Feria de Abril Sevilla 2019 No hay bolsillo que lo resista

  • La jornada estuvo marcada por el intenso calor, que provocó un bajón de público en las horas centrales del día

  • Los ‘Herederos del Prado’ y ‘Los Amorosos’ ganan los premios a las mejores casetas de la Feria de 2019

Una joven ayuda a otra a colocarle bien el traje. Una joven ayuda a otra a colocarle bien el traje.

Una joven ayuda a otra a colocarle bien el traje. / Juan Carlos Vázquez

La Feria de 2019, que nunca fue de abril sino de mayo, entra en su recta final con temperaturas más propias de junio e incluso de julio. La Agencia Estatal de Meteorología advierte de temperaturas inusualmente altas para esta época del año, una mal llamada ola de calor que hace que el sevillano empiece a pasar un poco de lo que se cuece, nunca mejor dicho, en el recinto ferial y busque el refresco de las playas de Cádiz y Huelva.

En Matalascañas les espera, previo atasco en la A-49, una plaza central en obras y a la que no se puede acceder por ninguna parte, con los bares cerrados y perdiendo dinero. A los hosteleros de la Higuerita les quedará el consuelo de que la obra está ya casi terminada y que parece que no habrá ni un árbol en toda ella.

Parece uno de esos espacios duros diseñado por los mismos arquitectos a los que el gobierno de Juan Espadas encarga sus proyectos, como los de la avenida del Greco (en la que habrá más sombra, sí, pero cuando los árboles crezcan y dejen de levantarse el asfalto y los contenedores soterrados) o el del paseo Marqués de Contadero. O sea, que en verano habrá demanda de cerveza y refrescos de cualquiera que se pase cinco minutos al sol.

Caballos en la Feria. Caballos en la Feria.

Caballos en la Feria. / José Ángel García

Entre los que han optado por quedarse en Sevilla tampoco parece tener demasiado tirón este viernes de Feria para el que hay que ser muy feriante si se quiere pasar el mediodía en el real. O reyes de Holanda. Guillermo y Máxima almorzaron en la caseta del Aeroclub, donde se conocieron hace veinte años. Esta vez no eran dos sino cinco, pues venían con sus tres hijas, Catalina, Alejandra y Adriana. Llegaron en coche de caballos, el rey con un traje beige y la reina perfectamente vestida de flamenca, al igual que las niñas.

Al sol la temperatura se acerca a los cuarenta grados y, eso, después de varios días de fiesta, de resaca, sin voz y con medio sueldo dejado en las casetas, no invita demasiado a continuar la juerga. Hay quien opta por guardar descanso durante las horas centrales del día, ahorrarse el almuerzo en la caseta, y llegar a la Feria a media tarde, cuando sigue haciendo calor pero ya ha pasado lo peor. Los que toman esta opción coinciden con el público que viene de los pueblos, que apura la noche del viernes sin la obligación de tener que madrugar a la mañana siguiente.

No hay cuerpo, ni bolsillo, que resista una feria de nuevo formato con un pleno en el real. Salvo que uno sea político, claro. Son demasiados días, de sábado a sábado, máxime si se tiene en cuenta la preferia, que ya ha empezado a tener casi tantos adeptos como tenía en el formato antiguo.

Como ocurría antes, cuando el alumbrado era el lunes y el fin de semana previo estaba el real lleno de gente, más que en los días finales de la fiesta. Ahora es el jueves y, sobre todo el viernes de preferia, cuando las calles del recinto de Los Remedios se llena de público. Un público local que anhela la llegada de la Feria y que disfruta de ella antes del inicio oficial.

Uno de los argumentos que utilizó el alcalde para justificar el cambio de formato y arrancar un sábado fue el de que se estaba institucionalizando así la preferia. No habría que descartar, por tanto, que en unos años, el alumbrado pase a ser el jueves de preferia y que los sevillanos se pasen por el real el martes y el miércoles. A ese ritmo, quién sabe si a mitad de siglo podría comenzar la Feria el Domingo de Resurrección. Seguro que al menos se garantizarían que hubiera días en abril.

Un cochero dormita en el real. Un cochero dormita en el real.

Un cochero dormita en el real. / José Ángel García

Y quizás se evitaría el calor que tiene este viernes de Feria a media ciudad amodorrada y a otra media buscando el mar. Pero siempre los hay dispuestos a apurar hasta el final, a vivir intensamente todos los días de Feria. Entre esa especie están, cómo no, los políticos, que todavía le dan alguna vuelta a la opción de rascar algún voto entre caseta y caseta.

Y los que vienen en carruaje, donde, al trote de los caballos, se nota algo más de fresco. Y los que tienen colapsado el Paseo de Colón para presenciar una de las corridas más esperadas de la Feria, con Morante y Roca Rey compartiendo cartel, y un tapado Pablo Aguado, que terminaría la tarde con un triunfo histórico.

En el real hace calor y se demanda algo que entre rápido. Las jarras de rebujito marchan. Se bebe más que se come. Hay espacio libre, los porteros relajan el celo con el que vigilaban la entrada de sus casetas a principios de la semana, las flamencas que llevan manga larga lo pasa mal y poca gente pasea por el real. Los trayectos son rápidos, para llegar a la caseta a paso de mudá, porque lo que cae del cielo no es agua sino ranas con cantimplora, como diría el malogrado Chiquito de la Calzada.

Los reporteros de la televisión hacen sus conexiones en directo al final de los informativos, a pleno sol, en una mezcla de información de feria y del tiempo. Que si se superan los treinta grados, que si se esperan varios días con un calor extremo para esta época del año, que si está siendo una Feria tranquila y sin incidentes...

Baile por sevillanas con la Torre del Oro de fondo. Baile por sevillanas con la Torre del Oro de fondo.

Baile por sevillanas con la Torre del Oro de fondo. / Juan Carlos Vázquez

Alguno habrá tenido la tentación de colocar en un informativo algunas de las fotografías y vídeos que ya se han hecho virales y que han corrido por miles de teléfonos móviles estos días. Un tipo subido al techo de una caseta, un chaval chapoteando en una atracción de la calle del Infierno, un borracho que da camballás al ritmo de Esperanza de Triana coronada, una flamenca que se dejó medio traje en una moto eléctrica de alquiler, un caballo aparcado en un cajero automático y otro agonizando en mitad de la calle, y la presidenta del Parlamento Andaluz, Marta Bosquet, con su modelo imposible.

Para combatir la sequía informativa de una fiesta como la Feria, el Ayuntamiento de Sevilla ha hecho públicos los premios al concurso de las mejores casetas. En la categoría de un módulo, la vencedora fue Los Herederos del Prado (Juan Belmonte, 35) y el primer accésit lo obtuvo Carmen Luna (Joselito el Gallo, 82). En dos módulos o más, ganó Los Amorosos (Espartero 27-29) y el accésit fue para Pinsapo (Sánchez Mejías, 34-38). El premio para los ganadores consistió en una reproducción en cerámica de la portada de la Feria de 2019, mientras que a los subcampeones se les entregó una placa, también de cerámica. Eso, y el honor de ser la mejor caseta de la Feria.

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