Un pequeño empujón

Inversiones con asesoramiento.
Inversiones con asesoramiento.

22 de marzo 2025 - 04:00

Jaime García y Cristina Alonso, Family Bankers de Banco Mediolanum
Jaime García y Cristina Alonso, Family Bankers de Banco Mediolanum

Vivimos una época de volatilidad e incertidumbre en los mercados, que reaccionan a los anuncios y volantazos diarios del presidente de EE. UU., Donald Trump. Aunque el runrún de la debilidad del gigante económico azota los índices cada cierto tiempo, la situación actual sirve para recordarnos que los mercados son impredecibles, pues los inversores se mueven por las emociones.

Porque la economía no está regida solo por la razón. Hace 300 años se empezó a estudiar el efecto de las pasiones en la toma de decisiones económicas, lo que acabó dando forma a las finanzas conductuales, una ciencia encumbrada por Richard Thaler, premio Nobel de Economía 2017. Thaler demostró mediante numerosos experimentos lo sencillo que es inducir a que un humano decida en una dirección u otra en función de estímulos preestablecidos.

Es lo que el autor denominó el pequeño empujón: “establecer opciones por defecto, ya que a menudo las personas se quedan con una opción predeterminada”. En el caso de los mercados, la opción predeterminada es “vender con las fuertes caídas” y “comprar en las fuertes subidas”. Y es un gran error que, desgraciadamente, va en nuestro ADN y es muy difícil resistirse a él. Como otras especies, corremos ante una estampida, aunque no sepamos ni por qué ni hacia dónde.

El único antídoto para combatir nuestras “opciones predeterminadas”, en muchos casos erróneas y con consecuencias perjudiciales para nuestra planificación financiera, es disponer de un protocolo de actuación que tamice nuestras decisiones, y deje al margen nuestros impulsos primarios. A tal fin, es importante seguir algunas normas básicas.

La primera es la misma de siempre: contar con un plan de inversiones –estrategia a corto, medio y largo plazo–, fijado en función de nuestros objetivos vitales, en el que solo hagamos pequeños ajustes pero que no cambie por completo según lo que hagan los mercados.

La segunda, no tomar nunca decisiones precipitadas. Ha habido, hay y habrá sacudidas en los mercados, pero no debemos temerlas siempre que tengamos una estrategia bien definida. La tercera, usar herramientas de automatización inmunes a los vaivenes de los mercados. Por ejemplo, aportaciones mensuales a nuestros activos, mantener un colchón de liquidez que nos permita, entre otras cosas, aprovechar las oportunidades de compra a buen precio o prefijar precios de entrada y salida en función del medio y largo plazo.

Y, por último, buscar acompañamiento. Es imprescindible contar con asesoramiento externo de un profesional de las finanzas que nos dé este “pequeño empujón” a la hora de establecer una estrategia y que, además, nos ayude a mantener la calma y a ver con perspectiva los momentos más intensos para convertirlos en oportunidades.

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