40 años de elecciones municipales en Sevilla Los 103 alcaldes que estrenaron la etapa democrática en Sevilla

  • Tras las primeras elecciones democráticas, sólo una mujer cogió el bastón de mando en Sevilla, la socialista Carmen Pichardo en Palomares del Río

  • Manuel Ruiz Lucas vivió en Castilblanco de los Arroyos acontecimientos tan mediáticos como la llegada del banquero Mario Conde o la boda de Rocío Jurado y Ortega Cano

Adolfo Suárez, en una visita a Sevilla en la campaña de las municipales de 1979 Adolfo Suárez, en una visita a Sevilla en la campaña de las municipales de 1979

Adolfo Suárez, en una visita a Sevilla en la campaña de las municipales de 1979

La democracia llegaba a los pueblos con las elecciones municipales. Democracia del sufragio universal, no de ese tríptico franquista que tenía en la familia, el municipio y el sindicato las tres patas de su legitimación. Las columnas de la democracia orgánica.

De los 103 municipios de entonces, sólo en uno llevó sus riendas una mujer, la socialista Carmen Pichardo, alcaldesa de Palomares del Río. Juan Manuel Sánchez Gordillo es el único que sigue incombustible al frente del Ayuntamiento de Marinaleda.

La UCD ganó las elecciones generales, pero en la provincia de Sevilla las municipales las ganó la izquierda. El partido de Adolfo Suárez sólo se impuso en 16 municipios, casi la mitad del Aljarafe.

De estos alcaldes, había quien ya lo había sido en la época predemocrática, como Leopoldo Sainz de la Maza, alcalde de Morón de la Frontera y diputado provincias. Un tipo curioso, ganadero, aristócrata, conde de la Maza, un tipo políglota que jugaba el polo y todos los años viajaba a Estados Unidos para importar cantidades industriales de un cereal llamado jojoba. Amigo de los Reyes eméritos, la infanta Elena celebró en su finca la fiesta previa a su matrimonio en Sevilla con Jaime de Marichalar.

Hubo alcaldes carismáticos, como el comunista Manuel Benítez Rufo en Dos Hermanas, que pasó de la clandestinidad al despacho, o el socialista Antonio Pérez en San Juan de Aznalfarache, cuyo nombre rotuló el campo de fútbol hasta su derrota en las elecciones.

Hubo alcaldes que se fueron y volvieron, como el socialista Manuel Bravo, en Arahal, que en su primer mandato invitó a Camilo José Cela para pronunciar el pregón del Verdeo. Un pueblo del que después sería alcalde Miguel Manaute, el consejero de Agricultura que aprobó el proyecto de fallida Reforma Agraria. En la Sierra Sur salieron alcaldes del movimiento jornalero, curtidos en las homilías rojas del cura Diamantino y las ocupaciones de fincas.

Con un islote de la UCD, el pueblo de Herrera, donde gobernó un joven alcalde liberal, Manuel Vázquez Arjona, tempranamente fallecido en ese municipio donde estaba la fábrica de tricornios. Cuatro años después del crimen de los Galindos que le dio triste notoriedad a este municipio llegó a la alcaldía de Paradas Alfonso Muñoz Repiso, un socialista que había nacido el mismo día, mes y año que Felipe González.

Manuel Ruiz Lucas es es un profesor de Francés que nació en el mismo pueblo zamorano que León Felipe y vivió como alcalde de Castilblanco de los Arroyos acontecimientos tan mediáticos como la llegada a una de las haciendas de la localidad del banquero Mario Conde o la boda de Rocío Jurado y Ortega Cano en la finca Yerba-buena que entonces era propiedad del diestro Espartaco. 

Un profesor de Psicología, Antonio Torres, llegó con las siglas del PTA (Partido de los Trabajadores de Andalucía) al Ayuntamiento de Lebrija, donde ejerció varios mandatos con mayoría absoluta. El andalucista Julián Álvarez Pernía fue alcalde de Écija, donde años después lo fue su hijo Julián Álvarez, candidato del PA a la presidencia de la Junta en las autonómicas de 2008 en una campaña en la que llevó como libro de cabecera las Memorias de campaña de Barack Obama. Obama sí ganó. 

 

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