La espectacular irrupción de Hernán Díaz y Antonio Moreno
Las elecciones municipales de 1991 supusieron el gran alza de los andalucistas, que iniciaron un periodo feliz · El PSOE conservó su poder pero vio sus primeras derrotas
Aquel año, 1991, el Cádiz se mantuvo en Primera, como siempre in extremis. La emoción que ponía habitualmente el equipo de la capital parecía haberse trasladado a las elecciones municipales en la provincia. Las victorias de los alcaldes en núcleos importantes de población se repetían, pero siempre hay campo para la sorpresa: fue el año de las grandes irrupciones de Hernán Díaz en El Puerto, y de Antonio Moreno en San Fernando por ejemplo. Eso sí, las pasiones mandan y el fútbol, ese candidato que nunca pierde la mayoría, compartió la portada del Diario con alcaldes y concejales, triunfadores y perdedores. El Cádiz mantenía sus opciones en Primera División y Adolfo Suárez abandonaba la política. Como crisol carpetovetónico de todo esto, emergía Jesús Gil y Gil, que aunaba en su persona el fútbol, la política, los intereses económicos, los líos con la Justicia y la incipiente prensa del corazón. Año 91 del siglo pasado, principio del fin a nivel nacional para un entonces aún rutilante PSOE, que a pesar de subir en votos con respecto a los anteriores comicios, empezaba a perder grandes capitales como Madrid, a manos del PP de Alvarez del Manzano, y Sevilla por mor del pacto de Rojas Marcos con el PP. El Partido Socialista comenzó un descenso importante en el número de votos en la provincia, que se concretaría en 1995, primera y única ocasión en la que el PSOE ha perdido las elecciones municipales en la provincia.
En Cádiz, Carlos Díaz seguía pareciendo imposible de derrotar y consiguió una nueva mayoría absoluta, frente a un PP que todavía no había presentado en la capital a su gran arma del periodo entre siglos, Teófila Martínez. Sería la última vez que Díaz y el PSOE gobernaran en la Tacita en los últimos 16 años. Pero entonces, todo era alegría, los socialistas doblaban en ediles al PP (14 contra 7). Como alcaldable por Izquierda Unida estuvo en la competición Fernando Santiago, ahora uno de los más fieros críticos de la coalición. Este principio alegre para Carlos Díaz tendría un triste final con el apartamiento del alcalde como candidato y la sonora derrota de Fermín Moral cuatro años después.
En otros lugares significativos, la vida también seguía igual. Pedro Pacheco incrementaba su fama de "enorme" con una nueva mayoría absoluta en Jerez. El todavía vivo para la política en primera línea José Antonio Barroso incluso aumentaba en cuatro escaños su mayoría en su feudo de Puerto Real. En Chiclana, José de Mier prolongaba la tradición de dominio socialista reeditando su alcaldía también con mayoría absoluta.
Pero hubo sitio para todos, para el surgimiento de importantes figuras, capitales para los ayuntamientos de la provincia en la siguiente década. Es el caso de Antonio Moreno, el líder andalucista que consiguió por primera vez en San Fernando una histórica mayoría absoluta para su partido. Era también la primera ocasión en que una formación gobernaba sin necesidad de pactos. El socialista José Luis Sordo no fue capaz de hacerle sombra. Moreno ha sido el alcalde más popular que ha tenido La Isla, tanto que el simple rumor de una vuelta suya a la competencia electoral movilizó al PP para neutralizarlo hace un año. Su sucesor, Manuel de Bernardo, ha tenido que gobernar luego a base de pactos o en minoría.
La opción andalucista vivía en 1991 su época dorada, puesto que a los triunfos de Pacheco y Moreno se pudo haber sumado el de Patricio González, que aunque no fue el más votado (vencieron los socialistas de Ernesto Delgado) parecía que iba a ser alcalde con el apoyo del PP, pero el pacto no tuvo lugar y Delgado fue proclamado por tercera legislatura consecutiva.
Fue también el año de Hernán Díaz. Su mayoría con Independientes Portuenses acabó con el dominio socialista. Díaz no pudo lograr ningún pacto y empezó a gobernar con mayoría simple, aunque en el mismo pleno de constitución del 15 de junio empezó a recibir propuestas o insinuaciones de pactos de casi todos los partidos políticos.
La otra cara de la moneda estuvo en el gran fracaso electoral del CDS en toda España. En la provincia no fue diferente. Los centristas, sin el histórico Antonio Morillo y con Ramón Astorga como cabeza de lista, perdieron su emblemática alcaldía de Vejer, que fue a parar a manos del andalucista Ricardo Chamorro, también de largo mandato. En Conil, los socialistas de Saturnino Iglesias, de la mano de Izquierda Unida, consiguieron arrebatar el poder a Diego Leal y sus Leales Conileños. Este, antiguo socialista, protagonizó una curiosa historia al votar al minoritario candidato de IU, Antonio Roldán y hacerlo alcalde. Roldán, coherente, convocó un pleno a los cuatro días, y presentó su renuncia, dando paso a Iglesias. Barbate volvió a ser socialista, con Tamayo de alcalde y el ex Serafín Núñez influyendo en la subida de Izquierda Unida, para quienes pidió el voto. Lo de Medina Sidonia fue una explosión: Juan Cornejo era imbatible y de los 17 concejales en juego consiguió 16 para su partido socialista. Benalup vivió un día histórico. Elegía por primera vez alcalde tras su segregación de Medina Sidonia. Su primer alcalde, con mayoría absoluta, sigue siendo el mismo de hoy: Francisco González Cabaña, todopoderoso líder socialista en la provincia. Al menos hasta ahora.
En el Bajo Guadalquivir, Sanlúcar y Chipiona cayeron en las manos del PSOE, con Manuel Vital y Mario Aparcero respectivamente. Rota vivió otra victoria holgada de Felipe Benítez Ruiz-Mateos, y Trebujena fue fiel a su tradición izquierdista dando la victoria a IU, que recuperó así la alcaldía con Juan Oliveros.
La Sierra aún recuerda la espectacular victoria de Juan Manuel Armario en Arcos, derrotando por primera vez a los socialistas: Jesús Ruiz se presentaba en segundo lugar y Manuel Brenes no fue capaz de ganar. El PSOE ganó en Villaluenga y Zahara, Algodonales fue para IU, y el PA se hizo con Torre Alháquime. El CDS tuvo por aquí un consuelo: barrió en Prado del Rey. Lo demás fue territorio PSOE. De todas formas, ese fue un periodo en el que hubo algunas y significativas mociones de censura que cambiaron estos resultados.
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