El nuevo Betis, a escena
Betis | rayo vallecano · la previa
Heliópolis Tras la resucitadora victoria de Cartagena, el equipo de Víctor Fernández debe confirmar sus nuevas maneras en casa Alineación Con los renqueantes en la lista, el maño debe repetir su once inicial
El Betis es otro. Sus maneras gustan y sus resultados ya convencen. Es lo mejor que puede decirse de un equipo que comparece esta tarde ante sus fieles tras librar la batalla más difícil del curso hace sólo siete días en un conocido puerto de culturas del Mediterráneo. Caer derrotado en Cartagena hubiera supuesto firmar su defunción con cuatro meses de antelación. Ganar, y de la forma que ganó este nuevo Betis, ha servido para revitalizar al equipo a todos los niveles, máxime tras el empate de ayer de su último rival ante el Villarreal B.
Así, con la psique en perfecto estado de revista y con el hambre que siempre escaseó en un grupo tendente al aburguesamiento, se presenta hoy el Betis en Heliópolis, dispuesto a saborear la primera victoria casera de la era de Víctor Fernández, ese hombre que ha obrado el milagro de devolver la vida al equipo pero cuya tarea no ha hecho más que comenzar porque la guerra la fían muy larga y cruenta pese a que la tregua legítimamente ganada ante los cartageneros pueda hacer pensar lo contrario a un entorno un tanto propenso a vivir por sistema en los extremos.
Con esos ropajes, nuevos limpios y elegantes, saltará a escena hoy el nuevo Betis para contender con el Rayo Vallecano. El objetivo no es otro que la victoria aunque el técnico verdiblanco abogue a la par por el buen fútbol. Lo hace no sólo porque le encante, sino porque sabe que jugar bien es el camino más corto y más seguro que se ha inventado para llegar a la victoria. ¿Y por qué no lo hacen todos?, que diría aquél. Pues porque, amén de la capacidad que se precisa, es también el más complicado.
El duelo de la ida entre béticos y vallecanos fue un bello intercambio de golpes. El Betis empezó como querrá hoy, acorralando a su rival y dando primero. Pero luego se apagó y a los puntos, quizá, hasta debió perder.
Mas otra de las asignaturas que va superando el aragonés tras sólo cinco partidos al frente del Betis es la de acabar entero los partidos. En las primeras citas, el equipo pidió la hora con la lengua en la boca, pero en el Municipal Cartagonova se vio otra cosa. Los futbolistas supieron competir hasta en los estertores e incluso el otro fútbol vino a visitarlo por primera vez en años. Aunque no sea una actitud loable, hasta puede decirse que dio gusto ver al Betis manejarse bien en las suciedades necesarias en los últimos minutos.
Si ante el Rayo se viste de nuevo con ese traje de competir y, sin fruslerías, lo adorna con ribetes de buen fútbol, la primera victoria del equipo con Víctor Fernández será un hecho poco antes de las siete de la tarde.
Porque concurre, además, que la afición está entregada. La luz de esos foros de internet que son cada día más termómetro de la actualidad se ha encendido en verdiblanco. Esta tarde Heliópolis, anestesiado hasta olvidar al que los maltrata día a día desde cierto despacho de El Fontanal, estará como nunca con los suyos. Entrada de Primera para un partido que otrora lo fue y que, en breve, aunque pasará más de un año, volverá a serlo.
Y es que el Rayo no ha solucionado su crisis como el Betis. El cambio de entrenador fue obrado de forma torticera por los Ruiz Mateos. Si Pepe Mel apenas garantiza que, sin fichajes en invierno, no se pasarán apuros, el hombre que confecciona la plantilla y exige el ascenso es poco menos que obligado -diríase invitado- a sentarse en el banquillo. Y ahí se halla Felipe Miñambres en la tarea de que su Rayito suba algunos escalones. Aunque una derrota en Sevilla sería decir adiós.
Habrá de cuidarse el Betis del oficio de Míchel y Movilla en la sala de máquinas, de la velocidad de Quero y Jofre en los extremos y de la clase de Piti y Rubén Castro arriba. Todo por delante del balón, ya que por detrás su mejor hombre, el lateral zurdo Albacar, tampoco es que sea un portento defensivamente.
Por eso el Betis, con todos sus efectivos pese a que Víctor Fernández incluyó a jugadores que anduvieron en tenguerengue, saldrá como suele. Con el cuchillo en la boca a meter a someter a su rival hasta hacerle uno o dos goles que le permitan no sólo manejar el partido sino controlarlo.
El Rayo, y lo dicen hasta en sus propias tripas, llega sin presión, como en los coletazos de la temporada. Aunque ahí radica su verdadero peligro. Disfruta de calidad y de gente veterana que no se pone nerviosa y cuando a ésta le da igual ocho que ochenta, no puede sorprender ni que regrese para Madrid con el saco lleno de goles ni que lo haga con tres puntos que podrían devolver alguna duda al cuadro verdiblanco.
Quizá por eso, combinar el buen ritmo que atesora el Betis con la pausa que deben darle Arzu y Mehmet Aurelio se antoja como la mejor receta para salir airoso. ¿Fácil? Claro que no. ¿Pero hay algo fácil en fútbol?
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