Pilar Lamadrid, del sueño olímpico al equilibrio interior: así construye su camino hacia Los Ángeles 2028
Entrevista
Tras debutar en París 2024, la regatista olímpica sevillana de iQFoil inicia un nuevo ciclo marcado por la confianza, el disfrute y una forma más consciente de entender el alto rendimiento y la vida
Vela (iQFOiL) | Pilar Lamadrid se despide de los Juegos reconociendo que "mentalmente todavía hay mucho que trabajar"
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Tras cerrar su primer ciclo olímpico y con la vista ya puesta en Los Ángeles 2028, la windsurfista sevillana Pilar Lamadrid atraviesa un momento decisivo de reflexión y reconstrucción. Un punto de inflexión tanto personal como deportivo, dos dimensiones que en su caso resultan inseparables. “El deporte es mi forma de vida, y cómo veo la vida influye directamente en cómo compito”, explica. Hoy se siente de nuevo en fase de crecimiento tras un periodo en el que, casi sin darse cuenta, fue perdiendo sensaciones al integrarse en la dinámica del equipo preolímpico. “Ahora estamos escalando otra vez, con muchísimo aprendizaje acumulado”.
Su estreno en los Juegos Olímpicos de París 2024 fue la materialización de un sueño. “París fue un sueño”, resume. Sin embargo, como ocurre con muchos grandes objetivos, el instante pasó rápido y dejó espacio a una sensación inesperada. “Volví preguntándome si aquello era realmente lo que había imaginado durante tantos años. No supe disfrutar del proceso ni del final del ciclo como me habría gustado”. Lejos de suponer un golpe, esa reflexión le ha dado claridad para afrontar el nuevo camino con otra mentalidad.
El día a día de Pilar Lamadrid sigue siendo exigente, marcado por entrenamientos, viajes y competición constante. Uno de sus mayores retos ahora es soltar la necesidad de control. “Creemos que si controlamos todos los factores el resultado llegará, y ésa es la mayor mentira que nos contamos”, reconoce. Por eso trabaja en vivir más el presente, en fluir y recuperar el disfrute.
Proyecto fuera del Equipo Preolímpico Español
La clase iQFoil, una de las más duras del programa olímpico, estructura su rutina. Jornadas de seis días a la semana con doble sesión: gimnasio, cardio o navegación por la mañana; más navegación, análisis de vídeos, datos, reglas y estrategia por la tarde. “Dormir bien, comer, entrenar, analizar y descansar. Es un ciclo constante”, explica.
En este contexto, la renovación del patrocinio de Puerto Sherry llega en un momento clave. “Es fundamental”, afirma. Tras una temporada complicada en resultados, este respaldo le permite desarrollar un proyecto propio, fuera del Equipo Preolímpico Español, y adaptar su preparación a lo que realmente necesita. Entrenar en El Puerto de Santa María, al que considera su casa, y contar también con el apoyo de la Federación Andaluza de Vela, resulta decisivo para su estabilidad deportiva y económica.
Confianza y proceso
“París fue un sueño, pero ahora quiero disfrutar del camino, confiar en mí y volver a fluir con el viento”
La relación entre Puerto Sherry y Lamadrid, iniciada en 2018, ha acompañado su crecimiento como deportista de élite. “Pilar representa el trabajo, la superación y la ilusión”, destacó Nicolás Figueras, director general de Puerto Sherry, durante la firma de la renovación.
Cuando piensa en Los Ángeles 2028, Pilar no habla de medallas. “Quiero llegar feliz, con confianza, disfrutando de lo que hago y sin miedo”. Para ello, su prioridad es rodearse de personas que la ayuden a sacar su mejor versión. “No la perfecta, sino la que es mejor para mí”.
Amor por el windsurf
A nivel internacional, percibe una flota más igualada. Israel sigue siendo referencia, Reino Unido cuenta con la campeona del mundo Emma Wilson, y hay rivales fuertes de Italia, Polonia, Noruega, Holanda o Nueva Zelanda. “Y con poco viento, siempre aparece alguna china en el top 10”, apunta.
Su percepción del tiempo también ha cambiado. “Antes pensaba que cuatro años eran eternos. Ahora sé lo rápido que pasan”. Mundiales, europeos y Copas del Mundo convierten cada temporada en un examen continuo, mientras los Juegos serían “la tesis final”.
Más allá del resultado
“El deporte me hizo quien soy, pero la vida es mucho más que ganar o perder una regata”
Pese a todo, hay algo intacto: su amor por el windsurf. “Jugar con el viento, leerlo, sentirlo, ir más rápido”. Y lo resume con una frase que la define: “El amor está hecho de viento”.
Cuando imagina cómo le gustaría que se recordara su trayectoria, lo tiene claro: “Como alguien que se hizo a sí misma gracias al deporte, con trabajo, sacrificio, empatía y humildad”. A las niñas que la miran como referente les lanza un consejo sencillo: “Que trabajen duro, pero sobre todo que disfruten navegando”.
Y si hay pilares imprescindibles en su camino, no duda: su familia. “Mis padres y mis hermanos, que siempre me recuerdan que la vida es mucho más que un resultado”.
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