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Lola García, directora adjunta de 'La Vanguardia' "Ciudadanos basa su política española en el conflicto catalán"

Lola García, Directora adjunta de 'La Vanguardia'. Lola García, Directora adjunta de 'La Vanguardia'.

Lola García, Directora adjunta de 'La Vanguardia'. / Pedro Madueño

Como directora adjunta de La Vanguardia, Lola García (Badalona, 1967) ha sido testigo en primera línea del auge del independentismo durante la última década, un avance alimentado por el impacto de la crisis económica pero que tiene su origen en el secular malestar de Cataluña con su encaje dentro de España. Fruto de su experiencia surge El naufragio. La deconstrucción del sueño independentista (Península, 2018), un libro en el que ofrece una sucinta crónica sobre la deriva del procés hacia una de las crisis políticas e institucionales más graves de la historia reciente de España.

-¿En qué punto se encuentra ahora el procés?

-Estamos en un momento de impasse, en el que es imposible hablar del fondo del problema y buscar una fórmula con la que Cataluña se encuentre más cómoda en España. Aún hay muchos sentimientos a flor de piel. Por ejemplo, está la cuestión de los presos y el juicio. Además, los partidos independentistas no han hecho aún una reflexión sobre cómo quieren enfocar el futuro. Y probablemente la legislatura será corta en Cataluña, igual que en España. Hay que recolocar todas las piezas antes de empezar siquiera a pensar en hablar del fondo del problema.

-¿Sin sentencia es imposible cicatrizar heridas?

-Hasta que no haya sentencia, y probablemente un tiempo después. Si es condenatoria, va a suponer un impacto emocional en Cataluña muy potente, más allá del independentismo, con un rechazo de una parte muy amplia de la sociedad.

-¿El Gobierno de Rajoy se equivocó al buscar una solución judicial?

-El Gobierno de Rajoy tuvo un error de diagnóstico. Creyó que lo único que se quería era más inversiones o más financiación, y confió en que conforme se fuera saliendo de la crisis bajaría el suflé. Fue un mal diagnóstico porque no tenía buenas antenas en Cataluña. Y si se hubiera dado cuenta de que había un sustrato más profundo, seguramente no habría optado por pasarle la pelota a la Justicia.

-Rajoy retirado de la política, Puigdemont en Bélgica y Mas fuera de la primera línea. ¿Es más fácil ahora una solución política?

"En una sociedad avanzada no se puede aporrear a la gente por meter una papeleta en una urna"

-Tiene que haber más relevos para llegar a una solución política. Es más, creo que eso de una solución política es muy difícil. Lo único que puede haber es, como decía Ortega y Gasset, una conllevanza política. Puigdemont sigue manejando los tiempos y muchas decisiones de la política catalana, y todavía es muy difícil que se pueda pasar página. Es verdad que han cambiado algunos protagonistas en el Gobierno central, pero sigue habiendo otro factor que puede seguir entorpeciendo, que es que en el ámbito de la derecha española hay una actitud muy beligerante en contra de cualquier diálogo.

-¿Qué papel juega Ciudadanos en la política catalana? A veces da la impresión de que piensa más en el resto de España.

-Totalmente. Creo que Ciudadanos está basando su política española en el conflicto catalán. Le da mucho rédito fuera de Cataluña, lo cual es bastante triste. Y a veces lo que hace es sobreactuar, cuando aquí en Cataluña todo el mundo conoce su posición.

-¿No resultó extraño que no se presentara a la investidura pese a ser el partido más votado en Cataluña?

-Sí. Incluso hoy en día algunas personas dentro del partido siguen pidiendo a Inés Arrimadas una moción de censura ante el bloqueo en el que se encuentra el Parlament, aunque fuera para perderla, como un gesto de autoridad de la jefa de la oposición de que es una alternativa. Creo que Ciudadanos está dilapidando en el Parlament el haber sido el primer partido de la oposición. Si resulta que su actuación es la misma que cuando tenía la mitad de diputados, políticamente no ha conseguido mucho más.

-¿El independentismo ha fracasado en su estrategia de internacionalización?

-Sí que ha tenido algunos éxitos internacionales, como el grado de conocimiento de este problema que hay ahora en Europa y en el resto del mundo o algunos varapalos de tribunales europeos a la Justicia española . Y aún no se ha visto la última palabra, que será la del Tribunal Europeo de Derechos Humanos cuando se llegue a esa instancia por parte del independentismo. Es cierto también que ellos esperaban una presión más firme de Europa al Gobierno de Rajoy para que hubiera un referéndum. Y eso no se ha producido.

-¿Qué papel han tenido las imágenes del 1-O?

-Ése ha sido el peor error del Gobierno de Mariano Rajoy. El PP debería hacer un reconocimiento de que fue un error garrafal y que en una sociedad avanzada no se puede aporrear a la gente por meter una papeleta en una urna, por muy ilegalizada que esté esa convocatoria. Decían que ese referéndum no tenía validez. ¿Si no tenía validez, era necesaria esa virulencia a la hora de intentar impedirlo? No tiene ningún sentido.

-¿La fractura política es también social?

-Los catalanes hemos descubierto que somos una sociedad muy diversa. Si nos fijamos en el Parlament, hay muchos más partidos representados que en muchas comunidades españolas. Aquí no había habido manifestaciones con banderas españolas hasta ahora. A pesar de que es cierto de que hay tensiones, me parece ejemplar la capacidad de tolerancia que ha demostrado esta sociedad en unos años en los que la virulencia verbal de los políticos ha sido brutal. He visto en Barcelona a gente paseando con su estelada al hombro junto a gente con su bandera española y no ha habido ningún problema.

-¿Ha pasado el pico de tensión?

-Queda la sentencia. Si hay condenas importantes, una gran parte de la sociedad catalana lo tomará como una revancha y será un momento complicado socialmente.

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