"Oliver Stone copió frases enteras de mi trilogía"
valerio massimo manfredi. novelista, arqueólogo
-¿Conocía Andalucía?
-Vine de estudiante, en el curso 69-70.
-Tiempos de Franco, un nombre italiano, un apellido español...
-Recuerdo un país pobre, pero fantástico. La Costa Brava tenía su aspecto original, no la secuencia de construcciones turísticas que vi cuando volví años después.
-Odiseo la presentó en la Costa Brava, en las ruinas de Ampurias. ¿Cómo se lleva con los novelistas que hablan de la actualidad?
-Yo también publico novelas de la actualidad, pero uno está condenado a las etiquetas. Noche de invierno es una novela basada en una historia familiar que atraviesa dos guerras mundiales y el Fascismo. Una historia que debo a mi abuela materna.
-¿Su abuelo era tan duro como el de Odiseo?
-Tuvo una vida dura, que es distinto. Era el jefe de una empresa agrícola, una especie de aristocracia obrera. Conoció a mi abuela, que regentaba el llamado hotel Bruni, un establo enorme donde pasaban el invierno muchas personas. Allí tenían paja seca para dormir, un plato de comida, una copa de vino. Mi abuelo conoció a mi abuela. A sus siete hijos los llamaron como soldados para la guerra.
-Su trilogía de Aléxandros llegó más lejos que el propio Alejandro Magno...
-Pues sí, la han traducido a 39 lenguas, incluidos el chino, el japonés, el coreano, el árabe y el persa.
-¿Cómo trabaja literariamente los mitos de Jasón y los argonautas o el vellocino de oro?
-No son mitos, es épica. El mito es una fábula, dioses que se cruzan con mortales. La épica es una versión enriquecida de eventos reales.
-¿El realismo mágico?
-Hasta Tucídides, no existía ninguna diferencia entre historia y épica.
-La estela de Ulises llega hasta James Joyce...
-No hay personaje más universal en la literatura. Está en Virgilio, Dante Alighieri, Tennyson, D'Annunzio, Kavafis, Borges, James Joyce...
-El irlandés recrea un día de mil páginas...
-Es un homenaje a la eternidad del poema.
-¿Alejandro es un Quijote mitológico, precursor de los libros de caballerías?
-No tienen nada en común. Don Quijote es un soñador y Alejandro es muy realista. Un genio de la geopolítica y de la guerra que con 32 años se convirtió en señor del mundo conocido, desde la India hasta el Mediterráneo.
-¿Les unió la aventura?
-Alejandro es un guerrero despiadado, violento, que al mismo tiempo unifica las culturas y civilizaciones del pasado en una sola. Creó la Biblioteca de Alejandría, un faro que se divisaba a cuarenta kilómetros, midió la circunferencia del planeta con un error de dos kilómetros, se adelantó a Galileo en el heliocentrismo y promovió la mayor escultura, el Coloso de Rodas.
-Un guerrero que no murió en el campo de batalla...
-Todavía no están claras las causas de su muerte, pudo ser una pancreatitis aguda.
-¿Qué muere con él?
-Alejandro Magno simboliza la transición entre una época que se muere y otra que no se conoce. Un personaje complejo, para unos un héroe; para otros, un cobarde. Que combate y vence en la guerra troyana siendo contrario a la guerra; que ama a sus amigos, pero los pone en riesgo de sus vidas.
-¿Qué enseñanza da Ulises al mundo de hoy?
-La mejor juventud de su tiempo ha sido diezmada en el campo de batalla. Cuando vuelven a casa se encuentran una realidad esquiva, peligrosa. De los poemas homéricos, la mayoría de los cuales se perdieron, se deduce que se produjo una verdadera guerra mundial entre el Oriente y Asia contra Europa. El vencedor acabó también derrotado con su esfuerzo, como le pasa a Europa en la II Guerra Mundial.
-¿Le convenció Colin Farrell como Alejandro?
-Las mejores películas son las que se basan en personajes simples. Con alguien tan complejo como Alejandro Magno, se corre el riesgo, que es lo que le pasó a Oliver Stone, de hacer un documental de lujo. No puedes en un brochazo resolver un personaje para el que en la novela has necesitado cincuenta o sesenta páginas. Oliver Stone llevó la versión íntegra, las cinco horas, a un festival de televisión, y se veía la prisa, los cortes. Hay frases enteras que están sacadas de mi trilogía. Negoció la cesión de los derechos, no nos pusimos de acuerdo, pero con algo se quedó. El proyecto lo iba a hacer inicialmente Ridley Scott.
-Scott llevó al cine la odisea de Colón. ¿Es menos complejo que Alejandro?
-Ridley Scott aceptó el proyecto, producido por Dino de Laurentiis, pero el guionista estuvo año y medio con la adaptación, Scott no podía esperar y Oliver Stone fue más rápido.
-El comienzo de Odiseo evoca a Los centauros del desierto de John Ford. ¿Precedió al western?
-La literatura no se preocupa de la verdad histórica, sino de la emoción. Por eso los colonos griegos que siguen el itinerario comercial de los fenicios se llevan la historia de Homero al mar Tirreno, para sentirse menos extranjeros, menos abandonados.
-¿Funciona de bálsamo?
-En una gira por Roma, un empleado de banca me agradeció que le hiciera cabalgar a lomos de Bucéfalo. Las únicas cosas que conocemos son las que nos emocionan. Por eso existen la épica, el teatro, la ópera, el cine...
-Siendo italiano, ¿añade el fútbol?
-Sigo los partidos de la selección, pero en el fútbol no hay nada de épico.
-¿Ni en el cabezazo de Zidane a Materazzi?
-El periodista tiene que actualizar, pero el secreto aquí es no actualizar. Yo quiero llevarle a otro tiempo y a otro lugar.
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