"Si hay que ser imaginativo, atrevido y valiente lo voy a ser"
Javier González de Lara y Sarria. Presidente de la CEM y candidato a la CEA
Javier González de Lara será elegido hoy nuevo presidente de la CEA. Cree que "aún es pronto" para hablar de recuperación económica.
Javier González de Lara nació en Málaga, acaba de cumplir 50 años, es licenciado en Derecho, tiene una empresa turística y preside una sociedad de garantía recíproca, lidera la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM) desde 2011 y hoy será elegido el quinto presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA) en sus 35 años de historia. Estos días tiene una agenda de locos, pero nos recibe en su despacho para hablar de los numerosos retos que tiene por delante.
-¿Cómo y por qué se ha metido en este lío?
-Bueno [se ríe], más que lío es un orgullo. Muchas personas desearían poder ser presidentes de la Confederación de Empresarios de Andalucía. Lo que sí es sorprendente, afortunadamente para mí y me siento abrumado, es el apoyo que he tenido de tantas organizaciones de toda Andalucía. Cuando uno da este paso no sabe qué se vas a encontrar. Ha sido una enorme satisfacción que, en tan poco espacio de tiempo y con las Navidades de por medio, hayamos conseguido más de 250 avales. Doy el paso porque llevo muchos años en el mundo organizativo y deseo ser útil.
-No llega en el mejor momento.
-La verdad es que no. No es un plato de buen gusto, pero es un orgullo y pondré toda la ilusión de mi parte.
-Para empezar, el actual presidente, Santiago Herrero, está imputado por una presunta estafa con unas VPO.
-Es una coyuntura difícil porque coincide además con el vencimiento de su mandato y no se quiere presentar a la reelección. Entiendo que esas cuestiones judiciales, que pueden tener un derrotero u otro, se resolverán pronto y quedará acreditado que no hay ningún acto ilícito penal. Es un tema totalmente distinto al organizativo, pero sí es verdad que a él le afecta y lo lamentamos mucho porque es un presidente que ha hecho muchas cosas positivas en la organización, aunque su salida no sea la mejor.
-En segundo lugar, la CEA atraviesa un mal momento económico. ¿Cómo prevé solucionarlo?
-No hay fórmulas milagrosas ni varitas mágicas. Buscaremos soluciones con trabajo y, sobre todo, con equipo. Creo que entro con un equipo bien diseñado y preparado. Estoy confiado en buscar fórmulas imaginativas para salir de la situación. También es cierto que tendré que conocer en profundidad la situación económico-financiera de la organización para ver cuál es la intensidad de esa dificultad.
-Con la crisis muchas empresas han cerrado y han dejado de pagar sus cuotas.
-Claro, el problema de la CEA no deja de ser un reflejo de la realidad del entorno. Ya estamos en el séptimo año de crisis, muchas empresas están en dificultades, dejan de pagar la cuota y todo eso se va resintiendo año tras año. Esperamos poder remontar a partir de ahora. Nosotros no somos una isla, sino que vivimos en un contexto y si éste no es favorable sería una contradicción que la CEA presentara beneficios cuando muchas empresas tienen pérdidas o están a punto de desaparecer. Con esto no justifico nada, pero creo que la situación es normal dentro del contexto.
-Habla usted de fórmulas imaginativas. ¿Ha pensado en alguna en este último mes?
-La fórmula más imaginativa es estar abierto a cualquier cambio. Si hay que ser imaginativo, atrevido y valiente lo voy a ser. Voy a poner toda la carne en el asador para garantizar la continuidad y la solvencia de la organización. Pero yo solo no lograré ningún éxito, sino que será siempre colectivo.
-¿Cómo convenció a esos 250 avalistas?
-Les traté con mucho respeto, con mucha humildad y les pedí apoyo transmitiéndoles la importancia de la unidad empresarial en este momento porque es uno de los activos fundamentales de la CEA. Sólo ha habido un candidato y afortunadamente desde el primer día no va a haber erosiones, vencedores ni vencidos, sino que vamos todos en la misma dirección.
-Dicen que le ha caído un marrón.
-Se podría pensar eso, pero prefiero quedarme con el lado positivo.
-Entiendo que le ven capaz de sacar esta nave adelante.
-Pienso que me ven con conocimiento de la organización y, aunque lógicamente tengo que aprender mucho, con capacidad de vertebrar buenos equipos. Andalucía es enorme y no puedo estar en todos los sitios a la vez. O tengo equipo o mi proyecto es un fracaso.
-¿Qué es lo primero que va a hacer como presidente?
-Ponerme a trabajar. Quiero conocer la sensibilidad del personal de la organización, ver cómo podemos hacer un organigrama más funcional y eficaz para que el equipo técnico esté más motivado. Por otra parte, tendré cuanto antes una reunión con los órganos de gobierno para empezar a andar y ver las estrategias. También lanzaré un mensaje a la clase política e institucional de disponibilidad y diálogo para que haya entendimiento en muchos problemas empresariales que están por resolver.
-En sólo unos meses han cambiado los líderes en la Junta, en UGT, ahora en la CEA... ¿qué relación espera tener con los sindicatos?
-Estoy convencido de que va a ser muy fluida porque las referencias que tengo de la nueva secretaria general de UGT son muy buenas y de Paco Carbonero igual. Voy a lanzar una mano tendida hacia las centrales sindicales como he hecho en Málaga. Voy a propiciar que el respeto institucional continúe.
-¿Habrá en breve un nuevo acuerdo de concertación social?
-Lo desconozco. No es una cuestión que tenga en la agenda de forma inmediata. No obstante, lo que necesita Andalucía y España es más diálogo y más acuerdo institucional. Se me ha olvidado cuándo fue el último pacto de Estado y eso es consecuencia de que el diálogo está siendo un fracaso. Vamos a luchar por la paz social y el acuerdo en cualquier ámbito.
-Uno de los problemas de la empresa andaluza es su escasa dimensión, ¿cómo se puede cambiar esa tendencia?
-El problema ahora de la empresa no es su dimensión sino la falta de financiación y sobrevivir. Se puede dar la paradoja de que un empresario que haya hecho bien los deberes, haya crecido y se haya internacionalizado se encuentre que, si esa estrategia no va acompañada de una política de apoyo financiero, su propio crecimiento le puede abocar a la destrucción. Mientras no se abra el grifo de la financiación difícilmente las empresas van a poder pensar en cómo crecer. El gran problema es la falta de crédito.
-Ese mensaje se lleva repitiendo varios años, ¿no hay avances?
-Hay buenas voluntades manifestadas pero pocos avances. Creo que las entidades financieras están en un proceso muy avanzado de saneamiento, lo cual es muy favorable. Pero las entidades financieras recibieron 40.000 millones de euros y ese dinero no ha llegado con la ilusión que todos teníamos a las empresas y familias. Es un problema que no se va a resolver de un día para otro y no podemos decir que 2014 vaya a ser el año en el que las empresas resuelvan sus problemas de financiación. Será progresivo y espero que en dos o tres años haya una normalización.
-Los banqueros reconocen que hay menos crédito, pero también dicen que hay menos demanda.
-No es tanto el problema de la demanda como de la oferta. Los empresarios pedimos créditos en condiciones ventajosas y asumibles. Si te dan un crédito con un 9% de interés, en un plazo de amortización muy corto y con una garantía que es inviable aportar no se puede asumir. Lo que no puede ser es que te den un crédito al 8 ó al 10% cuando el Euríbor está en el 0,5%. Ya hay cierta apertura, pero será progresivo. Es verdad que hay varias entidades que se están volcando con el mundo empresarial y quieren retomar ese músculo comercial que han perdido.
-Analistas Económicos de Andalucía apuntó que la región crecerá un 1,1% este año, dos décimas por encima de la media nacional. ¿Lo ve muy optimista?
-Las previsiones se suelen incumplir. Llevamos años diciendo que el siguiente iba a ser el año de la recuperación. Creo que aún es pronto. La agenda reformista del Gobierno, en general, va en el camino correcto con medidas acertadas como el plan de pago a proveedores, el control del déficit público o la consolidación fiscal. Se nos olvida ahora la prima de riesgo cuando hace un año y medio estábamos al borde del abismo. Está volviendo la inversión extranjera, la balanza comercial es favorable... Son todos elementos positivos pero no están teniendo un reflejo directo en la microeconomía, en el día a día de los ciudadanos. En cómo reducir esta insoportable tasa de desempleo, en que los empresarios aún no podemos generar empleo neto, en que la fiscalidad se ha disparado en un año de una manera exponencial, en el difícil acceso al crédito, etcétera. Eso nos hace ser más escépticos. Creo que 2014 va a ser el año del punto de inflexión, en el que empecemos a notar una recuperación, pero va a ser lenta. Queda mucho por hacer. El incremento de las cotizaciones sociales casi con nocturnidad y alevosía no ayuda.
-El paro está en el 36,4% y parece que se va a quedar igual.
-Necesitamos más liquidez en las empresas, una fiscalidad más benigna y una armonización fiscal. Comprendo que el Gobierno tiene que recaudar, pero hay que ver cómo hacerlo en otros ámbitos, luchar contra la economía sumergida y no darle una vuelta de tuerca más al empresario y autónomo.
-Los empresarios también tienen culpa de la economía sumergida.
-Yo no los considero empresarios. Son personas con parche, garfio y se dedican a otra historia. No estamos hablando de competencia sana sino de personas que no tienen escrúpulos. Esos piratas son de todo menos empresarios. Ni les representamos ni tenemos el menor interés de hacerlo. Lo que sí tenemos ganas es de denunciarlos. De hecho, le pedimos a las administraciones que se den vueltas por determinados espacios de parques empresariales. Los piratas nos están haciendo mucho daño. Lo que pasa es que a veces es más fácil coger el censo del IVA e inspeccionarlos, en lugar de buscar a los que no están dados de alta. El problema es que la economía sumergida representa cerca de un 30% y que puede haber empresarios que, al ver que no se lucha contra ella, vayan también por ese camino para ahorrar costes. La gente se puede cansar.
-¿Qué es lo primero que le va a pedir al Gobierno andaluz?
-Nada. Lo primero que voy a hacer es ofrecerme a la presidenta incondicionalmente para que sepa que dispone de mí durante 24 horas al día y que puede contar con la CEA con el compromiso de luchar contra la lacra del desempleo.
-¿Cree que la imagen del empresario se ha deteriorado con la crisis?
-No. Hay ahora un núcleo importante de la población que se está incorporando a la actividad empresarial con su propio negocio. Se está vislumbrando una capacidad de emprendimiento que no ha existido años atrás porque, al no existir salidas profesionales, muchos han decidido crear su empresa. Hay quien dice que son emprendedores forzados. ¿Y cuándo no? Es verdad que muchos de esos proyectos no prosperarán, pero forma parte de las reglas del juego porque una de cada tres empresas en Europa muere antes de los tres años.
-En cualquier caso, el caso de Díaz Ferrán no ha ayudado.
-No ayuda nada, pero no podemos vivir de lo que pasó antes. Ha sido juzgado y condenado por hechos de hace ocho años. Lo que pasa es que la Justicia es demasiado lenta y la percepción de la corrupción que hay se hace más dilatada en el tiempo. Díaz Ferrán nos ha hecho mucho daño a la organización pero ya está amortizado y pertenece a nuestro pasado.
-¿Cómo es su relación con Juan Rosell, presidente de la CEOE?
-Muy cordial. Va a venir a la toma de posesión. Hay una relación de sintonía y confianza mutua. La CEOE es muy potente y la CEA es la organización más importante en volumen de toda España.
-¿Se plantea dar el salto a la presidencia de la CEOE?
-Para nada. Ya tengo bastante tarea aquí. Ni me lo planteo.
No hay comentarios