Elecciones en Cataluña

El independentismo reedita su mayoría

  • Los partidos del bloque secesionista suman más de la mitad de los votos por vez primera vez en Cataluña

  • El veto a Illa impediría un ‘Govern’ transversal

El candidato de ERC a la presidencia de la Generalitat, Pere Aragonès (dcha), acompañado por el presidente del partido, Oriol Junqueras, valorando los resultados del 14-F. El candidato de ERC a la presidencia de la Generalitat, Pere Aragonès (dcha), acompañado por el presidente del partido, Oriol Junqueras, valorando los resultados del 14-F.

El candidato de ERC a la presidencia de la Generalitat, Pere Aragonès (dcha), acompañado por el presidente del partido, Oriol Junqueras, valorando los resultados del 14-F. / Alberto Estévez (EFE)

No se soportan, pero están condenados a seguir gobernando Cataluña, aunque primero deberían entenderse y eso no es fácil por la sencilla razón de que no se aguantan... Los socialistas han sido los mas votados en las cuartas elecciones desde que en 2010 Artur Mas diera comienzo al procés, pero, en teoría, van a seguir el camino insustancial de Inés Arrimadas tras la victoria de Ciudadanos en 2017, aunque al menos Salvador Illa tiene la gallarda intención de optar a una inverosímil investidura.

Pese a las disfunciones internas demostradas por el Gobierno de coalición de Junts y ERC durante los últimos tres años, ambas fuerzas secesionistas han mostrado su disposición a mantenerla con un compromiso por escrito para dar de lado al PSC, al suscribir un documento junto al resto de fuerzas independentistas en el que se conjuran contra acuerdos con los socialistas de Salvador Illa.

Ese acuerdo cierra la puerta a la otra opción que dejan los resultados de este 14-F: un acuerdo progresista en el que sumarían PSC, Catalunya en Comú y Esquerra Republicana.

El candidato de ERC, Pere Aragonès, se ha mostrado esta noche rotundo: “Este país inicia una nueva etapa, tenemos una fuerza inmensa para conseguir la amnistía y la autodeterminación, una fuerza inmensa para conseguir el referéndum y conseguir la república catalana. Quiero mandar un mensaje a Pedro Sánchez y el estado español: Es la hora de resolver el conflicto, de sentarse y ver cómo resolvemos esto, sin represión”.

Euforia independentista

La candidata de Junts, Laura Borràs, ha emplazado a ERC y la CUP a entenderse para avanzar hacia la independencia. En rueda de prensa conjunta con el ex presidente de la Generalitat Carles Puigdemont, ha dicho que ya había llamado a Aragonès y a candidata de la CUP, Dolors Sabater, y ha asegurado que se han emplazado a “trabajar juntos para que este gran resultado independentista dé sus frutos”.

“Es una gran victoria. Hemos superado el límite del 50% de votos. Superar este 50% de votos tenía que tener consecuencias políticas, y debe tener consecuencias políticas en el Govern y en el Parlament”, ha sostenido.

La incógnita de si la CUP finalmente estará dispuesta a facilitar un nuevo Gobierno independentista en la Generalitat parece que está tan escrita como el veto al PSC.

La suma de ERC, Junts y la CUP alcanza los 74 diputados, seis por encima de la mayoría absoluta en el Parlament y cuatro más que los 70 de los que obtuvieron en 2017, y alcanzando la máxima representación del independentismo en su historia, superando los 72 escaños que lograron en 2015, cuando CDC y ERC se presentaron juntos en la coalición JxSí.

Pese a quedar por detrás del PSC, que ha vencido en votos y logrando 33 escaños, ERC se ha situado como segunda fuerza en votos también con 33 escaños, Junts 32 diputados, y CUP ha subido hasta la cuarta fuerza, pasando de cuatro a nueve diputados.

Sólo sube la CUP

En comparación con la anterior legislatura, ERC y Junts pierden un escaño –sumaban 66 escaños–, y es la CUP el partido que, con su subida de los 4 a los 9 escaños, ha hecho crecer la suma del independentismo en la Cámara catalana.

Así que JxCat y ERC van a seguir siendo presumiblemente los socios del Govern, aunque los republicanos ocuparán esta vez la presidencia si los dos gallitos del corral independentista se ponen de acuerdo. La formación que teledirige el ex president Carles Puigdemont desde Bruselas y la que encabeza Pere Aragonès tiene un propósito común, la independencia pero sus métodos son agua y aceite. Unilaterialidad y confrontación, frente a posibilismo y negociación.

ERC persigue un referéndum pactado con el Estado español, pero la presidenciable de JxCat, Laura Borràs, se ha comprometido durante la campaña a activar la declaración unilateral de independencia de 2017 si el soberanismo lograba superar el 50% de los votos. Así ha ocurrido. Las formaciones favorables a la independencia han alcanzando más del 50% de votos. aunque para ello suman los cosechados por el PDeCAT, que se ha quedado fuera del Parlament.

La receta de ERC es ampliar la mayoría independentista para poder hacer un referéndum, al que no le pone fecha. Apuesta porque sea pactado con el Gobierno y relega la vía unilateral a un caso extremo, aunque no la descarta. Aragonès defiende que implantar la república no es una cuestión de “declaraciones” o de “retórica”, sino de “sumar mayorías”. Afirma que se consigue avanzar hacia la independencia “hablando claramente al mundo y ganando elecciones una y otra vez con más del 50% de votos”.

“Algunos compañeros de viaje quieren hacer la vía amplia para poner la independencia en una vía tan lenta que puede acabar en vía muerta”, afirma Borràs sobre ERC.

La convivencia entre los independentistas en el seno del Govern no se intuye nada fácil.

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