Colliers compra el área de ingeniería de Ayesa por 600 millones y garantiza la sede en Sevilla
La operación consuma la escisión del grupo en dos compañías tras la salida simultánea del fondo AMCE y de la familia Manzanares
El proceso de desinversión de los hasta ahora dueños eleva la venta del grupo por encima de los mil millones de euros
La venta del área de ingeniería de Ayesa a Colliers quedó formalizada el pasado domingo por la noche, según confirmaron fuentes conocedoras del proceso a El Conciso, que adelantó la adquisición. El precio alcanzó los 600 millones de euros y el acuerdo definitivo será comunicado este martes a los mercados por la compañía canadiense. El cierre supone el paso final del proceso diseñado para la salida ordenada de sus dos accionistas: el fondo AMCE, propietario del 67%, y la familia Manzanares, que controlaba el 33%.
La desinversión culmina apenas unas semanas después de la venta del área digital, firmada el 31 de diciembre por 480 millones de euros a un consorcio vasco integrado por la Fundación BBK, Kutxabank y el Gobierno vasco. Ambas operaciones consuman la división de Ayesa en dos compañías independientes. El grupo resultante deja atrás un ciclo de cuatro años marcado por un crecimiento acelerado y por el refuerzo de su presencia internacional.
Un movimiento estratégico para construir una red global
La operación con Colliers se interpreta, según las fuentes consultadas, como una apuesta estratégica del comprador. El área de ingeniería de Ayesa ha sido la rama histórica del grupo y el núcleo de su expansión internacional durante las últimas décadas. Colliers —que se define como un operador global con décadas de crecimiento sostenido y un rendimiento anual cercano al 20% para sus accionistas— admite en su análisis interno que la adquisición abre la puerta a consolidar una red global en territorios donde aún no opera.
En este nuevo marco, la sede se mantendrá en Sevilla y la marca pasará a denominarse Ayesa Engineering. Las fuentes explican que estos elementos forman parte de la visión diseñada para los próximos años: preservar el arraigo andaluz del negocio y proyectarlo sobre la estructura internacional del comprador. El contraste con la venta del área digital resulta evidente: el consorcio vasco trasladará su domicilio social al País Vasco por razones estratégicas.
Sevilla seguirá siendo el principal centro operativo del grupo, con 3.500 profesionales y una incorporación anual de unos 2.000 especialistas tecnológicos. Las fuentes precisan que el 50% de los ingenieros de Ayesa en España trabaja en la capital andaluza, un dato que subraya su papel estructural para la nueva etapa. La estructura directiva también seguirá al frente bajo un modelo de partnership que implica reinversión y continuidad.
Dos procesos de venta que avanzan por caminos distintos
El proceso que ha desembocado en esta situación comenzó con la posibilidad de encontrar un comprador único para las dos áreas o uno para cada plataforma. Las fuentes admiten que la dinámica de la puja reveló intereses divergentes y condujo a la solución final: dos ventas autónomas, cada una alineada con los objetivos de sus compradores. El resultado práctico ha sido la escisión del antiguo grupo en dos compañías diferenciadas.
La salida de la familia Manzanares marca el final de una etapa de 60 años. José Luis Manzanares Abásolo dejará la dirección ejecutiva cuando se completen todos los trámites, igual que su padre —José Luis Manzanares Japón, fundador de la compañía— y el resto de la familia. Las fuentes sostienen que consideran cumplido su ciclo tras elevar Ayesa a una dimensión que exige inversores con mayor capacidad financiera para competir en un mercado global dominado por gigantes como Accenture o NTT. La máxima que manejan —o creces o mueres— resume la presión competitiva que describen.
La familia orientará a partir de ahora su actividad hacia la gestión patrimonial mediante un family office, con la intención declarada de seguir creando valor desde una posición distinta.
Un grupo valorado en más de 1.000 millones
Ayesa cerró 2025 con 900 millones de euros en ventas y casi 100 millones de Ebitda, cifras repartidas de forma casi equivalente entre las dos áreas traspasadas. La valoración conjunta del grupo alcanza los 1.080 millones de euros. Las fuentes destacan un dato relevante: el 33% que la familia mantenía tiene hoy un valor comparable al 67% vendido a AMCE hace cuatro años, lo que confirma el peso del crecimiento reciente.
El cierre técnico del área digital se prevé en un plazo aproximado de dos meses, condicionado a la aprobación de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. El cierre de la ingeniería será más complejo, debido a que afecta a 14 jurisdicciones, requiere análisis específicos de seguros y exige superar el procedimiento FDI por tratarse de un inversor extracomunitario. Las previsiones sitúan la culminación de todo el proceso antes del verano.
La operación deja a Sevilla como el epicentro del futuro de Ayesa Engineering, una compañía que nace con ambición internacional y con la promesa de mantener en Andalucía el núcleo de un proyecto industrial que supera ya seis décadas de historia.
También te puede interesar
Lo último