Enrique Soria Medina. Estadístico e historiador

"En 1860 Andalucía era más pobre pero estaba menos deprimida"

  • Fue un autor de referencia en el inicio del proceso autonómico. Ha publicado 16 libros de historia, ensayo, sociología y poesía. Su última obra es un DVD editado por la Universidad de Sevilla en el que se rescata el primer gran censo andaluz, el 'Nomenclátor de 1860'.

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-¿Cómo era Andalucía hace 150 años?

-Más pobre, más resignada y menos libre. Pero, paradójicamente, con menos depresión existencial.

-Este Nomenclátor de 1860 eran ocho libros.

-Ocho libros tamaño tabloide, que se conservan en el Instituto Nacional de Estadística en Madrid.

-¿Son exhaustivos?

-Figuran más de 600.000 topónimos referidos a cortijos, haciendas, ranchos, huertas, molinos y edificios varios esparcidos por todos los ayuntamientos andaluces.

-Eran 808 ayuntamientos. Se ha reducido el número.

-Apenas un 3%, por fusiones o desapariciones, principalmente en Granada, donde existían 208. Creció el número en las provincias de Málaga, Sevilla y Córdoba.

-En 1860 se habían producido procesos de desamortización. ¿Cambió la fisonomía del campo andaluz?

-La desamortización se inicia en época de Carlos IV y culmina en la década de los cincuenta del siglo XIX. No dio tiempo a que cambiara apenas ni la morfología ni el uso de las fincas expropiadas que figuran en el Nomenclátor, confeccionado entre 1860 y 1863.

-¿Dónde afectó más?

-En Andalucía, a las provincias de Córdoba y Sevilla, sobre todo la eclesiástica.

-El latifundio se consolida.

-La antigüedad del latifundio data de la era romana, se consolida con el reparto de tierras medieval. Y se amplía el número de latifundistas y la extensión de las fincas entre los siglos XVII y XIX.

-¿Cuándo se empezaron a hacer censos en Andalucía?

-Los censos oficiales se hacían simultáneamente en todo el Reino. Desde el siglo XVIII se confeccionan los más completos informativamente. Anteriormente, se realizaron en todos los siglos pero con desigual rigor.

-¿Cómo eran?

-El contenido esencial era recoger los nombres de los habitantes de un país, divididos en reinos, provincias, municipios o aldeas.

-Y los nombres de las fincas.

-El Nomenclátor recoge topográficamente información sobre altura y plantas del edificio, población ocupante e, incluso, distancia del edificio al centro del casco urbano; sin olvidar el uso a que se dedica la casa.

-¿Cuáles fueron los censos más significativos?

-Por su incidencia directa, los dedicados a fines fiscales, económicos o militares.

-¿Cuántos habitantes tenía Andalucía en 1860?

-Exactamente 2.966.388.

-¿Cuál era la densidad de población?

-En Andalucía la densidad media en 1860 era de 33 habitantes por kilómetro cuadrado. En el último censo oficial de 2001 es superior a 94, casi tres veces más.

-¿Por qué fue especial el Nomenclátor de 1860?

-Porque fue el primero que se llevó a cabo con tanta riqueza de información. Se hizo con bastante asepsia estatal en su recogida, con procedimientos modernos y voluntad de representar cuantitativamente a la población en sus facetas individuales y sociales más significativas.

-Muchos cortijos aparecen como lugares con el nombre de su propietario.

-Y en las fincas con nombre y apellido del titular, unas veces ese nombre aparece con el don antepuesto y otras, no. Parece que es la categoría social y económica, que exhibe el propietario al contestar el cuestionario.

-En edificios de una sola planta el número mayor estaba en Almería o Huelva. En dos pisos, están por delante Sevilla y Córdoba. Y en los de tres pisos, Granada y Jaén.

-En general, las plantas de más de dos pisos eran las menos numerosas porque estaban en función de la capacidad económica del propietario. La altura y las plantas dependían también del uso que se les daba. Lo que abundaba era la construcción de un piso, tanto en el campo como en el casco urbano. Modelo que pervive.

-Según el Nomenclátor de Cádiz los cortijos con menos hectáreas estaban en Olvera y los mayores en Jerez.

-Se debe a la acumulación de minifundios o latifundios en las comarcas aludidas.

-Y que había edificios abandonados en Algeciras y San Roque por el declive industrial, que empezaba en Chiclana y Grazalema.

-Reflejaba las vicisitudes en el terreno económico que experimentaban los pueblos de Cádiz. También hay advertencias en la introducción de Córdoba sobre Pozoblanco, Montoro, Posadas o Fuente Obejuna.

-El de Granada habla del excesivo número de cuevas de Baza, Guadix y Huéscar.

-Alojamientos que han existido secularmente en éstas y otras comarcas del poniente andaluz.

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