Festival de Cine de Huelva | 'El hijo del acordeonista' Historia de “dimensión personal” en un contexto marcado por ETA

  • Fernando Bernués adapta la novela ‘El hijo del acordeonista’, de Bernardo Atxaga

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Hay tres etapas temporales en El hijo del acordeonista entre las que su director, Fernando Bernués, salta con habilidad sin perder el interés por sus personajes, nacidos en un pueblo ficticio, nacido del imaginario del escritor vasco Bernardo Atxaga, pero desarrollados en un contexto muy real, en el que domina la presencia social de ETA a su paso por los años 70.

Hay quien destaca de la película esa radiografía que se traza de forma paralela sobre un lugar y un tiempo concreto, pero Bernués asegura que lo que le motivó en esta adaptación de la novela del mismo nombre de Atxaga fue “la dimensión personal” de la historia, centrada en la amistad de los dos personajes centrales, incluido su desencuentro.

“Ésta es una historia de dos amigos, no del comienzo de ETA, aunque esto marque el contexto. Lo que me interesa de la película es su dimensión personal”, explicó ayer durante la presentación en Huelva, que la proyecta por primera vez en público. “La amistad es un eje narrativo importante, los espacios de relación en los que se producen más abandonos con facilidad”.

Bernués ya adaptó la novela al teatro hace siete años y no ha perdido la oportunidad de llevarla al cine, su idea inicial, sin perder el espacio que encontró en los escenarios y que también enriqueció el propio Atxaga, generoso, en el último proceso de escritura de guión. “Estoy radicalmente contento”, le escribió el novelista al ver la película.

Como recordó Bernués acerca de la amistad, en una cita de Baricco, autor de Novecento, “como esa otra gran película sobre amistad”, “mientras tengamos una buena historia y alguien a quien contárselo, no estamos jodidos del todo”.

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