El 4-3-3 en los sueños

Sólo un partido ganó el Betis con ese sistema y Salva Sevilla de integrante, en Granada, y lo hizo con él ya sustituido · El virgitano en la derecha, el mejor recurso obligado por un gran Beñat, nació en Salamanca.

El 4-3-3 en los sueños
El 4-3-3 en los sueños
Javier Mérida / Sevilla

14 de febrero 2012 - 05:02

"Con un 4-3-3 (1-4-3-3 para los que no conocieron ni oyeron hablar de la doble W o piensan que puede jugarse con más de un guardameta). Así debe jugar el Betis, y con Salva Sevilla". Es lo que se oye, cada vez con más insistencia, en cualquiera de los foros, más o menos profesionales, que hogaño analizan la actualidad del Betis, algunos con análisis tan apresurados como los que señalan este sistema y al elegante centrocampista virgitano como las claves de que el equipo verdiblanco juegue bien y gane, algo que ocurrió, sin ir más lejos, el pasado sábado frente al Athletic.

Lejos de la realidad, el Betis sólo jugó un partido, y lo ganó, con un 4-3-3 y con Salva Sevilla como integrante de esa segunda línea. Fue en Granada en la primera jornada, y el triunfo llegó justo después de ser sustituido el medio de Berja por Jonathan Pereira en los estertores del partido. Éste, precisamente, fue quien realizó la jugada victoriosa para que Rubén Castro batiese a Roberto.

Y es que en la temporada verdiblanca, y en sus ocho victorias se resumen la mayoría, hay diferentes patrones de juego. Pepe Mel ha sabido conjugar sistemas, dibujos, ideas y, con más aciertos que errores, logró ascender al Betis y, a la fecha, mantenerlo en la zona templada.

El origen se remonta a la temporada pasada. A la irrupción de Beñat en veinte minutos primorosos de agosto frente al Granada que, tres días después en la Copa frente al Salamanca, significaron la consagración del vasco con un partido soberbio.

Mel, amante del 4-4-2 abierto y que jamás pensó en otro dibujo, fue educando al joven vasco y alternándolo con Salva Sevilla hasta caer en la cuenta de que ambos podían ser compatibles junto a Iriney. Ocurrió, precisamente, en Salamanca, el 24 de octubre de 2010, aquel día que Miguel García recordaba hace poco en Heliópolis como el de su resurrección. Mel, sin renunciar al 4-4-2, sí lo hizo a un extremo (Momo y Caffa eran casi intocables) y situó a Salva Sevilla partiendo desde la banda derecha. La exhibición del Betis (0-3) desde la asimetría propuesta por su entrenador lo llevó a ir combinando este falso 4-3-3, como comenzó a denominárselo, con el 4-4-2, en función de los futbolistas de que dispusiese, toda vez que en Segunda División al rival se lo miraba lo justito.

Ya esta temporada, Mel tuvo un intento de un 4-3-3 puro, pero lo desestimó enseguida. Con Iriney, Beñat y Salva Sevilla sí formó un triángulo perfecto en Los Cármenes. Vadillo, a la derecha, Rubén Castro, en el medio, y Jefferson Montero, a la izquierda, formaron la última línea. Pese a la victoria, una y no más, Santo Tomás.

Con Cañas, cuatro veces

Empero, el 4-3-3 sí asomó en otras ocasiones, pero en todas ellas con Iriney, Cañas y Beñat como integrantes. El resto, salvo la primera parte ante Osasuna (con un extraño 5-2-3), siempre fue un 4-4-2, con sus variantes: dos extremos o delanteros, un interior (Juanma) y un extremo o hasta dos interiores, sólo ante el Granada (Juanma y Salva Sevilla).

Ese 4-3-3 efímero nació durante la crisis y apenas sirvió para perder. Así ocurrió en el doble desplazamiento para jugar frente a Espanyol y Racing. En ambos partidos, aunque con ideas distintas de juego (al contraataque en Cornellá y mandón en El Sardinero), Mel alineó el mismo dibujo con Iriney, Cañas y Beñat en el centro del campo.

Paradójicamente, las dos derrotas motivaron un cambio frente al Málaga (0-0). Ese día también jugaron los tres centrocampistas, pero dentro de un 4-4-2 con Beñat partiendo desde la izquierda. Pese a la imagen de seriedad que presentó el equipo, una semana después ante el Villarreal Mel regresó al 4-3-3 y el equipo, a la senda de la derrota.

Pero la prueba de que en el Betis nada es definitivo, y de sus múltiples formas de ganar y de perder, es que ese mismo 4-3-3, con Cañas de cierre e Iriney y Beñat por delante, sirvió cuatro partidos después para vencer en el Vicente Calderón (0-2).

La primera racha, en 4-4-2

Abandonado el 4-3-3 en Granada, las tres victorias que siguieron a esa primera tuvieron un denominador común: el Betis jugó con un 4-4-2 con Iriney y Beñat como medios centro, Salva Sevilla acostado a la derecha y Jefferson Montero, un extremo puro en la izquierda. Así venció el Betis, sucesivamente, a Mallorca (1-0), Athletic (2-3) y Zaragoza (4-3), aunque los cambios en esta serie llegaron en las parejas de ataque, influidas por la lesión de Rubén Castro, quien jugó junto a Jorge Molina y marcó, ya lesionado, el gol del triunfo ante los mallorquines. En San Mamés y frente a los maños, sin embargo, se cayó también Jorge Molina. Los titulares fueron Jonathan Pereira y Santa Cruz.

Locura ante el Valencia

Tras diez partidos sin ganar, mediando nueve derrotas, llegó la quinta victoria liguera del Betis en la presente temporada, con una alineación que nada tuvo que ver con la de Granada ni con las otras tres.

El día que Mel pudo dejar de ser entrenador del Betis, éste se la jugó con un 4-4-2 que, en realidad, era más un 4-2-4. Encima, el rival era el Valencia. A Rubén Castro y Santa Cruz en el ataque los acompañaron otros dos delanteros, Pozuelo, en la banda derecha, y Jonathan Pereira, en la izquierda. Con todo, el Betis se equilibró y remontó gracias a la inclusión de Juanma por el extremo gallego en el minuto 80. El extremeño fue clave y dio los dos pases de gol a Rubén Castro.

Más pureza ante el Sporting

Como vimos, la victoria no obró continuidad alguna en Mel, quien ante el Atlético regresó al 4-3-3 y que fue capaz de sumar su tercera victoria consecutiva con un 4-4-2 más puro de salida ante el Sporting, ya que en las bandas se ubicaron Juanma y Jefferson Montero en vez de Pozuelo y Jonathan. Es decir, un interior, más centrocampista que otra cosa, y un extremo puro, en lugar de dos delanteros específicos que pueden rendir en las bandas, pero que tienen su hábitat natural en el área o en sus inmediaciones pero mejor por el centro.

Regreso al origen

Tras cuatro partidos sin ganar, pero siempre con un 4-4-2, Mel recuperó el mediocampo de las victorias de los inicios del campeonato. Hasta ocho cambios, algunos para deshacer el descosido de Palma de Mallorca, pero, al cabo, Iriney y Beñat con Salva Sevilla y Jefferson en las bandas. Nada extraordinario.

En principio, Cañas por el sancionado Iriney será el único cambio en Zaragoza, pero el Betis de Mel ha demostrado saber ganar con variantes, casi siempre en 4-4-2. El 4-3-3 con Iriney, Beñat y Salva Sevilla y tres delanteros (dos extremos y punta) es apenas un sueño.

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