Empresa Familiar

Riberas alerta del peligro de que el populismo culpe a las empresas de los efectos de la crisis

  • El presidente de Gestamp releva a Ignacio Osborne en la presidencia del Instituto de la Empresa Familiar enfatizando el papel como integrador social que juegan los empresarios 

Ignacio Osborne estrecha la mano De Francisco J. Riberas como escenificación del relevo en la empresa familiar. Ignacio Osborne estrecha la mano De Francisco J. Riberas como escenificación del relevo en la empresa familiar.

Ignacio Osborne estrecha la mano De Francisco J. Riberas como escenificación del relevo en la empresa familiar.

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“Los empresarios han generado miles de puestos de trabajo y bienestar para muchas familias y eso es algo que hay que cuidar y defender y no atacar”. En torno a esta idea fuerza giró el primer discurso de Francisco J. Riberas como decimotercer presidente del Instituto de la Empresa Familiar, cuya asamblea le ratificó por unanimidad su elección para dirigir una institución que agrupa a las principales compañías españolas. Riberas tomó el relevo de Ignacio Osborne, que ha presidido el IEF en los últimos dos años, de los 26 de antigüedad con que cuenta el Instituto.

Frente a esa realidad generadora de riqueza y empleo, Riberas alertó de que la Gran Recesión vivida en el último decenio ocasionó “graves problemas a muchas familias de este país y ha generado un clima propicio para que la demagogia y los nuevos populismos culpen a las empresas de todos sus problemas, y eso, en el contexto político actual, es peligroso”.

Para combatirlo, el nuevo presidente animó al IEF a seguir en la tarea de hacer proselitismo del papel integrador social del empresario. “Es muy importante trasladar a la sociedad el mensaje de la aportación clave que las empresas familiares han realizado durante la crisis, creando y manteniendo puestos de trabajo, invirtiendo a pesar del riesgo y, todo ello, gracias a un fuerte compromiso con su tierra y una visión siempre a largo plazo”, afirmó el también presidente de Gestamp, quien insistió en esta idea ante la asamblea de la empresa familiar: “Es fundamental que la sociedad conozca que todas las empresas que están hoy –por ayer– aquí fueron en su día startups, que tanto prestigio y reconocimiento social tiene hoy. Unas startups que tuvieron éxito y que, gracias a la visión y al .esfuerzo de los empresarios que lass dirigían, han generado miles de puestos de trabajo y bienestar para muchas familias. Algo que hay que cuidar y defender y no atacar”.

Para Riberas, el ejemplo de las historias de éxito de las empresas que integran el IEF “debe servir para erradicar la imagen que gran parte de la sociedad tiene de que las empresas son, bien multinacionales sin arraigo ni escrúpulos, o fruto de la cultura del pelotazo”.

El discurso de Roiberas estuvo exento de cualquier referencia a la situación política concreta de Cataluña, autonomía gobernada desde hace seis meses desde el Ejecutivo central en virtud del artículo 155 de la Constitución tras el fallido golpe independentista de la Generalitat presidida por Carles Puigdemont. La ausencia de referencias se produjo pese a que el acto mismo, celebrado en Barcelona, donde se fundó el Instituto, es un gesto de apoyo a los empresarios catalanes tras unos meses muy complicados.

Durante la asamblea se desarrolló la mesa redonda Empresa Familiar: internacionalizarse para crecer, en la que han participado Pilar Martínez-Cosentino (adjunta a la Presidencia del Grupo Cosentino), Federico Michavila (presidente y consejero delegado del Grupo Torrecid) y José María Serra (presidente del Grupo Catalana de Occidente). Estuvo moderada por Fernando Ruiz, presidente de Deloitte.

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