Carmen Maura | Actriz "Decidí ser actriz en un taxi"

"Decidí ser actriz en un taxi" "Decidí ser actriz en un taxi"

"Decidí ser actriz en un taxi" / m. g.

No lleva la cuenta pero ronda las 120 películas en su carrera cinematográfica, que empezó con un corto dirigido por Juan Tamariz hace 50 años. Carmen Maura (Madrid, 1945) anda de gira con La golondrina, obra que reflexiona sobre la intolerancia, la homofobia y nuestros miedos. “Lo que nos hace humanos es sentir que el dolor de los demás también es nuestro”, recita durante la charla una artista a la que nunca le faltó el trabajo y que está deseando descansar, aunque el gusanillo se lo impida.

-Representa La golondrina, una obra que reflexiona sobre la intolerancia, la homofobia, nuestros miedos... ¿El arte nos ayuda a entendernos?

-Es la primera vez que me planteo hacer un trabajo que da un mensaje. Pensé que con que le sirviera a tres mamás me valía. No vea cuántas mamás e hijos nos han dicho cosas en la puerta.

"A los 15 días de morir Franco había alegría, sentido del humor y los quioscos se llenaron de revistas porno"

-¿Qué personaje le dio rabia no interpretar?

-Todas queríamos interpretar a Escarlata O'Hara, con esos vestidos y diciendo "ya lo pensaré mañana".

-Dicen en el mundillo que es muy profesional.

-Me lo tomo muy en serio. En mis inicios pensaban que llegaría a los rodajes en plan pasota y no soy nada así.

-¿En qué son mejores los actores de antes?

-El problema es que los cursos de interpretación hacen un poquito de daño. Algunos creen que esto es muy difícil y es sencillo: se aprende uno la letra y hace lo que dice el director, ya está. Me enternecen los jóvenes aterrorizados en su primera película y yo les digo: "¿Te duelen los zapatos?". Para rodar bien tienes que estar a gusto, como cuando juegas, divertirte aunque tengas que hacer un drama.

-Cuatro goyas, el César, galardón en Cannes, el Donostia a su carrera, varios premios del Cine Europeo. No pararán de decirle aquello de García Tola: "Nena, tú vales mucho".

-He trabajado mucho, estoy agotada. No quiero volver a ser pluriempleada.

-De joven llevaba una vida acomodada.

-Así es.

-¿Por qué se metió en el embolado del artisteo?

-Por casualidad. Dirigía una galería de arte con mi marido y un día se acabó mi grupo de aficionados. Me presenté a un anuncio del periódico para semiprofesionales y se me daba muy bien. Pensé: "Puedo vivir de esto". De una manera tonta, saliendo de una función pequeñita en el taxi de vuelta a casa, decidí ser actriz. Se lo dije a mi marido y fue un follón grande. Al final me dijo que iba a durar dos meses porque con 25 años era muy vieja. Nunca fui a una escuela de actores; la mía fue hacer Un sereno debajo de la cama, Mi chica la minifaldera, Papá tiene un desliz... Aprendí muchísimo, tenía la lucha de interpretar de verdad aquellos textos imposibles. Con mi primera función seria, Las manos sucias, me dije: "Coño, esto está chupao".

-De niña era muy católica, apostólica y romana. ¿Y de mayor?

-No, no. Tengo mi ángel de la guarda que me cuida, sobre todo de mi vida profesional, aunque la personal la dejó un poco de lado. Pero se lo agradezco porque el teatro me ha salvado de no volverme loca.

-Muchas actrices se quejan de que a los 50 no les ofrecen papeles.

-Siempre he tenido trabajo y por eso quiero descansar, un mes de vacaciones, como todo el mundo. Pero el director de La casa de las flores me ha ofrecido una serie de tres capítulos, Alguien tiene que morir, y hago de una mala, mala, mala derechosa en la España de los 50. Mala sin complejos, ésas me encantan, no las deprimidas.

-¿Es una diva de la escena española como Catherine Deneuve en Francia?

-No, yo tengo muy separada a ella (la actriz) de mí. Muchas veces hablo de ella. En mi casa no hay premios a la vista, están en un armario, y les doy una importancia relativa, porque en la vida hay muchas casualidades. No eres la mejor por un Oscar o un Goya, sólo te han dado un papel cojonudo que la gente ha visto. Aunque hay algún galardón especial como el del Cine Europeo en Sevilla. Es la única vez que he llorado en un escenario y me dio mucho apuro.

-En España se fustiga a los actores y en Francia son iconos, como Victoria Abril o usted. ¿Por qué nunca pidió la nacionalidad gala?

-Ni de coña. Ellos dicen que Victoria Abril es francesa de origen español. Hace 10 años me preguntaron: "¿Almodóvar es conocido en España?". Enseguida se apropian de las cosas. Eso me indigna. En Francia me vuelvo mucho más española. Cuando alguien critica España me pone muy negra. Me gusta trabajar allí porque ha sido el país más difícil de conquistar, y eso que hablo francés y tengo pisito allí. Ha costado que me respeten.

-Oiga, por la parte que me toca, muy agradecido por su apoyo a los hombres en contra del MeToo.

-Es difícil hablar del MeToo, pero las cosas deben tener más control. Está muy bien el movimiento, hay muchas mujeres apaleadas, pero no se puede generalizar. Todos conocemos a hombres que las han pasado putas por acusarlos de cosas que no eran verdad, los mandan a la cárcel y destrozan sus vidas.

-Banderas dice que Franco estaba más muerto en el 85 que ahora. ¿Lo suscribe?

-Totalmente. Tenemos mucha menos libertad. Hay películas de los 80 que no podríamos hacer hoy. Imagine Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón. Antes éramos mucho más libres.

-Musa en la Transición, rebata el cualquier tiempo pasado fue peor.

-Me pone negra cuando gente que no la vivió dice que la Transición se hizo fatal. Fue muy difícil, estaban los militares, todo tipo de partidos y se pusieron de acuerdo, no como ahora. No fue una mierda, era un momento dificilísimo. También tuvo su parte maravillosa. Franco se muere, todos hablaban bajito los primeros días y pasaban por la tumba. A los quince días estábamos todos contando chistes de la tumba. El cambio de España en 15 días muy divertido. Coño, mi madre se hizo socialista. Había alegría, sentido del humor y aquello pasó tan natural. Los quioscos se llenaron de revistas porno y en el café teatro si enseñabas las tetas te pagaban 500 pesetas más.

-No le he preguntado por Pedro Almodóvar...

-Es una persona importante en mi carrera, igual que yo soy importante en la suya.

-¿Ha visto su última película?

-Sí, está bien, me recuerda muchas cosas. Estoy encantada de que le vaya muy bien, pero creo que era más feliz antes que ahora. Cuando me preguntan si volvería a trabajar con él, pues no me apetece porque hay tanta gente que me trata tan bien. Nunca he querido cosas imposibles. Lo mejor es no desear un Oscar o trabajar con Fulanito. Aquí cuenta el talento pero mucho la suerte. ¿Qué he hecho yo para merecer esto? era para Esperanza Roy, pero estaba haciendo teatro y me tocó a mí. Conozco a muchas actrices cojonudas, pero si no les dan un papel superchupi y la gente no las ve...

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