo lo que me ha pasado. Y lo que me queda...

-Ha hablado de Aíto; después tuvo a Roth, Luis Casimiro y ahora, a Tabak. Cada uno de su padre y de su madre...

-En cinco años van cuatro entrenadores. Cada técnico tiene sus cosas. Ni mejor ni peor. Tabak es un entrenador claro que te dice qué quiere de ti. Exige lo máximo, pero si respondes también es el primero en proteger a sus jugadores. Estoy contento con él. No se puede comparar con otros, porque cada uno es diferente y pide cosas distintas.

-Con usted aquí el equipo ha cambiado casi tanto de entrenador como de nombre y colores.

-Es verdad. Llegué con el Cajasol de azul; pasamos al verde, a Baloncesto Sevilla y ahora Betis.

-¿Nota algún cambio por ello?

-Lo cierto es que ahora la gente nos pregunta un poco más por las calles. También noto en el pabellón más espectadores, aunque que aún vengan más a San Pablo es responsabilidad nuestra a partir de ahora. Si ganamos vendrán más. Ser parte del Betis es positivo. El ejemplo fue en la pretemporada. En Cataluña había aficionados; ante el Estudiantes en Madrid, también.

-Tabak hace mucha incidencia en la defensa, pero de momento el equipo no lo capta.

-Cuando se dice defensa todo el mundo piensa en energía e intensidad. Cada jugador está poniendo el 100%, que es lo más importante para defender bien, pero otro problema es que en la ACB la defensa es diferente a otras ligas y se necesitan muchas ayudas. Es una defensa de equipo y si alguien falla, falla todo. Tenemos muchos jugadores nuevos en la Liga y en el equipo que deben acostumbrarse a esto. Poco a poco mejoraremos y pronto empezaremos a defender como el entrenador quiere y como nosotros queremos. Lo importante, pese a todo, es la predisposición y eso no falta. El tema táctico se puede aprender si la disposición es la adecuada.

-Chery lo va a recibir con los brazos abiertos.

-No hay que olvidar que él también es un jugador joven (24 años) y que debuta en la ACB. Cogerá más confianza a medida que el grupo mejore. Se ha comido un marrón al tener que jugar más minutos por mi ausencia. Cuando hay otro base en la rotación sabes que cuando sales puedes dar el 100% porque tendrás después descanso para recuperar el aliento y volver. Hay que decir también que Stojanovski lo hizo muy bien.

-¿Ha aparcado el sueño de la NBA?

-Los sueños son sueños y uno espera que alguna vez se cumplan, pero tengo claro que mi futuro pasa por mi presente y éste está en Sevilla. Con la gente de los Nuggets he mantenido siempre el contacto y se ha preocupado mucho por mi recuperación, pero lo más importante es hacer las cosas de nuevo bien aquí. Para volver a mi nivel de antes, el Betis Energía Plus es el mejor sitio.

-Esta campaña acaba contrato.

-Seguro que vamos a hablar de la renovación. Siento Sevilla como mi casa, me gustaría seguir y creo que le debo algo a la entidad y a la afición por lo de la temporada pasada. Si el club quiere, seguro que pronto nos sentaremos para hablar. Es lo que quiero.

-¿Es usted el último exponente de una filosofía que apostó por los jóvenes y de una generación?

-De ese grupo quizá sí, pero el club sigue apostando por esa filosofía. Marc García fue MVP del último Europeo sub 20 y aunque sea del Barcelona le pasará como a Willy, que se hizo jugador en Sevilla no en el Real Madrid. Tenemos también a Cizmic, Rigo... ¡Yo soy todavía joven! Sí que es verdad que algunas veces he pensado que haríamos si en el equipo estuviéramos todos. Satoransky, Porzingis, Sastre, Willy, Balvin, Burjanadze, yo... ¡Equipazo, no! El club ha demostrado que su apuesta por los jóvenes y el trabajo que realizan aquí los técnicos merece la pena.

-¿Los nuevos jóvenes le piden consejo?

-Tengo sólo dos o tres años más que ellos, pero a veces sí que hablamos y les cuento mi experiencia para que sepan no bajen la cabeza nunca. Sólo hay que trabajar y trabajar.Tabak lo reconocerá. Es un técnico que respeta el trabajo.

Una familia en Serbia y otra labrada en SevillaFremap, su segunda casa durante muchos meses

Radicevic es hijo único. Con 18 años apostó por el baloncesto y dejó a su familia, humilde y trabajadora como cualquiera (su padre regenta un restaurante en Cacak y su madre ejerce de administrativa), para hacer las maletas e irse a una ciudad y países nuevos, solo, sin conocer el idioma. El apoyo de los suyos y de dos compatriotas como Tepic y Bogdanovic fue fundamental para empezar a integrarse en el club y en la ciudad. Los considera sus "hermanos mayores" y su relación con ellos sigue siendo muy estrecha. "Mi familia siempre ha estado a mi lado y ha sido fundamental en este periodo de lesión. Para ellos también fue un año difícil. Hemos sufrido todos, pero siempre nos mantuvimos juntos y gracias a ellos y a todos los trabajadores del club estoy de vuelta. Todos me han ayudado. Este club es mi segunda casa. Vine siendo un niño y aquí he aprendido muchas cosas, tanto de baloncesto como de la vida. Gracias a todos ellos estoy aquí en la pista", apunta el base, que en su segundo año encontró también el apoyo de otros grandes amigos: Porzingis y Bamforth. Vecino del letón en el mismo edificio, ambos pasaban mucho tiempo libre con los Bamforth. Para la mujer de Scott era como tener dos hijos más.Hace ya más de un año (el 24 de octubre de 2015) Radicevic fue intervenido en Santander de la cadera. Y no tardó mucho empezar a trabajar. Desde diciembre, aproximadamente, Radicevic acudía de lunes a sábado, como si de un trabajo se tratase, a las instalaciones de Fremap para iniciar su recuperación. Trabaja tres horas diarias para, entre novedosas técnicas de recuperación y su esfuerzo, regresar a las canchas lo antes posible. Desde entonces el base pasó por muchas manos, claves en su recuperación. Desde el doctor Luis Pérez Carro, experto que lo operó del labrum de la cadera izquierda, a Manuel Fernández, fisioterapeuta jefe del Fremap, Manuel Zurera, jefe de los servicios médicos del club, y Juan Vargas, jefe de rehabilitación de Fremap. Después el turno para Cuco Rodríguez y Manolo Valdivieseo, preparador físico y fisioterapeuta del Betis Energía Plus, respectivamente. Radicevic recuerda que la operación "duró varias horas (más de cinco)". Tiene un DVD de la intervención del que ha visto "cachitos".

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