Teófila Martínez, por Santiago Cobo
retrato subjetivo
"Una buena persona, un ser humano excepcional"
ME piden una semblanza de Teófila dada mi cercanía, no en vano llevamos casi toda la vida juntos, desde muy jóvenes y de este tiempo 44 años casados. Comprenderán que la mía tiene que ser, por mucho que me quiera vestir de imparcialidad, una opinión subjetiva. Espero que sean benévolos a la hora de juzgar lo que escribo.
Hay algo que define la personalidad de Teófila Martínez, Teo para los más cercanos y Mariteo para los más antiguos en la relación, casi todos nuestros familiares y amigos de Cantabria. Esencialmente nos encontramos ante un ser humano excepcional, una buena persona en el más amplio significado del término. Solo esto bastaría para su retrato personal, humano, profesional y político. Quien puede ser definido así transmite esa característica a todo lo que hace, por lo que sobrarían análisis y comentarios. Pero me han pedido una aproximación a la persona intentando profundizar algo más dado mi conocimiento. Hay aspectos que definen muy bien su carácter. Entre ellos destaco, y sin que el orden en que los relato signifique prevalencia, los siguientes:
Teófila es una mujer voluntariosa, en la que la voluntad de hacer las cosas se sobrepone a las dificultades. Es por tanto tenaz, puede que tozuda a veces, pero es la tozudez de la convicción. No hace nada, no propone nada, no anuncia nada que no esté dispuesta a cumplir o que piense que tiene fuerzas, recursos y conocimientos para realizarlo. Siempre dice que poder es querer.
Tiene un profundo sentido del deber, de que cada uno tenemos un puesto, una misión que cumplir y que en el caso de los políticos es algo buscado y aceptado voluntariamente, por lo que no cumplirlo es repudiable. Entiende que el servicio público es lo que lleva aparejado su condición de político en ejercicio y que por tanto no se puede escurrir el bulto cuando las cosas se ponen difíciles y, sobre todo, no tener como primer objetivo eso, servir a tus conciudadanos.
Tiene convicciones firmes y no se avergüenza de ellas, las defiende con pasión y no se asusta cuando el ambiente es hostil. Esto hace que se la considere una mujer valiente, y lo es porque esos principios, esa escala de valores en los que cree firmemente, le han sido inculcados desde la infancia en su hogar, con su familia, y los ha visto poner en práctica por sus mayores, por los que ha sentido un cariño inmenso, muy especialmente sus padres.
Es leal con los suyos, lo es a sus compromisos y lo es también con sus adversarios cuando empeña su palabra. En sus inicios políticos como concejal en El Puerto no entendía cómo en los debates había gente que mentía, que prometía cosas irrealizables sin que se les moviera un músculo de la cara. No podía comprenderlo, aunque con el paso del tiempo, y mucho más curtida en la arena política, sigue siendo para ella algo inexplicable.
Tiene las ideas muy claras a la hora de afrontar el compromiso político y mucho más cuando ha tenido responsabilidades de gobierno. Es una mujer práctica que no se anda por las ramas cuando tiene los objetivos bien definidos.
Todo esto no se puede hacer sin carácter, sin genio. Lo tenía escondido, era una niña relativamente tímida, prudente, siempre cariñosa. Fue su decisión de entrar en política y su ejercicio lo que hizo aflorar ese carácter fuerte que hoy conocemos. Lo tiene, puede que en algunos momentos y bajo tensión tenga un pronto duro, pero no pasa de ahí, se esfuma inmediatamente. No es rencorosa.
Es generosa y no sólo en el aspecto material sino en el más profundo de la afectividad, de la comprensión del otro, de preocuparse por quien tiene algún problema, de intentar ayudar.
Es agradecida y tiene muy claro que sin el cariño recibido en Andalucía le hubiera sido más difícil hacer su trabajo. Por eso dice que si algún día desaparece y tienen que buscarla, la encontrarán fácilmente en Cádiz o en Santander.
Es un ser humano que también tiene fallos, que comete errores, y eso hace de ella alguien cercano, parecido a nosotros. Como ella dice cuando llegan los halagos, "no soy un extraterrestre, soy como todo el mundo". Pero intenta no perseverar en el error, escucha las críticas y procura aprender de ellas.
Podía contar más cosas pero los espacios son limitados. Sólo me resta decir, parafraseando una escena de una conocida película, a las que tan aficionado soy, que "pasear a su lado por la vida, señora Martínez, ha sido (y está siendo) muy agradable".
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