Enganchados a la tradición caballar

Concurso Internacional de Enganches en Sevilla

La plaza de España y el Prado de San Sebastián volvieron a ser circuito para los concursos

Un tronco pasando ante la glorieta de Ofelia Nieto durante el recorrido por el interior del parque de María Luisa.
Un tronco pasando ante la glorieta de Ofelia Nieto durante el recorrido por el interior del parque de María Luisa. / Belén Vargas
Álvaro Ochoa

04 de mayo 2019 - 18:25

Sevilla se convierte un fin de semana al año en el escenario ideal para los coches de caballos. Ese fin de semana es este. El arranque de la Feria está tan ligado a los enganches como los propios vehículos tirados por animales que circularon por las calles y parques de la ciudad. A los habituales coches de caballos turísticos se le unieron unos cuidadísimos 35 carruajes venidos desde varios puntos de España, Bélgica, Portugal o Andorra.

Victoria Federica compitió en uno de los carruajes.
Victoria Federica compitió en uno de los carruajes. / Belén Vargas

Los tres concursos que organiza el Real Club de Enganches, Ciudad de Sevilla, Copa de Naciones y Campeonato de España, se decidieron sobre el suelo de la plaza de España y la arena del Prado de San Sebastián. A primera hora de la mañana, los primeros carruajes ya se apostaban junto a la estatua de Aníbal González, en el corazón del parque de María Luisa. Allí estaba la primera fase de la prueba de presentación, que ocupó la imponente plaza en torno a la fuente central. Los enganches fueron pasando uno por uno y los jueces valorándolos con minuciosidad. La estampa era observada en silencio por los visitantes del monumento, que se encontraron con la prueba en su visita. El desarrollo de los concurso no sólo no afectó a la actividad diaria de la plaza de España, sino que le supuso un atractivo añadido. Las cuidadas y clásicas vestimentas de los lacallos contrastaban con una excursión escolar de jóvenes con mochilas y móviles de última generación.

Una vez abandonaban la plaza, los coches se introducían por la avenida de Becquer, que fue testigo desde su glorieta del paso de unos vehículos más propios de su época que de la nuestra. El recorrido por el interior del parque fue aproximadamente de seis kilómetros. La última prueba de la competición era de manejabilidad y volvió a desarrollarse en la parte central del Prado, que estaba rodeada de sillas para el público. Los cocheros debían pasar en un orden establecido entre los conos numerados en el menor tiempo posible. La lentitud y parsimonia de las dos pruebas anteriores dejó paso a la velocidad y a los aplausos.

XXXIV Exhibición de Enganches

Mañana será el turno de la presentación y exhibición, que cumple su 34ª edición. La Real Maestranza de Caballería volverá a abrir sus puertas a las 12:00 a más de un centenar de carruajes que estarán ordenados desde primera hora a lo largo de la calle Adriano. Tras pasar por el albero, se irán al Real, donde culmina un fin de semana en el que Sevilla refrendra porqué es la capital mundial del enganche.

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